arqueología mexicana
LA guerra en mesoamérica

ÍNDICE 84
SERIE: Arquitectura en Mesoamérica. I. Urbanismo
DOSIER: La guerra en Mesoamérica ARQUEOLOGÍA: Arqueología en El Cajón, Nayarit

La guerra en la antigua Mesoamérica

Las chías sagradas del Templo Mayor de Tenochtitlan
Los antiguos mayas en guerra PIEZA: Dos máscaras de Dzibanché, Quintana Roo
La guerra entre los zapotecos DOCUMENTO: Relación de Michoacán
Iconografía guerrera en la escultura de Tula, Hidalgo EXPOSICIÓN: “Persia: Fragmentos del paraíso. Tesoros del Museo Nacional de Irán”
El macuáhuitl. Un arma del Posclásico Tardío en Mesoamérica CONCURSO DE CUENTO HISTÓRICO: Algo de eso, todo eso, nada de eso

DOCUMENTO

Relación de Michoacán
Xavier Noguez

SEGUNDA PARTE , LÁM. II
La “justicia general” en contra de los criminales se realizaba durante el festival llamado “Equata Cónsquaro”. En el patio del palacio del calzonci o rey se reunía a los hombres y mujeres que habían cometido actos altamente delictivos como el espionaje en tiempos de guerra, la cobardía o deserción en el combate, la desobediencia o pereza en el cumplimiento de las órdenes de los gobernantes, la práctica de la magia o hechicería que lesionara a individuos, la prostitución y en general las actividades de los malhechores reincidentes. La máxima pena consistía en que un verdugo (“carcelero”) los golpeaba mortalmente en la cabeza con un gran mazo. La ceremonia se iniciaba con una narración oficial de la historia del señorío a cargo del petámuti (“sacerdote mayor”). Seguía una presentación de las acusaciones y las correspondientes sentencias que se dictaban a los reos, que aquí aparecen desnudos y llorosos, siendo identificados como “hechizeros” y “perezosos”. Arriba se registró el violento final de una “mala mujer”, con la cabeza rota y cubierta de sangre. La imagen del petámuti es la más elaborada: calza sandalias con talonera; viste una manta con adornos ¿de caracoles? y sobre ella una hacha ceremonial a manera de pectoral; muestra pintura facial roja y un bezote de turquesa, así como una cinta alrededor de la cabeza; sujeta una jabalina o bordón adornado con pintura blanquiazul y una borla cerca de la punta; porta en la espalda un guaje o calabazo ornamentado el que, según José Corona Núñez, estaba “incrustado de turquesas, donde se guardaba el copal y el tabaco que se arrojaban a los braseros ceremoniales para perfumar el humo con que se ‘alimentan los dioses del cielo’ ”. Otro personaje importante en la ceremonia era el “capitán general”, quien se viste como los demás caciques y sostiene un arco y una flecha que apunta hacia el suelo. El jefe militar, el petámuti, los acusados y el verdugo están rodeados de un numeroso grupo de “caziques” representados con mantas de algodón de diversos colores (tzanatzi) y fumando en largas pipas.

CONTENIDO
La primera parte, lamentablemente perdida, estuvo dedicada a asuntos de los dioses, rituales y fiestas. En la segunda sección, de 35 capítulos, se registra el desarrollo de los señoríos tarascos, desde el siglo XIII, con la llegada de grupos chichimecas, hasta casi mediados del XVI. Se hace particular énfasis en los eventos asociados a las cabeceras establecidas en Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro. Se incluye un árbol genealógico de los gobernantes, desde Hirete Thicátame hasta los primeros señores coloniales. La figura de Tariácuri, el gran gobernante del linaje huacúsecha (de las águilas), aparece como central en el relato. Una tercera sección, de 30 capítulos, trata de “la gobernación entre sí hasta que vinieron los españoles a esta provincia”, con la entrada pacífica de Cristóbal de Olid en 1522 y la muy violenta de Nuño de Guzmán en 1530. La mayoría de los investigadores que han estudiado esta fuente opinan que la información de las tres secciones provino de una bien establecida tradición oral, más que de libros pintados o lienzos. El punto está en debate.

FECHA DE ELABORACIÓN

Fue realizada hacia 1539-1541, con motivo de la visita que realizó el virrey Antonio de Mendoza a la provincia de Michoacán. J. Benedict Warren ha propuesto a Jerónimo de Alcalá, fraile franciscano nacido en Vizcaya, España (¿1508-1545?), como el posible recopilador de la obra.

LUGAR DE ORIGEN

La obra proviene de Tzintzuntzan, Michoacán, una de las tres cabeceras que formaron el reino de los tarascos, purépechas o michhuaque, al momento de la conquista española (1519-1521).

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Xavier Noguez. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, A.C., dedicado al estudio y publicación de códices coloniales del centro de México, así como a temas sobre el origen del guadalupanismo y la iconografía prehispánica y colonial temprana de tradición nahua.


La Expulsión

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