La antigua ciudad maya
de Piedras Negras, Guatemala
Héctor L. Escobedo,
Stephen D. Houston

Representación de una
visita real de un ahaw de Yaxchilán a la
corte del Gobernante 4
de Piedras Negras, en 749 d.C. Dintel 3, Piedras
Negras, Guatemala. Clásico Tardío.
Foto: Michel Zabé
/ Coordinación Nacional de Difusión,
INAH
Los monumentos tallados de
Piedras Negras demuestran que los mayas escribieron
su historia en piedra, inmortalizando la vida
y obra de sus gobernantes. En la actualidad, las
investigaciones arqueológicas y epigráficas
empiezan a revelar los secretos de una misteriosa
ciudad perdida en la selva, famosa desde hace
más de un siglo por sus magníficas
esculturas y su elegante arquitectura.
La
zona arqueológica de Piedras Negras se
extiende por 4 km2, a lo largo del río
Usumacinta, con construcciones edificadas sobre
un panorama cárstico accidentado, cuyos
valles intramontanos sirvieron como terrenos agrícolas.
Un cenote de 100 m de diámetro y de 66-120
m de profundidad parece haber sido la razón
por la cual los mayas denominaron Yokib
a Piedras Negras, que quizá significa apertura
o agujero. El nombre moderno del sitio
se deriva de la presencia cercana de bloques calizos
con inclusiones de pedernal ennegrecido.
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