| La cerámica policroma del estilo Mixteca-Puebla proveniente de Cholula fue una de las lozas más atractivas y coloridas de la Mesoamérica prehispánica; se cuenta que hasta el emperador Moctezuma II comía en ella. Hoy en día esa cerámica sigue llamando la atención, pero no sólo por su calidad sino porque su decoración pintada fue en realidad una especie de escritura que transmitía mensajes importantes relacionados con la vida ritual durante los dos últimos siglos antes de la conquista.
Bernal Díaz del Castillo relata que en Cholula se hacía “muy buena loza de barro, colorado y prieto y blanco, de diversas pinturas”, y que Moctezuma II, emperador mexica entre 1502 y 1520, comía en “loza colorada de Cholula”. Esta vajilla debió ser la que hoy se conoce como cerámica tipo códice, una cerámica de excepcional colorido y calidad que se produjo en Cholula, pero también en otros lugares del valle de Puebla-Tlaxcala, la Mixteca y el centro de Veracruz durante los últimos siglos prehispánicos (Posclásico Tardío, 1250-1521 d.C.). Además de la policromía y el fino terminado, lo más llamativo de esa cerámica es que está decorada con imágenes pintadas en el estilo de los códices del Grupo Borgia y de los códices mixtecos. Esa cerámica junto con los códices y una serie de murales pertenecen al llamado estilo Mixteca-Puebla, estilo con un corpus iconográfico particular en el que se expresaba información religiosa e histórica compleja.
Las vasijas tipo códice no son sólo llamativas desde el punto de vista artístico, sino que son piezas clave para el conocimiento de
la antigua Mesoamérica. Estudios detallados sugieren que sus imágenes pintadas no fueron mera decoración, sino una escritura pictográfica que se refería a nociones esenciales de la práctica ritual. Al parecer, los significados de los signos pintados estaban relacionados con el uso de las vasijas. Esto nos lleva a pensar que éstas debieron jugar un papel importante en la ritualidad y religiosidad de su tiempo. Así que no es de sorprender que un gran porcentaje de las piezas que se conservan provengan de excavaciones en Cholula, ciudad sagrada y centro de peregrinaje regional por lo menos desde el siglo XI, como lo indican los documentos históricos y las investigaciones arqueológicas.
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Gilda Hernández Sánchez. Investigadora de la Universidad de Leiden, Holanda. Ha estudiado la pictografía y el uso ritual de la cerámica tipo códice del centro y sur de México, así como los cambios en la tradición cerámica del centro de México después de la conquista. |