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Los monumentos de piedra
de Chalcatzingo han sido estudiados por diversos autores.
En 1932, cuando se descubrió el monumento llamado
“el Rey”, el inah envió a la arqueóloga
Eulalia Guzmán para verificar el hallazgo. La arqueóloga,
además, realizó un reporte sobre cinco esculturas
encontradas en el Cerro de la Cantera: los monumentos
1, 2, 6, 8 y 16, trabajo que fue publicado en 1934. Posteriormente,
el sitio fue investigado y excavado por el arqueólogo
Román Piña Chan en 1953, cuando realizó
exploraciones mediante calas y pozos en el montículo
A y en la plaza principal, en las que no se descubrió
ningún nuevo monumento, ya que se realizaron en
edificios del Clásico Tardío.
En “Sculptures and Rock Carvings at Chalcatzingo,
Morelos”, en 1967, Carmen Cook de Leonard dio a
conocer los relieves descubiertos hasta ese momento y
analizó e interpretó los monumentos: 1,
2, 3, 4, 5, 6, 8, 16 y 30. La autora planteó que
pertenecen a la cultura olmeca, con excepción del
monumento 30, que parece corresponder a un marcador de
juego de pelota similar a los identificados en Teotihuacan.
En 1971, Carlo Gay publicó un catálogo sobre
los relieves y pinturas rupestres registradas hasta ese
entonces con el título de Chalcacingo, en el que
propone que, durante un periodo considerable, los relieves
y las pinturas constituyeron el eje y referencia esencial
de la vida religiosa de los olmecas. También señala
que Chalcatzingo era un sitio ceremonial muy distinto
de los conocidos en el golfo de México, pero que
guarda similitudes de estilo en las representaciones,
por lo que puede afirmarse que se trata del mismo grupo
cultural.
Proyectos
en el sitio
En 1972 surgió el Proyecto Chalcatzingo, una propuesta
conjunta de la Universidad de Illinois y el inah, dirigido
por los arqueólogos David Grove y Jorge Angulo,
quienes realizaron trabajos en distintos sectores del
sitio, que incluyeron el descubrimiento y la descripción
de diferentes monumentos en piedra, que en algunos casos
pueden considerarse como estelas o parte de altares. Después
de cuatro años de investigación, los resultados
se dieron a conocer en el libro Ancient Chalcatzingo,
en el cual Angulo y Grove describen los monumentos conocidos
hasta ese momento, y les otorgan una numeración
según el orden en que fueron encontrados.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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• Mario Córdova
Tello. Arqueólogo por la ENAH. Estudios de maestría
en historia del arte por la UNAM. Investigador del Centro
inah Morelos. Director del Proyecto Chalcatzingo, Morelos.
• Carolina Meza Rodríguez. Arqueóloga
por la ENAH. Colaboradora en el Proyecto Chalcatzingo,
Morelos. |