Las Siete Ciudades de Cíbola
Danna Alexandra Levin Rojo

Norteamérica alrededor
de 1578, según Joan Martines. Más
que una representación descriptiva, el
dibujo que identifica a Civola en
este mapa es una versión esteticista del
símbolo convencional utilizado en la cartografía
de la época para señalar centros
urbanos: una ciudad amurallada o un palacio.
Tomado de Whitefield, 1998,
p. 74. Rep.: M.A. Pacheco / Raíces
Por más de
50 años, las maravillas de las Siete Ciudades
de Cíbola enfrascaron a los españoles
en una frenética búsqueda en los
confines septentrionales de la Nueva España.
Como espacio mítico, esas ciudades son
una construcción colonial formulada a partir
de referencias americanas autóctonas y
no, como suele afirmarse, de los mitos y tradiciones
populares grecolatinos y medievales que formaban
parte del bagaje cultural de los conquistadores.
Mitos y realidades
de una geografía imaginaria
La historia de
la conquista y colonización de América
está poblada de geografías imaginarias,
lugares y seres fantásticos construidos
a partir de tradiciones populares europeas, o
bien a partir de la mala interpretación
de las cosmologías autóctonas y
las noticias rendidas por informantes indígenas.
Entre esos lugares destaca las Siete Ciudades
de Cíbola, provincia que supuestamente
abarcaba centros urbanos de refinada civilización
y abundante riqueza en piedras y metales preciosos,
y que, entre 1539 y los últimos años
del siglo XVI, fue objeto de una búsqueda
más o menos exhaustiva en lo que hoy es
el suroeste de los Estados Unidos de América.
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