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DOCUMENTO
Códice
Colombino
Xavier Noguez
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foto: biblioteca nacional de
antropología e historia
Sección
XIII
Como en otras partes
del códice, aquí se nota el deterioro
que ha sufrido por acciones intencionales y por el paso
del tiempo. El conjunto más importante es un
acto ceremonial de perforación de la parte interior
de la nariz, para colocar una nariguera de turquesa,
un ritual de ascenso de jerarquía política
que se llevó a cabo en un lugar muy importante,
descrito con detalle. De la fecha del evento sólo
es visible el día 1 viento en la parte superior.
También se nota, a la izquierda, parte del signo
hierba (cuañe en náhuatl). Los
componentes gráficos del lugar son, de abajo
hacia arriba: un rectángulo con partes de diferentes
colores que significa valle, planicie o llanura (yodzo),
otra sección con grecas escalonadas, símbolo
de pueblo o lugar habitado (ñuu), y
una tercera división cubierta por una piel de
jaguar. Tres plantas de tules o espadañas (co’yo)
se agregaron en medio de las tres secciones descritas.
Hacia la izquierda se colocó un templo con la
típica representación prehispánica
que combina el frente con el perfil. Su techo muestra
un grupo de círculos blancos y en el dintel y
jamba aparecen otros círculos concéntricos
amarillos sobre un fondo rojo. En su base se muestran
elementos acuáticos. Por su tamaño y detalles
se trata de un evento importante del que aún
no existe un consenso respecto a su identificación.
Aunque en la escena no se reconoce su glifo onomástico,
el personaje recostado es el caudillo mixteco 8 Venado,
en el momento de recibir su nueva investidura. El “piercing”
es practicado por ¿4 Jaguar?, un importante ¿caudillo-sacerdote?,
cuya principal característica es un “antifaz”
de color negro alrededor de los ojos. La pintura facial
lo señala como un sami nuu (“cara
o superficie quemada”), en referencia a gente
de habla náhuatl, particularmente asociada con
los tolteca-chichimecas. Sobre la identidad del lugar,
se han propuesto varios sitios como Tolixtlahuaca (Ñuu
Yodzoco’yo) de Jicayan, Tollan-Xicocotitlan (Ñuu
co’yo), San Miguel Tulancingo, en el valle de
Coixtlahuaca, y Tollan-Cholollan (Ñuu Ndiyo).
En la escena inferior izquierda un jefe militar, con
diadema dorada, captura a un hombre, en el Lugar del
Cerro de la Luna (Santa María Acatepec). El conjunto
superior derecho se interpreta como la reunión
de 8 Venado y 4 Jaguar, en el momento de ofrendar. La
escena en la mitad derecha todavía nos es desconocida.
CONTENIDO
Originalmente se creyó que se trataba de
un documento de contenido exclusivamente religioso-mitológico.
Ahora sabemos que es uno de los códices que
hace referencia a la vida del conquistador 8 Venado,
Garra de Jaguar (1011-1063 o 1063-1115 d.C., según
las cronologías propuestas) y que llegó
a dominar a un numeroso grupo de poblaciones como
señor de Tututepec y Tilantongo (Tlilantonco)
en la Mixteca alta, mediante empresas militares
y alianzas familiares. La información histórica
se plasmó en un entorno de imágenes
de dioses, rituales y edificaciones religiosas que
da por resultado una compleja red mitohistórica.
FECHA DE ELABORACIÓN
Fue pintado hacia el siglo XII d.C.
LUGAR DE ORIGEN
Tututepec o Tototepec, en mixteco Yucu Dzaa, población
de la Mixteca de la costa, en el exdistrito de Juquila,
Oaxaca. El nombre significa “lugar del cerro
del ave”. |
• Características
físicas. Una piel curtida de venado
doblada en forma de biombo, con 24 secciones en
cuatro fragmentos. Cada sección mide aproximadamente
19.5 por 25.5 cm, lo que da un largo total de 606
cm. Como era costumbre, la piel fue cubierta con
una delgada capa de estuco, con el objeto de crear
una superficie blanca y tersa. Lamentablemente,
la pictografía muestra un deterioro notable
debido al paso del tiempo y a la decisión
de borrar intencionalmente ciertas imágenes.
