El Códice
Madrid permite acercarnos a algunos aspectos
de la vida cotidiana y ritual de los mayas peninsulares,
poco antes de la conquista española. El manuscrito
de 112 páginas pintadas (56 en el anverso y
56 en el reverso), con formato plegable, muestra un
buen número de imágenes en las que se
representan diversas actividades: plantar milpas de
maíz, poner trampas y cazar venados, llevar
a cabo rituales sagrados. Estas imágenes están
asociadas a textos jeroglíficos que explican
la iconografía o contenido de éstas,
e incluyen información calendárica que
sitúa las actividades representadas en el contexto
del calendario ritual de 260 días (tzolk’in)
y a veces también en el calendario solar anual
(haab’).
El Códice Madrid es uno de los pocos
códices mayas prehispánicos que se han
conservado y actualmente se encuentra en el Museo
de América, en Madrid. Otro códice se
encuentra en la Biblioteca Estatal de Sajonia y Biblioteca
de la Universidad de Dresde (Códice de
Dresde), y un tercero se localiza en la Biblioteca
Nacional de Francia (Códice París).
Los especialistas aún debaten la autenticidad
de un cuarto códice maya, nombrado Grolier porque se exhibió en 1971 en el Club Grolier,
en Nueva York. Algunos investigadores creen que es
una falsificación reciente. Claude-François
Baudez, en un artículo publicado en el número
55 de Arqueología Mexicana (pp. 70-79),
opina que no debe considerársele auténtico
y muchos mayistas comparten su opinión.
Historia
del Códice Madrid
¿Cuáles son los datos más antiguos
acerca de los tres códices mayas que se encuentran
en Europa? Mucho tiempo se supuso que fueron incautados
durante la conquista (1524-1546) o en los primeros
años de la Colonia para ser enviados a Europa.
La mención más temprana del Códice
Madrid es la referencia a dos fragmentos de códices
(el Troano y el Cortesiano) que
estaban en posesión de dos personas distintas
hacia la década de 1860, aunque luego se demostró
que eran partes de un mismo manuscrito, originalmente
llamado Tro-Cortesiano en 1880 por el investigador
francés Léon de Rosny.
Antes de esto, no hay registros históricos
que los mencionen, aunque John Chuchiak, investigador
especializado en documentos coloniales mexicanos,
abre nuevas posibilidades para reconstruir su historia
durante el siglo XVI, en un brillante escrito (en
Vail y Aveni, 2004). La investigación de Chuchiak
se centra en un texto escrito en latín, que
aparece en la página 56 del Códice
Madrid. Durante mucho tiempo los investigadores
pasaron por alto este dato de su historia colonial,
concentrándose en el contenido prehispánico
del documento. Sin embargo, en 1997 el notable mayista
Michael Coe hizo notar el texto en latín y
propuso que era indicativo de que el códice
había sido pintado después de la conquista
y lo vinculaba con el sitio de Tayasal, en la zona
de los lagos del Petén, actualmente en territorio
guatemalteco. (La argumentación completa de
Coe se encuentra en The Art of the Maya Scribe,
1997.)
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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• Gabrielle Vail. Doctora en antropología. Investigadora
del New College de Florida y de la Universidad de
Tulane. Se especializa en códices mayas y en
sociedad, religión y cosmología del
Posclásico Tardío. Es autora, con Martha
Macri, de The New Catalog of Maya Hieroglyphs,
volume 2: The Codical Texts que será publicado
por University of Oklahoma Press en 2009.
• Anthony Aveni. Profesor de
astronomía, antropología y estudios
nativos americanos en la Universidad de Colgate. Durante
muchos años ha estudiado historia astronómica
y calendarios de las culturas azteca y maya. Su libro
más reciente es People and the Sky: Our
Ancestors and the Cosmos (Thames and Hudson,
2008).