TIKAL, GUATEMALA
La cabeza del reino de los hijos del Sol y del
agua
Vilma Fialko

Vaso con tapadera
antropomorfa. Ofrenda funeraria de Jasaw Chan
Kawiil
también llamado Ah Cacaw localizada
en el Templo I o Templo del Gran Jaguar.
Foto: Michel Zabé
/ Coordinación Nacional de Difusión
(CND), INAH
Sin duda, la ciudad
más importante del Clásico maya
fue Tikal, reino hegemónico del Petén
que llegó a albergar a miles de pobladores.
La ciudad es notable por su secuencia ocupacional
que va del Preclásico a finales del
Clásico, su arquitectura, sus monumentos
con inscripciones y por la cantidad y calidad
de los objetos ahí localizados.
Los primeros
constructores
Los fundadores de Tikal, en 600 a.C., formaban
parte de una comunidad perfectamente adaptada
a un sistema ambiental selvático lluvioso,
característico de la región noreste
del Petén guatemalteco. La topografía
del entorno está configurada por colinas
irregulares surcadas por una red de vertientes
y pantanos estacionales que alimentan la cuenca
del río Holmul y sus principales tributarios.
El río Holmul, que corre a unos dos kilómetros
al este de la colina de Tikal, fue sin lugar a
dudas un factor determinante en el desarrollo
del gran reino, por tratarse de una ruta natural
en torno a la cual surgieron otras ciudades mayas
que en algún momento formaron parte del
Estado regional más temprano hasta ahora
conocido en las Tierras Bajas.
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