• Formas y colores. Junto
con el Códice Becker I, el Colombino
forma un subgrupo estilístico dentro del
conjunto de pictografías prehispánicas
procedentes de la Mixteca. Se usó una rica
paleta y el colorido tiende a la firmeza expresiva,
puesto que forma parte del sistema gráfico
escritural. Una línea negra delimita las
imágenes, lo que proporciona una agradable
claridad hasta en los más mínimos
detalles. Como en el resto de las pictografías
prehispánicas, aquí no se usó
la perspectiva. La lectura se hace en bustrófedon,
empezando en la parte inferior izquierda y ascendiendo
en zig zag hasta la siguiente sección, donde
se inicia el descenso con el mismo movimiento, terminando,
generalmente, en la parte inferior derecha.. |
Breve
historia del códice
La historia primigenia de la pictografía no es
muy clara. Autores modernos opinan que desde su elaboración,
en la etapa previa a la conquista española, hasta
más o menos principios del siglo xviii, estuvo
en poder de los gobernantes locales de Tututepec. Hay
indicios de que la pictografía fue utilizada
en un pleito de tierras con San Miguel Sola en 1717.
Es posible que las glosas hayan sido agregadas en 1541,
con el objeto de convertirlo en un documento catastral
y que, en esa misma fecha, se haya desprendido la sección
que ahora conocemos como Códice Becker.
En 1863 estaba en manos de Manuel Cardoso. Alfredo Chavero
lo poseyó por algunos años, hasta que
fue vendido a Josef Dorenberg, un comerciante alemán
que residía en la ciudad de Puebla. En 1891 lo
adquiere la Junta Colombina de México –de
ahí su título–, creada a instancias
del presidente Porfirio Díaz, con el objeto de
organizar las celebraciones de los 400 años del
descubrimiento de América.
Principales
estudios
Se dio a conocer por primera vez, en litografías
a colores, sin las glosas, en el “Atlas”
de la obra Antigüedades mexicanas (1892),
obra auspiciada por la Junta Colombina de México.
Varios autores nacionales y extranjeros, entre ellos
el inglés James Cooper Clark, en 1912, lo utilizaron
principalmente para reconstruir la biografía
del cacique 8 Venado. Pero fue hasta 1966 cuando Alfonso
Caso, en colaboración con Mary Elizabeth Smith,
publicó un facsímil acompañado
del primer estudio completo, bajo los auspicios de la
Sociedad Mexicana de Antropología. En 1974, Nancy
Troike obtuvo su doctorado con un estudio en torno al
códice. Recientemente Maarten Jansen y Manuel
A. Hermann Lejarazu han publicado trabajos con nuevas
informaciones e interpretaciones sobre el origen y contenido
de la pictografía.
Otros
nombres
Codex Dorenberg, Códice de Tututepec, Códice
Iya Nacuaa, Códice Colombino-Becker. Este
último título se le dio en vista de que
ambas pictografías, en algún momento,
formaron una unidad. Actualmente el Códice
Becker I se guarda en el Museum für Völkerkunde
de Viena, Austria.
Lugar
donde está depositado
Bóveda de Documentos Pictográficos de
la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia,
ciudad de México, bajo el número 35-30.
Significativamente, es el único códice
prehispánico que se encuentra en nuestro país.
Para
leer más...
Antigüedades mexicanas, publicado por
la Junta Colombina de México en el Cuarto Centenario
del Descubrimiento de América, Oficina Tipográfica
de la Secretaría de Fomento, México, 1892.
Códice Colombino, edición facsimilar,
interpretación de Alfonso Caso y estudio de las
glosas por Mary Elizabeth Smith, Sociedad Mexicana de
Antropología, México, 1966.
Hermann Lejarazu, Manuel
A., “Ritos, sacerdotes y religiosidad en el Códice
Colombino”, en Ciencia. Revista de la
Academia Mexicana de Ciencias, vol. 57, núm.
4, octubre-diciembre de 2006, pp. 42-50.
Jansen, Maarten, “Los
señoríos Ñuu Dzaui y la expansión
tolteca”, en Revista Española de Antropología
Americana, vol. 36, núm 2, Universidad Complutense
de Madrid, 2006, pp. 175-208.
Troike, Nancy, The
Codex Colombino, tesis doctoral de la Universidad
de Londres, Inglaterra, 1974.
_____________________
Xavier Noguez. Profesor-investigador
de El Colegio Mexiquense, A.C., dedicado al estudio
y publicación de códices coloniales del
centro de México, así como a temas sobre
el origen del guadalupanismo y la iconografía
prehispánica y colonial temprana de tradición
nahua.
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