Los
códices mixtecos prehispánicos conforman
un importante grupo de documentos cuya temática
principal es la narración histórica y
genealógica de los diversos linajes que gobernaron
en el periodo Posclásico. Además, constituyen
las únicas fuentes para acercarse a las formas
de organización política de la antigua
sociedad mixteca.

Códice Selden, lám.
14. reprografía:
boris de swan / raíces
La
historia prehispánica de los diversos grupos
de poder que establecieron sus linajes y genealogías
en la Mixteca Alta transcurrió durante el Posclásico,
etapa que comprende desde el siglo X hasta el XVI d.C.
En dicho lapso, de acuerdo con los códices, lograron
erigirse algunos centros hegemónicos gobernados
por los yya (nombre mixteco que significa rey
o señor) que articulaban, alrededor de sí,
una extensa red de alianzas matrimoniales con fuertes
implicaciones políticas y económicas en
el nivel regional.
Precisamente los seis códices mixtecos de origen
prehispánico que sobrevivieron a la Conquista
española, fueron elaborados en esos centros de
poder para registrar tanto la fundación de algún
señorío como la historia y genealogía
de sus soberanos.
Los gobernantes mixtecos, en general, se consideraban
hijos y descendientes de los dioses, por lo que muchas
veces eran establecidas alianzas matrimoniales entre
las propias elites para conservar la pureza del linaje
divino. Esta naturaleza sagrada del yya lo
investía de facultades especiales para gobernar,
por lo que era el único individuo que podía
detentar los símbolos de poder y servir como
un enlace directo con las deidades.
En algunas páginas de los códices son
representados varios señores naciendo de cerros,
ríos, árboles y piedras, lo que pone de
relieve el origen sagrado del soberano y lo constituye
en el gran fundador del linaje que mantendrá
el poder en toda la comunidad. Por lo tanto, el yya
ejerció el poder no sólo en el ámbito
político y social, sino también en el
religioso y ritual.
Los
códices mixtecos
Los manuscritos prehispánicos que sobrevivieron
a la Conquista española son los códices
Bodley, Nuttall, Vindobonensis,
Selden y Colombino-Becker. Aunque
en rigor el Códice Selden fue terminado
a mediados del siglo XVI, se considera de origen prehispánico
debido a que no existe ninguna influencia española
en su elaboración.
Sin embargo, de aquí en adelante voy a referirme
a ocho relatos histórico-pictográficos
en vez de hablar únicamente de seis códices.
Es decir, estamos en realidad ante ocho documentos históricos
elaborados en distintas épocas y por diversos
autores. Para explicarnos mejor: la mayoría de
los códices prehispánicos que hemos ya
enlistado, se componen de una parte anversa y otra reversa
que no constituyen una unidad; el Códice
Nuttall, por ejemplo, tiene escrito por ambos lados
dos historias distintas que no se relacionan entre sí,
no son continuación una de la otra y además
fueron elaboradas por varios artistas en diferentes
épocas.
El lado anverso del Vindobonensis registra
un extraordinario relato sobre los orígenes del
mundo según la cosmovisión mixteca, pero
en la parte del reverso contiene una relación
sucinta de la genealogía de Tilantongo que fue
elaborada en una época más tardía.
De esta manera, me parece que los códices nos
muestran un panorama aún más amplio de
lo que se había imaginado, pues es posible analizarlos
de manera separada y cuidadosa y no únicamente
abordarlos de manera global. Vistos así, cada
uno de los códices mixtecos narra, por lo regular,
la historia genealógica de un solo señorío
con puntos de vista muy particulares y propios del linaje
que los mandó elaborar, pero que enriquece la
narrativa histórica con diversas tradiciones
que en muchas ocasiones no llegan a coincidir.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Manuel A. Hermann Lejarazu.
Doctor en estudios mesoamericanos por la UNAM. Investigador
de tiempo completo en el CIESAS-DF. Se especializa en
el análisis de códices y documentos de
la Mixteca, así como en la historia prehispánica
y colonial de la región. Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores.