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arqueología mexicana
Cenotes en el área maya

ÍNDICE 83  
DESCUBRIMIENTO: Hallazgo de lápida monumental, Tlaltecuhtli Los huesos del Cenote Sagrado. Chichén Itzá, Yucatán

La diosa Tlaltecuhtli

Cementerios acuáticos mayas
DOSIER: Los cenotes en el área maya El cenote Ziiz Ha
Los cenotes de la península de Yucatán Los cenotes en la actualidad
Cenotes y asentamientos humanos en Yucatán Guía de Viajeros. Cenotes en la península de Yucatán
Bolonchén, Campeche PIEZA: El Cascajal, Jaltipan, Veracruz
El cenote Xlacah. Dzibilchaltún, Yucatán ARQUEOLOGÍA: Artesanos y barro
El Cenote Sagrado de Chichén Itzá, Yucatán DOCUMENTO: Códice de Huichapan

Artesanos y barro
Figurillas y alfarería en Otompan, estado de México
Cynthia L. Otis Charlton, Thomas H. Charlton


(izquierda) Brasero. Proviene del recinto ceremonial de Otompan. (centro) Figurilla de pie de Centeocíhuatl/Chicomecóatl. Lleva en cada mano un par de mazorcas y un collar también de mazorcas. (derecha) Guerrero sentado. Lleva un escudo y un pendiente de concha. Las figurillas con rasgos de Quetzalcóatl, Ehécatl o Xochipilli llevaban este tipo de pendientes.
Fotos: Cynthia Otis Charlton

Otompan fue un centro de producción artesanal durante el Posclásico Tardío que de alguna manera funcionó como tal hasta después de la conquista. Otompan es una de pocas cabeceras aztecas (otras son Xico, Huexotla, Tezoyuca y Xaltocan) que no fueron totalmente cubiertas por construcciones coloniales o de los siglos XIX-XXI. Los datos aquí presentados proceden, en su mayoría, de la excavación de un taller de figurillas y alfarería situado en la cabecera de Otompan.

La ciudad-Estado azteca de Otompan, con su cabecera Otompan, “lugar de los otomíes”, se localiza en la zona oriente del valle de Teotihuacan, al sur de la cabecera del actual municipio de Otumba. Otompan se fundó alrededor de la segunda mitad del siglo XIV. Según Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, en 1395 d.C. Techotlalatzin, tlatoani de Texcoco, estableció a refugiados otomíes de Xaltocan en Otompan.
La ciudad-Estado y su cabecera crecieron durante el siglo XV; al estar sujeta al señorío de Texcoco fue parte de la Triple Alianza (Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan) después de 1428 d.C., junto con otras 15 ciudades-Estado que ya existían y 35 nuevos centros locales. Otompan fue, como la mayoría de las ciudades-Estado aztecas, una unidad semiautónoma dentro de los extensos dominios de la Triple Alianza. La cabecera funcionó como sede de gobierno y de recolección de tributos.

LA CIUDAD DE OTOMPAN Y LA PRODUCCIÓN ARTESANAL
El crecimiento de la ciudad-Estado de Otompan está relacionado con la expansión de la Triple Alianza durante la segunda mitad del siglo XV. El núcleo de la cabecera incluía el recinto sagrado, situado entre las dos barrancas que dividen el sitio. El recinto sagrado tenía, por lo menos, un templo mayor, una plaza y posiblemente el palacio del tlatoani. Fuera del recinto sagrado pero en el centro había una zona residencial para la elite (pipiltin), con casas grandes y bien construidas, ocupadas por familias extendidas, en las que se encontraron algunas evidencias de producción artesanal (cuencos de sahumadores y núcleos y navajas prismáticos). Es probable que hubiera un mercado dentro del mismo centro.
Fuera del centro había una segunda zona residencial para los plebeyos (macehualtin), con casas humildes y dispersas, ocupadas por una o dos familias nucleares relacionadas. Aquí se encontró la mayor parte de la producción artesanal asociada con esta zona. La ciudad-Estado incluía dependencias rurales, aunque algunas estaban bajo el control directo de Texcoco; la cabecera abarcaba 220 ha.
Aunque hay pocas fuentes históricas sobre Otompan y otras más sobre Texcoco, existen suficientes datos arqueológicos. Es posible que la arqueología de Otompan refleje en escala reducida cómo funcionaba la organización artesanal de Texcoco, conocida sólo por fuentes históricas.
Junto con el crecimiento durante el siglo xv de la población en la Cuenca de México, se incrementó también la demanda de numerosos productos necesarios para la vida cotidiana. Fernando de Alva Ixtlilxóchitl señaló que en ese siglo, Nezahualcóyotl, tlatoani de Texcoco, integró a Texcoco, en barrios (calpultin) y según su especialidad, a artesanos especializados en más de 30 tipos de artesanías de muchas regiones de su imperio, tal vez en respuesta al problema de la gran demanda de productos.
Es posible que la producción artesanal de Otompan fuera resultado del mismo proceso que se vivió en Texcoco, pero en escala menor, y que a la vez se tratara de una descentralización de la producción para proveer a las poblaciones regionales y reducir los gastos de transporte. Según nuestras investigaciones, Otompan es la única cabecera azteca con evidencias arqueológicas de producción artesanal a un alto nivel.

ORGANIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN ARTESANAL
La producción artesanal de Otompan se llevó a cabo con base en unidades domésticas, es decir, algunos miembros de la familia trabajaban en el lugar donde vivían. Casi todas las familias de la ciudad-Estado de Otompan participaban en alguna actividad artesanal durante el periodo Azteca Tardío, ya fuera de tiempo completo o parcialmente. Entre las actividades artesanales de la mayoría de las familias estaban el hilado de fibra de maguey –para lo cual se utilizaban malacates grandes– y el tejido de mantas para el hogar, el mercado y el tributo. Cada familia también producía hilo de algodón, con malacates pequeños, y mantas para tributar al tlatoani local y a las cabeceras de la Triple Alianza.
Algunas artesanías no se elaboraban en todas las casas, sino que estaban restringidas a algunas de la cabecera, como fue el caso de la lapidaria de obsidiana (orejeras, bezotes y lentejuelas), la talla de obsidiana para núcleos y navajas prismáticos, la talla de basalto para instrumentos de moler y la producción de sahumadores, figurillas, malacates, loza doméstica y artefactos menores como silbatos y flautas, todo hecho con barro local. Según sus distintas especialidades, las casas se agruparon en barrios (calpultin), y, así, había el barrio de lapidaria, el de hilado de fibra de maguey (ixtle) y el de alfarería; esta organización es semejante a la descripción histórica que se ha hecho de los artesanos de Texcoco. Otompan es el único caso de un sitio azteca en la Cuenca de México en el que se ha demostrado la existencia de esta forma de organización artesanal, con base en datos arqueológicos sobre el patrón de asentamiento.

EL BARRIO DE LOS ALFAREROS
El barrio de los alfareros fue el mayor de todos los barrios artesanales. Se encuentra en el sureste del sitio y cubre entre 10 y 12 ha, con casas dispersas, hacia el lado sur de la barranca; la extensión del barrio se determinó por medio de reconocimientos y recolecciones en la superficie. Aquí se encontraron numerosos fragmentos de figurillas, así como de los moldes utilizados en su producción.
Se realizaron cuatro excavaciones dentro del barrio de los alfareros. En las tres primeras fueron localizados depósitos de-sordenados, resultado del uso de maquinaria agrícola y de la erosión. La cuarta excavación fue exitosa y en ella se encontraron los cimientos de tres estructuras domésticas protegidas por árboles, un bancal ancho sin cultivar, así como un cuarto sencillo, una estructura con dos cuartos y un pequeño cuarto derruido. Las construcciones eran del mismo material: piedra en los cimientos y adobe en las paredes, este último colocado con argamasa de lodo. Los materiales de los techos no fueron preservados. En los cuartos se encontraron fragmentos de pisos de cascajo y de tepetate in situ y también fragmentos de piso y de aplanado de las paredes de cal y tezontle, aunque no estaban in situ.
Entre los productos localizados destacan las figurillas, los objetos de barro y la loza doméstica local.
Figurillas. Como resultado de las excavaciones se encontraron desechos de la vida doméstica del Posclásico Tardío y del periodo colonial temprano, tiestos de cerámica doméstica y navajas de obsidiana. También se localizaron varios moldes y fragmentos de figurillas, entre ellas figurillas del mismo molde, trozos de figurillas mal cocidas, pedazos de barro cocido y crudo, así como herramientas para alisar y pulir. El molde abierto fue el más común. Sin embargo, también se hallaron figurillas hechas en molde y modeladas o simplemente modeladas.
Entre las figurillas humanas se encuentran masculinas y femeninas. Al parecer, las figurillas masculinas representan guerreros, hombres tocando un tambor o dioses que se identifican por sus atributos. Las figurillas femeninas también muestran atributos de deidades, aunque las hay que representan mujeres con un niño o un perro en los brazos, así como mujeres con los brazos en distintas posiciones, tal vez transmitiendo algún mensaje. Otras formas reproducen maquetas de pirámides con templos o animales –jaguares, perros o coyotes–, a veces con cabezas moldeadas y cuerpos modelados a mano, y a veces completamente modelados a mano. También se localizaron elotes y flores tanto moldeados como modelados.
Artefactos de barro. En el taller también se elaboraron canicas, bolas de barro, sonajas y bolas de sonajas, sellos, adornos redondos y moldeados, juguetes con ruedas y silbatos, así como malacates de dos tamaños: el grande para hilar fibra de maguey y el pequeño para hilar algodón. Se encontraron también los moldes para formar las cabezas y las plumas de las serpientes que aparecen en los sahumadores de mango largo. Es importante señalar que los moldes para formar los cuencos de los sahumadores se localizaron principalmente en la zona residencial de la elite y no en el barrio de los alfareros.
Loza doméstica local. Gracias a los análisis de los materiales del taller se identificaron rastros de la producción de un nuevo tipo de cerámica, a la que llamamos Café Pulido de Otumba, fabricado en el taller excavado y en otras áreas del barrio.
Las formas incluyen cuencos pequeños –con o sin decoraciones de ranuras, incisiones, adornos y pintura negra–, tapas, cucharones con y sin asas, cazuelas y ollas con adornos de animales. El tipo Café Pulido de Otumba se encontró dentro y fuera de la ciudad-Estado de Otompan. Dentro del taller hay huellas de pedazos no acabados.

ARTÍCULO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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• Cynthia L. Otis Charlton. Arqueóloga independiente. Ha estudiado y publicado sobre la arqueología de la Cuenca de México y regiones contiguas durante más de 30 años.
• Thomas H. Charlton. Profesor en antropología en la Universidad de Iowa. Desde 1963 ha realizado investigaciones de arqueología prehispánica e histórica en Otompan y sus alrededores, y sobre rutas de intercambio desde Otompan hasta Tulancingo.


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