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Cenotes en el área maya

ÍNDICE 83  
DESCUBRIMIENTO: Hallazgo de lápida monumental, Tlaltecuhtli. Los huesos del Cenote Sagrado. Chichén Itzá, Yucatán

La diosa Tlaltecuhtli

Cementerios acuáticos mayas
DOSIER: Los cenotes en el área maya El cenote Ziiz Ha.
Los cenotes de la península de Yucatán Los cenotes en la actualidad
Cenotes y asentamientos humanos en Yucatán Guía de Viajeros. Cenotes en la península de Yucatán
Bolonchén, Campeche PIEZA: El Cascajal, Jaltipan, Veracruz
El cenote Xlacah. Dzibilchaltún, Yucatán ARQUEOLOGÍA: Artesanos y barro
El Cenote Sagrado de Chichén Itzá, Yucatán DOCUMENTO: Códice de Huichapan

DOCUMENTO

Códice de Huichapan
Xavier Noguez

Sección 34
Contiene una glosa en otomí, un conjunto iconográfico complejo y dos cartuchos con los glifos anuales 3 caña y 4 pedernal, correspondientes a 1443 y 1444. El texto, en la parte superior izquierda, se refiere a la llegada a Jilotepec de un caudillo de nombre Serpiente de Nubes, junto con un grupo de seguidores y ayudantes. En otras fuentes etnohistóricas coloniales aparece este importante personaje como hijo de Itzcóatl, de Tenochtitlan. Además, se le registra como el iniciador de un linaje que gobernó Jilotepec. Se le registra también con el nombre de Serpiente de Nubes Blanca. De manera interesante, fray Juan de Torquemada describe un dios con ese mismo nombre, padre de Otómitl (Otontecuhtli), el principal patrono de los otomíes.
En el glifo toponímico de Jilotepec (Lugar del Cerro de los Jilotes) se registró información adicional: en el cerro (aquí con el importante glifo de “agua-cerro”, que significa “ciudad”), el gobernante aparece ataviado con una tilma roja adornada con rombos y con un tocado de guerrero; se acomoda en un asiento con respaldo forrado con piel de jaguar. Además, se agregó una serpiente de nubes en la parte superior, para dar noticia del nombre del personaje.
Con algunas variantes, un conjunto similar aparece en la primera lámina del Códice de Jilotepec, asociado al año 1403. Aquí no se hace alusión a Serpiente de Nubes y se menciona en el texto en español a Acamapichtli y Chimalpopoca como primeros e importantes gobernantes de los “mexicanos”, ascendientes del señor “Monthesuma”.
CONTENIDO
La pictografía es uno de los pocos ejemplos de origen otomí que ha sobrevivido hasta nuestros tiempos. Importante tarea pendiente es aclarar aún más su contenido y la organización del mismo. Según Alfonso Caso, la primera sección, compuesta de siete hojas, corresponde a un texto largo sobre el convento de Huichapan (Hueichiapan) y sus actividades entre 1539-1618 y 1629-1632. Yolanda Lastra aclara que en esta parte también se hacen importantes referencias a Jilotepec. Le siguen dos hojas con glifos toponímicos colocados verticalmente, como los del Códice Mendoza. Dos hojas más se refieren a comparaciones calendáricas mensuales y de días entre los sistemas otomí-nahua y europeo. El resto del códice lo componen unos anales, con pictografías y glosas, generalmente breves, que abarcan de 1403 a 1528. Falta sólo un periodo de 18 años. La información histórica se refiere a los señoríos de Jilotepec y sus vecinos, así como a Tenochtitlan y Cuauhtitlan, antes y después de la conquista hispana. Sin poder afirmarlo con seguridad, es posible que el registro haya continuado después de 10 pedernal, el último año en la hoja 68.

FECHA DE ELABORACIÓN

Aún está en debate la fecha de elaboración. En general, se acepta el periodo comprendido en la primera mitad del siglo xvii. No se ha aclarado si tanto el Códice Huichapan como el de Jilotepec copiaron uno o varios prototipos pictográficos más antiguos.

