DOCUMENTO
Códice de Santiago
Tlacotepec
Xavier Noguez
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REPROGRAFÍA: BORIS DE
SWAN / RAÍCES
CONTENIDO
Las dos láminas del códice se incluyeron
en la primera parte de un litigio por la posesión
de un terreno de buen tamaño, sembrado de
magueyes, y un conjunto de construcciones. Un aspecto
muy interesante de este códice es que los
protagonistas fueron indígenas de dos distintas
etnias: por un lado Alonso González, de origen
nahua, y por el otro Pablo Océlotl, un matlatzinca.
Ambos presentaron sus argumentos por escrito, además
de estas “pinturas” que reflejan, de
manera excepcional, las adaptaciones a las nuevas
leyes vigentes de origen castellano, así
como también un buen número de imágenes
asociadas a las ideas de legitimidad política
derivadas de la cosmovisión mesoamericana.
La segunda parte del pleito se encuentra en el Archivo
General de la Nación, en la ciudad de México,
ramo Tierras, vol. 21, expediente 3, 1565.
FECHA DE ELABORACIÓN
1565. Junto con la pictografía procedente
de Xiquipilco-Temoaya, publicada en 1999 por El
Colegio Mexiquense, el Códice de Tlacotepec
es una prueba de la existencia de pictografías
coloniales tempranas en la región occidental
del actual estado de México, asunto que se
había cuestionado.
LUGAR DE ORIGEN
Santiago Tlacotepec, población que actualmente
forma parte del municipio de Toluca, estado de México.
En algunas ocasiones se le ha confundido con el
códice o mapa procedente de San Pedro Tlacotepec,
Tlaxcala. |
“Pintura
de pablo ocelutle y sus hijos”
Uno de los aspectos
más interesantes de las dos láminas de
la pictografía de Santiago Tlacotepec es que
provienen de una población de origen matlatzinca
en el valle de Toluca, de cierta importancia como recolectora
del tributo para la Triple Alianza antes de la conquista
hispana. Además, como información excepcional,
en el legajo que acompaña a las pictografías
se registraron algunos datos sobre los pintores indígenas
que participaron en su elaboración. Debido a
que en el pleito participaron un matlatzinca y un nahua,
en las “pinturas” se registraron diferentes
argumentos histórico-legales para probar la legitimidad
de posesión del terreno en litigio.
A diferencia de la lámina que presentó
el nahua Alonso González, en ésta se nota
a primera vista una mayor cantidad y elaboración
de los elementos iconográficos. La información
genealógica y catastral está casi completamente
rodeada por glifos de los años con cargadores
(ácatl, “caña”; técpatl,
“pedernal”; calli, “casa”;
tochtli, “conejo”), sin los 13
numerales. La cronología se inicia en 1 ácatl,
“1 caña” (1519), en el lado inferior
izquierdo, con el arribo de los conquistadores españoles,
y termina en 8 calli, “8 casa”
(1565). El linaje de “principales” de Tlacotepec
tiene su origen en un cerro, aquí pintado como
una protuberancia con tres árboles. Al lado derecho
se agregó una calli, “casa”,
que representa un tecpan, un linaje noble o
señorial. El cerro puede ser el que se encuentra
inmediatamente al occidente de la actual población,
y que dio alojamiento al dios patrono protector del
pueblo. Podría ser el mismo Tlacotepec, cuya
traducción más cercana sería “lugar
del cerro del tlácotl”, una vara
dura, delgada y verde conocida como jara, jarilla o
verdasca. De este lugar y esta genealogía provienen
Pablo Océlotl y sus hijos, quienes intentan,
de esta manera, probar su descendencia noble y sus derechos
a esta propiedad patrimonial.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Xavier Noguez. Profesor-investigador
de El Colegio Mexiquense, A.C., dedicado al estudio
y publicación de códices coloniales del
centro de México, así como a temas sobre
el origen del guadalupanismo y la iconografía
prehispánica y colonial temprana de tradición
nahua.
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