arqueología mexicana
Palenque
Nuevos estudios, nuevos hallazgos

ÍNDICE 113  
Palenque. Nuevos estudios, nuevos hallazgos La historia dinástica de Palenque
El mar de la creación primordial El tablero del Templo de la Cruz. Palenque
Continuidad y cambios de la antigua Lakamha ARQUEOLOGÍA: Las batallas rituales en Mesoamérica. Parte II
Palenque y el reino olvidado de Chinikihá Intrumentos sonoros prehispánicos. Tehuantepec
La malaquita de la máscara de la Reina Roja HISTORIA: Una odisea continental. Las piernas de Cuauhtémoc
Los yugos y hachas votivas de Palenque MENTIRAS Y VERDADES: Quetzalcóatl ¿blanco y de ojos azules?
Las sepulturas de Palenque DOCUMENTO: Anales de Tula

Las batallas rituales en Mesoamérica
Parte 2
Claude-François Baudez


Combatiente vencedor en la tradición de la batalla ritual a
muerte de Dainzú. Amenaza a su adversario con una piedra
y sujeta una cabeza-trofeo. Lleva un casco esférico y un collar
de maxilares. Las extremidades de las orejeras y del
braguero son bifurcadas, características del atuendo de
Xipe Tótec. Monte Albán, tumba 58. Altura: 36.3 cm. MNA.

Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces

Además de las guerras y los juegos de pelota, los mesoamericanos habrían tenido un tercer tipo de confrontación colectiva: la batalla ritual. Las batallas “a muerte” son el tema de este trabajo, que se publica en dos partes. En la primera (núm. 112) se estudiaron las batallas en Dainzú, donde se encuentran las evidencias más antiguas de esta práctica. Ésta se manifiesta más tarde en Cerro de la Campana, sitio del Clásico Tardío en Oaxaca; es entonces cuando el desollamiento y el vestirse con la piel de los vencidos se agregan a la decapitación de éstos.
En esta segunda parte se analizan las efigies cerámicas del Clásico Tardío, y se sigue estudiando la presencia de Xipe Tótec en las batallas rituales del Pacífico guatemalteco, las Tierras Bajas mayas, la costa del golfo y la Cuenca de México protohistórica. En las conclusiones se propone que las tres formas de enfrentamiento: guerra, batalla ritual y juego de pelota, tenían el mismo fin: proveerse de víctimas cuyo sacrificio debería atraer prosperidad, enfrentamientos que eran también una manera de definir las relaciones sociales, bajo la forma de diferentes niveles de la “otredad”.

Las efigies cerámicas del Clásico Tardío
Un vaso efigie proveniente de la tumba 58 de Monte Albán, de la fase Xoo, representa a un personaje sentado, tocado con un casco globular con tres aperturas circulares y blandiendo un objeto redondo por encima de su cabeza [continúa la numeración de la primera parte de este artículo, publicada en el núm. 112]. Su casco semeja al de aquel personaje esculpido en la piedra de Tlacochahuaya, dibujada por Andy Seuffert. El personaje está retratado cayendo hacia atrás sobre un topónimo y usa un casco esférico con tres agujeros. La efigie de la tumba 58 ha sido interpretada por algunos como una imagen de Xipe Tótec, porque las tres aperturas evocan los rasgos de un rostro desollado, así como por la extremidad bifurcada del braguero y de los ornamentos de las orejeras, características del atuendo de Xipe. Otros opinan que es un jugador de pelota con una máscara globular. En realidad, es un combatiente “vencedor” en la tradición de Dainzú, pero es igualmente un xipe, un portador de piel. En efecto, el casco es más que una protección, ya que ostenta una nariz que no tiene otra función que la de evocar un rostro humano. El personaje sujeta por los cabellos una cabeza cortada, que evoca el sacrificio de los vencidos luego de la batalla, y porta alrededor del cuello un collar de maxilares. Las víctimas sacrificadas durante la construcción de la Pirámide de la Serpiente Emplumada de Teotihuacan portaban los mismos collares de maxilares o sus imitaciones, lo que indica que esos trofeos tuvieron su origen en Oaxaca.
El interés por la efigie de la tumba 58, desgraciadamente única en su tipo, consiste en demostrar la continuidad de la batalla ritual, al estilo de Dainzú. Esta pieza también confirma la práctica de decapitar a los vencidos y, además, señala por su atuendo una relación con Xipe Tótec, del cual es una de sus primeras manifestaciones.
Otras efigies de Oaxaca tienen rasgos en común con este combatiente de casco esférico. La efigie del Museo Nacional del Indio Americano de Washington, que proviene de Mitla, tiene la cabeza cubierta por un bonete muy ajustado, sobre el cual reposa la mitad de un turbante. El personaje trae como trofeos un collar de maxilares alrededor del cuello y una cabeza cortada e invertida sobre su vientre. Lo que sobrepasa su doble cinturón de sonajas no es un vestido, como se ha dicho en ocasiones, sino una piel desollada, cosa que se infiere por el borde extremadamente irregular, punteado por partes; dos líneas incisas bajo el codo marcan los bordes de las “mangas” de la misma piel. Sostiene en una mano un vaso con forma de pata de jaguar o de murciélago, lo que confirma su participación en los rituales llevados a cabo bajo la égida de Xipe Tótec.

 

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Claude-François Baudez. Director de investigación honorario del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia. Ha realizado investigaciones arqueológicas en Costa Rica, Honduras y México.

Festival de M&eacutxico 2012



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