arqueología mexicana
La música prehispánica

ÍNDICE 94  
DOSIER: La música prehispánica El mariache-tarima. Un instrumento musical
La música prehispánica. Sonidos rituales La Fonoteca del INAH
Instrumentos musicales prehispánicos. Clasificación general y significado ANTROPOLOGÍA FÍSICA :
El modelado del cráneo en Mesoamérica
La cultura musical en los ámbitos
indígenas de la Nueva España
RESTAURACIÓN:
El tocado de Yuknoom Yich’ak K’ak, k’uhul ahaw
La música en la Nueva España PIEZA: Altar de los Animales de la Muerte
Las danzas de moros
y cristianos y de la conquista
DOCUMENTOS:
Códice de la Cruz-Badiano

DOCUMENTO

Códice de la Cruz-Badiano
Xavier Noguez



La malinalli. Códice de la Cruz-Badiano, f. 12v.
Reprografía: M.A. Pacheco / Raíces

La malinalli acompañada de la cruz cristiana y palomas. Pintura en el muro oeste del claustro bajo del convento agustino de Malinalco, estado de México.
Foto: Archivo Xavier Noguez

La malinalli en Cerro de los Ídolos, Malinalco, estado de México.
Foto: Archivo Xavier Noguez

CONTENIDO
Se trata de un magnífico ejemplo del encuentro de la cultura médica indígena del Centro de México y los formatos europeos de los recetarios destinados a las curaciones de determinadas enfermedades. El códice es un herbario medicinal con 184 ilustraciones a color, acompañadas de glosas en latín de diversa extensión. Aún está en discusión el grado en que las nociones europeas sobre la “teoría de los humores” (entendidos como la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra) y el síndrome de lo frío y lo caliente influyeron tanto en la presentación como en las descripciones de los remedios farmacológicos. Esta fuente enriquece y complementa la información similar del libro XI del Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún, y los capítulos correspondientes de la Historia natural de la Nueva España, escrita por el protomédico Francisco Hernández (¿1517?-1587) y publicada como una parte de sus Obras completas (México, UNAM, 1959-1984)..

FECHA DE ELABORACIÓN

A diferencia de la mayoría de las pictografías conocidas, este manuscrito tiene una autoría y datación precisas: Martín de la Cruz, un médico indígena asociado al Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, transmite oralmente a Juan Badiano una serie de recetas basadas en el uso de plantas, animales y minerales. Badiano, estudiante del mismo colegio, originario de Xochimilco, las registra en latín. Un grupo de tlacuilos se encargaron de ilustrar, con gran belleza y detalle, la información. El libro fue terminado el día de “…la fiesta de Santa María Magdalena [22 de julio] y en el año de reparación del mundo de mil quinientos y cincuenta y dos”..

LUGAR DE ORIGEN

El Colegio de la Santa Cruz en Santiago Tlatelolco, la ciudad mexica gemela de México-Tenochtitlan.

La malinalli (f. 12v)
Francisco Hernández comenta que la malinalli es una planta sin importancia que se usa para fabricar redes. Sin embargo, en el mundo prehispánico tuvo un enorme significado simbólico. Se trata de una hierba alta, una planta gramínea perenne del género Muhlenbergia sp., de la familia de las Poaceae, que crece en zonas del Altiplano Central, particularmente en los cerros. Presenta hojas que se extienden ampliamente hacia los lados, así como tallos nudosos, largos y delgados, en cuya punta crecen eflorescencias amarillas, en forma de espiguillas. Se le conoce también como “cola de zorro” y “hierba o zacate del carbonero”, por su uso, en cuerdas y sacos, para transportar carbón. Desde la época anterior a la conquista hispana, se reporta como una planta de usos medicinales, rituales y prácticos. El verbo náhuatl malina significa “torcer”, “enredar”, “enrollar”, y con el prefijo tla (pronombre relativo indefinido para objetos), tlamanalli, quiere decir hacer cuerdas, enrollar fibras duras.
Entre nahuas y mixtecos la malinalli se cuenta como uno de los 20 signos que se combinaban con 13 numerales para nombrar a los 260 días del calendario adivinatorio mesoamericano. En el Códice Azoyú I aparece como uno de los cargadores anuales, junto con mázatl (venado), ollin (movimiento) y ehécatl (viento). También la encontramos en topónimos, nombres propios y como elemento dentro de contextos simbólicos más amplios. En ocasiones se le ha confundido con otras clases de hierbas (xíhuitl) o con el zacate (zácatl), quizá por una iconografía similar, por malas traducciones de los textos o porque en ocasiones se ha utilizado el término zacate o zacatón para describirla.
Aquí, el texto del códice la describe como un remedio para la lagoftalmia: “Cuando los párpados se entorpecen de modo que el de arriba no baja y el de abajo muy poco se alza, y ya no se encuentra con el otro, es útil restregar los ojos con hojas de hierba malinalli. Además, salitre, sal y polvo de excremento, bien molido, que se aplica rociándolos”.

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Xavier Noguez. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, dedicado al estudio y publicación de códices coloniales del centro de México, así como a temas sobre el origen del guadalupanismo y la iconografía prehispánica y colonial temprana de tradición nahua.






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