arqueología mexicana
La Sierra Gorda. de Querétaro


Pinal de Amoles, Sierra Gorda de Queretaro

ÍNDICE 77 Las misiones de fray Junípero en la Sierra Gorda queretana
DOSSIER ARTÏCULO GENERAL: La arquitectura funeraria en Mesoamérica

El mundo de la Sierra Gorda

ARQUEOLOGÍA: Investigaciones recientes en Chapultepec
El sur de la Sierra Gorda: Ranas y Toluquilla DOCUMENTO: Códice Borgia
La presencia de la cultura huasteca en Querétaro LENGUAS: Cihuateteuh, mujeres nahuas muertas en un primer parto
La minería en la Sierra Gorda GUÍA DE VIAJEROS: La Sierra Gorda de Querétaro



RELIGIÓN

Cihuateteuh, mujeres nahuas muertas en
un primer parto La “singularidad” de un plural

Patrick Johansson K.

Mocihuaquetzqueh, también conocidas como cihuateteuh. El carácter pétreo de su representación (cihuatetéutl), o los papeles ungidos de hule (teteuh) con los que se adornaban los días en que bajaban, podrían haber determinado este último calificativo. Museo Nacional de Antropología.
Fotos: Marco Antonio Pacheco / Raíces

Las mujeres muertas en un primer parto eran objeto de un culto específico en el mundo náhuatl prehispánico. Uno de los nombres mediante los cuales eran evocadas: cihuateteuh (o cihuateteoh), es generalmente traducido como “diosas” o “mujeres divinas”, suponiendo que el término representa la forma plural de cihuatéutl (o cihuatéotl). Sin embargo, este plural podría entrañar una “singularidad” distinta, reveladora tanto a nivel gramatical como semántico.

Conocidas como mocihuaquetzqueh, “mujeres que se yerguen”, ixcuiname, “lagañosas”(?), cihuapipiltin, “princesas”, o cihuateteoh, “diosas” (fig. 1), las mujeres muertas en un primer parto tenían una función muy particular en la religión náhuatl prehispánica. El hecho de haber muerto en una etapa de su preñez o en el momento de dar a luz, es decir, en lo que se consideraba como un combate contra fuerzas antagónicas, les confería un estatuto divino parecido al de los hombres que habían fallecido en la guerra o en sacrificio. Dichos hombres llevaban al Sol desde el este hasta el cenit, mientras que las mocihuaquetzqueh lo recibían en el cenit y lo bajaban hasta el poniente, cihuatlampa, literalmente “lugar de las mujeres”.
Los nombres propios con los cuales se les designaban revelan algunos de sus aspectos. Dos de ellos, mocihuaquetzqueh e ixcuiname, son plenamente onomásticos, mientras que los otros dos, cihuapipiltin y cihuateteo, tienen un carácter nominativo derivado y son, de alguna manera, sobrenombres calificativos.

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• Patrick Johansson K. Doctor en letras por la Universidad de París (Sorbona). Investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas y profesor de literatura náhuatl en la Facultad de Filosofía y Letras, ambos en la UNAM.


La Expulsión

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