Las Flores en el México Prehispánico
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La Biblioteca Nacional
de AntropologÍa e Historia
puerta abierta al conocimiento
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(izquierda) Sala de Códices del Museo Nacional, 1905. Aquí se exhibían los documentos pictográficos, entre los cuales se ve el Códice Boturini. (derecha) En la oficina de la directora de la BNAH se encuentra la biblioteca del Dr. Alfonso Caso y su retrato, realizado por David A. Siqueiros.
Foto: Fototeca Nacional / INAH, Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces
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La Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), con sede en el Museo Nacional de Antropología, ha logrado conformar una colección constituida básicamente por monografías especializadas en antropología, arqueología, linguística, historia, etnohistoria, etnología y ramas afines, que en su conjunto forman un total de 55 584 títulos, registrados en una base de datos desde 1992 a la fecha. Dentro de esta colección, la biblioteca resguarda el mayor acervo de documentos pictográficos (414, entre códices, lienzos, dibujos y mapas), no sólo de México sino de toda América Latina. Para conservar de manera adecuada este importante acervo, la Bóveda de Códices cuenta con un sistema de seguridad y un regulador climático que mantiene la misma temperatura durante todo el año. Estos acervos son fuente de investigación, ya que al ser los documentos primarios pueden aportar reinterpretaciones sobre las investigaciones ya hechas.
Los orígenes de la biblioteca se remontan a 1830, cuando Lucas Alamán, entonces ministro de Relaciones Exteriores, propuso crear un acervo de libros para el entonces Museo Nacional, que se había inaugurado cuatro años antes. Se compró un lote de libros con este propósito, el cual se sumó a una serie de documentos confiscados de la colección de Lorenzo Boturini Benaduci. Aunque la iniciativa nunca se concretó, aquí se marca el inicio de la formación del acervo. Posteriormente hubo otras iniciativas para crear una biblioteca de historia nacional, como la de Ignacio Comonfort y más tarde la de Maximiliano de Habsburgo; sin embargo, la inestabilidad política del siglo XIX frenó esos intentos. Finalmente, en 1888, con Fernando del Paso y Troncoso como director del Museo Nacional, se establece formalmente la Biblioteca del Museo Nacional, hoy Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
En 1940, con la llegada de la maestra Eulalia Guzmán al Archivo Histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia, se comenzó con la catalogación de las colecciones, de acuerdo con tres criterios: onomástico, cronológico y de materias. Dio comienzo así una nueva etapa de la biblioteca. En 1964, la biblioteca y el Museo Nacional de Antropología se mudaron a su sede actual en Paseo de la Reforma. A lo largo de 118 años la biblioteca ha ido consolidándose como un espacio accesible que cuenta con hemeroteca histórica, colecciones especiales, planos, mapas, revistas especializadas, trabajos de tesis y también con publicaciones de investigaciones actuales.
En la actualidad el acervo de la biblioteca se cataloga de acuerdo a un sistema que se adoptó del de la Biblioteca del Congreso de Washington D.C., basado en áreas temáticas, ramificadas en subdivisiones, que distribuyen los documentos de lo general a lo particular hasta llegar a los más especializados. Su sofisticada organización le permite ofrecer material, capacitación y asesor’a a cada una de las 67 bibliotecas integradas en la Red de Bibliotecas INAH.
TEXTO COMPLETO EN LA
EDICIÓN IMPRESA
Agradecemos a la etnóloga Julieta Gil Elorduy, directora de la BNAH, y a la doctora
Carmen Aguilera su apoyo e información para la elaboración de este reportaje.
Javier Barros del Villar,
Ernesto Miranda Trigueros
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