LUGAR DE ORIGEN

Una de las tres secciones del códice se ocupa de las actividades administrativas en el convento de San Mateo Huichapan, en Hidalgo, pero una buena parte de la información hace referencia a la historia del importante señorío de Jilotepec, estado de México.

Características físicas. Se trata de un libro en papel europeo compuesto de 34 hojas de 29 por 21 cm. Con excepción de algunas secciones deterioradas por el paso del tiempo y la acción humana, la pictografía se encuentra en buenas condiciones.
Formas y colores. Las pictografías que acompañan a las glosas en lengua otomí muestran una sencillez que no demerita la precisión de las formas. Los colores son variados y aún mantienen su nitidez original. Se tuvo particular cuidado en el registro de los glifos que representan los años: aparecen en cartuchos, en una secuencia incompleta. Particularmente los glifos caña y pedernal se registraron con un mayor número de componentes que merecen ser estudiados con detenimiento.

BREVE HISTORIA DEL CÓDICE
No se tienen noticias de cómo llegó a la colección de la Biblioteca Nacional de Antropología. John B. Glass reporta que el manuscrito pictográfico fue removido del acervo citado algún tiempo después de 1901, pero fue recuperado por C.C. James en 1930.
PRINCIPALES ESTUDIOS
A pesar de la importancia y rareza del documento, todavía no contamos con una edición crítica extensa, que incluya la traducción completa de los textos y el análisis de las pictografías. Aunque incompleto, un primer esfuerzo de traducción fue realizado por Manuel Alvarado Guinchard, investigador del Departamento de Lingüística del inah, en 1976. Óscar Reyes Retana M. dio a conocer en 1992 un facsímil de buena calidad, acompañado de tres comentarios de Alfonso Caso. Una versión completa al español de Lawrence Ecker, editada por Yolanda Lastra y Doris Bartholomew, se publicó en 2001, bajo el patrocinio del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la unam. Lamentablemente este loable esfuerzo no fue acompañado de un facsímil. Yolanda Lastra prepara un trabajo en que propone un autor indígena y un nuevo ajuste y ordenación del contenido.
OTROS NOMBRES
Códice Otomí del Convento de San Mateo Huichapan, Códice de Hueichiapan, Códice Colonial de Huichapan.
LUGAR DONDE ESTÁ DEPOSITADO
Sala de Códices (Testimonios Pictográficos), núms. 35-60, Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, Distrito Federal.

PARA LEER MÁS...
• ALVARADO GUINCHARD, Manuel, El Códice de Huichapan I. Relato otomí del México prehispánico y colonial, Colección Científica, 48, INAH, México, 1976.
• ECKER, Lawrence, Códice de Huichapan, paleografía y traducción, Yolanda Lastra y Doris Bartholomew (eds.), Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, México, 2001.
El Códice de Huichapan, edición facsimilar, comentado por Alfonso Caso, introd. de Óscar Reyes Retana M., Telecomunicaciones de México, México, 1992.
• LASTRA, Yolanda, “El códice otomí de San Mateo Huichapan”, en Arqueología Mexicana, vol. XIII, núm. 73, mayo-junio de 2005, pp. 32-37.
• REYES RETANAM., Óscar, “Semejanzas y diferencias entre los códices de Huichapan y de Jilotepec”, en Dimensión Antropológica, año 4, vols. 9-10, enero-agosto de 1997, pp. 87-98.

Códice de Jilotepec, lám. 1.
foto: archivo de xavier noguez

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Xavier Noguez. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, A.C., dedicado al estudio y publicación de códices coloniales del centro de México, así como a temas sobre el origen del guadalupanismo y la iconografía prehispánica y colonial temprana de tradición nahua.

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La cosmovisión mexica concebía que la realidad divina estaba traslapada en el espacio de las criaturas, se creía en una doble naturaleza del tiempo y del espacio.



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