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En
el km 188 de la nueva carretera de cuota Cuernavaca-Acapulco,
conocida como Autopista del Sol, 3 km al sureste del poblado
de Paso Morelos, municipio de Huitzuco, Guerrero, se encuentra
el sitio arqueológico de Cuetlajuchitlan, asentamiento
prehispánico preurbano que se desarrolló
entre 800 a.C. y 300 d.C. El sitio es de gran importancia
para la arqueología de Guerrero por su antigüedad,
las características de su cultura material, su
estilo arquitectónico –que se caracteriza
por el uso funcional y ornamental de bloques de columnas
de piedra– y su asociación con el estilo
escultórico Mezcala.
Paso Morelos se encuentra en el extremo meridional de
un pequeño valle intermontano, en un área
de topografía muy accidentada, limitada por la
Sierra de Huitzuco, al norte, y la depresión del
Balsas, al sur.
Cuetlajuchitlan (nombre antiguo del pueblo de Paso Morelos)
se localiza sobre una loma de roca caliza. El área
conocida del asentamiento abarca aproximadamente 35 ha,
de las cuales han sido exploradas sólo dos. Esas
exploraciones han dejado al descubierto uno de los asentamientos
del Preclásico Tardío y Terminal más
complejos conocidos en Guerrero, que afortunadamente se
pudo conservar gracias a la construcción de un
túnel de un solo arco que pasa 50 m por debajo
y que es conocido como Los Querendes.
Por los datos obtenidos en tres temporadas de campo y
cuatro de restauración, se sabe que la sociedad
que habitó el lugar basaba su economía en
la agricultura y estaba organizada bajo un sistema político
con una organización social jerarquizada.
El sitio tiene una distribución arquitectónica
compleja en la que se distinguen pasillos enlajados, grandes
plataformas, espacios abiertos y otros que funcionaban
como habitaciones, almacenes o como posibles talleres
en los que se realizaban actividades especializadas. De
esta planeación arquitectónica se puede
inferir que aquí habitaba una elite que controlaba
las actividades comunales y la realización de obras
públicas y ceremoniales.

Las exploraciones en Cuetlajuchitlan
han dejado al descubierto uno de los asentamientos
del Preclásico Tardío y Terminal más
complejos conocidos en Guerrero.
Levantamiento: J.A. Talavera. Dibujo:
H. Aguilar
SISTEMA ARQUITECTÓNICO
En Cuetlajuchitlan pueden distinguirse tres etapas o momentos
constructivos, que abarcan un periodo aproximado de 900
años. De la primera (800-600 a.C.) se localizaron
muy pocos vestigios arqueológicos durante la excavación.
Esta etapa se caracteriza por arranques de muros de rocas
calizas que conforman plataformas de nivelación,
así como por algunos cimientos habitacionales,
figurillas y algunos tiestos. Estos materiales indican
que el sitio era entonces una pequeña aldea –quizá
dependiente de un asentamiento más grande, relacionado
con los sitios olmecas de la región del río
Balsas durante el Preclásico Medio (1000-800 a.C.)–,
o bien, como parece más probable, que estaba habitado
por gente que se asentó aquí hacia 600 a.C.,
al decaer los mencionados sitios olmecas.
ARTÍCULO COMPLETO EN
LA EDICIÓN IMPRESA
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• Rubén Manzanilla López. Investigador
de la Dirección de Salvamento Arqueológico
del INAH. Doctor en antropología por la ENAH. Ha
desarrollado diversas investigaciones sobre la Costa Grande
de Guerrero. Se especializa en el estudio e interpretación
sobre el arte rupestre de la costa de Guerrero.
• Jorge Arturo Talavera González. Investigador
de la Dirección de Antropología Física
del INAH. Candidato a doctor en historia-etnohistoria
por la ENAH. Realiza investigaciones sobre el aprovechamiento
del cuerpo humano en el México prehispánico
y de bioarqueología del noreste de Guerrero.
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