Pocos dioses en el panteón prehispánico no tienen asociación con las flores; algunos tenían una relación más estrecha y de hecho eran sus patronos.
Xochipilli, "prÍncipe de las flores"
Era el dios de la danza, los juegos, las flores y el amor. Estaba asociado con la Tierra, la fertilidad y la vida. Al mismo tiempo, se le relacionaba con el Sol naciente, la procreación y el placer. Junto con Xochiquétzal, era quien permitía la germinación de las plantas y creador de las flores.
MacuilxÓchitl, "cinco flor"
Su nombre hace alusión a una fecha del calendario. Es una advocación de Xochipilli y muchas veces se le atribuye la misma identidad. Dios de las flores, el juego, el canto y la mœsica, también era patrón de los nobles. Es considerado el dios principal de los ahuiateteo, los cinco dioses asociados con el exceso y el placer y su respectivo castigo.
XochiquÉtzal, "plumas de
quetzal florido", "flor-quetzal"
Era considerada la diosa madre joven y estaba relacionada con el placer, el amor y las flores. Era patrona de las tejedoras y de las artes que practicaban las mujeres nobles, del amor sexual, los quehaceres domésticos y las prostitutas; también protegía a los recién nacidos y a las madres embarazadas.