El copal en las ofrendas
del Templo Mayor
Naoli Victoria Lona
Uno de los materiales más
abundantes en las ofrendas del Tempo Mayor de
Tenochtitlan es el copal, encontrado en forma
de esferas, cilindros, barras e imágenes
divinas. Se utilizaba también para cubrir
lo que correspondería a los mangos de cuchillos
de sacrificio como éstos, cuya base se
modelaba con fragmentos de copal. Fotos:
jorge pérez de lara, Marco Antonio Pacheco
/ Raíces
Los objetos de copal
encontrados en ofrendas del Templo Mayor son muestra
del aprecio que por este material se tenía
en la época prehispánica. Además
de otros usos, cumplía funciones rituales
cuya importancia se expresa claramente
en el nombre de las volutas que producía
al quemarse: iztac teteo, dioses blancos.
El
copal es una resina vegetal del árbol del
género Bursera, originario de tierras calientes
y húmedas como las de los actuales estados
de Guerrero, Morelos, Puebla y Oaxaca. En la época
prehispánica se le conocía como
copalquáhuitl, árbol de copal,
y a la resina como copalli, incienso.
Según Francisco Hernández, protomédico
e historiador de Felipe II, rey de España,
este vocablo se utilizaba para designar a cualquier
género de goma.
En la actualidad, la técnica para extraer
la resina, según nos contaron algunos indígenas,
varía según el producto que se desee
obtener. Por ejemplo, el llamado copal de piedra
o goma se recolecta de la corteza del árbol.
En cambio, el copal blanco o santo se extrae de
forma muy similar a como se hace con el hule y
el chicle: mediante cortes diagonales a lo largo
del tronco o rama del árbol, de tal manera
que caiga, y se recolecta generalmente en una
penca de maguey colocada bajo la última
incisión.
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