arqueología mexicana
Tianguis, Plaza Mayor, Plaza de la Constitución…
Zócalo

ÍNDICE 116 Visual. El Zócalo: del siglo XIX al XXI
La Plaza Mayor o Zócalo en tiempos de Tenochtitlan ARQUEOLOGÍA: Espacios rituales frente al Templo Mayor
El insólito caso de la “Piedra Pintada” Uso de marcadores para el estudio de los mamutes
La Plaza Mayor de la ciudad de México, siglos XVI y XVII

ETNOLOGÍA: El powwow en Estados Unidos

Un día en la Plaza Mayor de México (siglo XVIII) MENTIRAS Y VERDADES: ¿Venció Cortés a miles de indígenas?
Carlos IV en el Zócalo y la Constitución de Cádiz DOCUMENTO: Las ilustraciones en la obra de fray Diego Durán
La Independencia en la Plaza Mayor

CUENTO: En el nombre del Santo Oficio


Carlos IV en el Zócalo y la Constitución de Cádiz
Ángeles González Gamio


La escultura ecuestre de Carlos IV se colocó en la Plaza Mayor en un pedestal de mármol en 1803. Actualmente, está en la Plaza Manuel Tolsá de la ciudad de México. Foto: Oliver Santana / Raíces

La estatua de Carlos IV, conocida popularmente como “el caballito”, permaneció en la Plaza de la Constitución entre 1803 y 1823. A partir de entonces tuvo varios traslados para finalmente ser colocada en la plaza que ahora lleva el nombre de su autor, Manuel Tolsá, justo frente al Palacio de Minería.

La Constitución de Cádiz
Quizás pocos saben que el Zócalo, como se conoce popularmente a la gran Plaza de la Constitución, se llama así por la Constitución de Cádiz. La razón histórica se remonta al año de 1808 en que Napoleón invadió la España gobernada por Carlos IV, quien incapaz de detener la invasión se vio obligado a abdicar en favor de su hijo Fernando VII. Éste, igualmente inútil en la defensa de su país, a su vez abdicó en favor de José, hermano de Napoleón. Esto indignó al pueblo español, que se levantó en armas decidido a oponer resistencia y tomó el gobierno en sus manos. Como resultado, se crearon nuevas instituciones, entre las que se encontraban las juntas gubernativas. En la América española se presentó una situación semejante y hubo diversas alternativas por los distintos intereses que prevalecían en la región. En la Nueva España la crisis dio cauce al descontento que había surgido por las reformas borbónicas, que habían marginado del gobierno a los nacidos en los territorios americanos. Éstos propusieron establecer una Junta de Gobierno novohispana y que fuera vocero el Ayuntamiento. Esta situación alarmó a las autoridades virreinales, particularmente a la Audiencia, que veía amenazadas sus posiciones de poder.
Por su parte, en España se organizaban unas Cortes Generales y Extraordinarias y se invitaba a representantes de la Nueva España para que participaran en la reorganización política del reino. Reunidas en Cádiz, las Cortes españolas emitieron en 1812 una nueva Constitución, que recogía parte de las inquietudes de los novohispanos; fue jurada en México en septiembre de ese mismo año. La flamante carta magna establecía la monarquía constitucional con división de poderes, la abolición del tributo, la libertad de imprenta, las diputaciones provinciales y ayuntamientos en todas las poblaciones de mil o más habitantes. Se les concedió la ciudadanía a los indios, no así a los negros o castas que tuvieran sangre negra. En conmemoración de esta Constitución, se bautizó la plaza principal de México, que hasta esa fecha se llamaba simplemente Plaza Mayor.

 

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Ángeles González Gamio. Licenciada en derecho, UNAM. Cronista del Centro Histórico. Colaboradora del periódico La Jornada. Autora de nueve libros y de una obra de teatro sobre Josefa Ortiz de Domínguez.





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