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LA Mixteca

ÍNDICE 90 Documentos pictográficos. Mixteca Baja
DOSIER: La cultura mixteca Mixtecos y zapotecos. Epoca prehispánica
Códices mixtecos prehispánicos Arquitectura colonial en Oaxaca
La Mixteca y los mixtecos El pueblo ñu savi. Los mixtecos
Huamelulpan, Oaxaca HISTORIA DE ARQUEOLOGÍA: Noticias de Herculano
Huamelulpan y Tayata, Oaxaca ANTROPOLOGÍA FÍSICA: Estudio antropológico
Cerro de las Minas, Oaxaca HISTORIA: El altar de Dolores
Nicayuju, Oaxaca PIEZA: Escudo de Acapulco, Guerrero
Teposcolula, Oaxaca MITOS Y CUENTOS: Origen del fuego
Tututepec (Yucu Dzaa) DOCUMENTOS: Códice de Santiago Tlacotepec
Códices de la Mixteca Alta CONCURSO: Miradas

DOsier

Los códices de la Mixteca Alta
Historias de linajes y genealogías
Manuel A. Hermann Lejarazu

Los códices mixtecos prehispánicos conforman un importante grupo de documentos cuya temática principal es la narración histórica y genealógica de los diversos linajes que gobernaron en el periodo Posclásico. Además, constituyen las únicas fuentes para acercarse a las formas de organización política de la antigua sociedad mixteca.


Códice Selden, lám. 14. reprografía: boris de swan / raíces

La historia prehispánica de los diversos grupos de poder que establecieron sus linajes y genealogías en la Mixteca Alta transcurrió durante el Posclásico, etapa que comprende desde el siglo X hasta el XVI d.C. En dicho lapso, de acuerdo con los códices, lograron erigirse algunos centros hegemónicos gobernados por los yya (nombre mixteco que significa rey o señor) que articulaban, alrededor de sí, una extensa red de alianzas matrimoniales con fuertes implicaciones políticas y económicas en el nivel regional.
Precisamente los seis códices mixtecos de origen prehispánico que sobrevivieron a la Conquista española, fueron elaborados en esos centros de poder para registrar tanto la fundación de algún señorío como la historia y genealogía de sus soberanos.
Los gobernantes mixtecos, en general, se consideraban hijos y descendientes de los dioses, por lo que muchas veces eran establecidas alianzas matrimoniales entre las propias elites para conservar la pureza del linaje divino. Esta naturaleza sagrada del yya lo investía de facultades especiales para gobernar, por lo que era el único individuo que podía detentar los símbolos de poder y servir como un enlace directo con las deidades.
En algunas páginas de los códices son representados varios señores naciendo de cerros, ríos, árboles y piedras, lo que pone de relieve el origen sagrado del soberano y lo constituye en el gran fundador del linaje que mantendrá el poder en toda la comunidad. Por lo tanto, el yya ejerció el poder no sólo en el ámbito político y social, sino también en el religioso y ritual.

Los códices mixtecos
Los manuscritos prehispánicos que sobrevivieron a la Conquista española son los códices Bodley, Nuttall, Vindobonensis, Selden y Colombino-Becker. Aunque en rigor el Códice Selden fue terminado a mediados del siglo XVI, se considera de origen prehispánico debido a que no existe ninguna influencia española en su elaboración.
Sin embargo, de aquí en adelante voy a referirme a ocho relatos histórico-pictográficos en vez de hablar únicamente de seis códices. Es decir, estamos en realidad ante ocho documentos históricos elaborados en distintas épocas y por diversos autores. Para explicarnos mejor: la mayoría de los códices prehispánicos que hemos ya enlistado, se componen de una parte anversa y otra reversa que no constituyen una unidad; el Códice Nuttall, por ejemplo, tiene escrito por ambos lados dos historias distintas que no se relacionan entre sí, no son continuación una de la otra y además fueron elaboradas por varios artistas en diferentes épocas.
El lado anverso del Vindobonensis registra un extraordinario relato sobre los orígenes del mundo según la cosmovisión mixteca, pero en la parte del reverso contiene una relación sucinta de la genealogía de Tilantongo que fue elaborada en una época más tardía. De esta manera, me parece que los códices nos muestran un panorama aún más amplio de lo que se había imaginado, pues es posible analizarlos de manera separada y cuidadosa y no únicamente abordarlos de manera global. Vistos así, cada uno de los códices mixtecos narra, por lo regular, la historia genealógica de un solo señorío con puntos de vista muy particulares y propios del linaje que los mandó elaborar, pero que enriquece la narrativa histórica con diversas tradiciones que en muchas ocasiones no llegan a coincidir.
Por otra parte, existen manuscritos que actualmente se encuentran pintados por un único lado, pero que muestran indicios de haber sido utilizados por ambos. Tal es el caso del Códice Selden, que hoy en día conserva en sus páginas la historia del linaje de Jaltepec, pero en algún momento existieron textos pictóricos en su sección reversa, de los cuales únicamente se observan algunos rastros.
El Códice Colombino-Becker también está pintado por un solo lado, y aunque en la actualidad reconocemos en él dos manuscritos distintos, formaban antiguamente un mismo documento que fue dividido en dos partes o fragmentos durante la etapa colonial temprana.
Por su parte, el Códice Bodley se encuentra pintado por ambos lados. Lo que hoy conocemos como Bodley anverso registra toda la historia y genealogía del prestigioso pueblo de Tilantongo, lo que integra una relación muy completa de ese lugar, desde sus orígenes míticos hasta el matrimonio del señor 4 Venado, gobernante que vivió la etapa de la Conquista española; el Bodley reverso, a su vez, se encarga de narrar la historia primordial de un grupo de gobernantes que residieron en un sitio conocido como Lugar del Bulto de Xipe, pueblo aún no identificado en la geografía mixteca, pero que desempeñó un papel muy importante en la historia temprana de la región antes del advenimiento del señorío de Tilantongo.
Aunque breve, la historia de otros pueblos también fue representada en los códices, como por ejemplo la de Tlaxiaco, Achiutla, Apoala, Suchixtlán y Teozacoalco, cuya información se localiza en el Nuttall anverso y Bodley reverso, principalmente.

Fechas de elaboración
En términos generales no se ha podido establecer aún con precisión los años en que fueron elaborados estos manuscritos. Salvo el Códice Selden, que fue concluido con seguridad hacia 1556, no es posible fechar cuándo fue hecha la mayoría de los documentos. Sin embargo, tomando en cuenta la temporalidad plasmada en sus relatos, la correlación calendárica de los años mixtecos con los cristianos y considerando algunos criterios estilísticos, puede establecerse una cronología que ubique comparativamente las probables épocas de elaboración de cada uno de los códices.
Por ejemplo, la parte anversa del Bodley y reversa del Vindobonensis habrían sido realizadas hacia el siglo XVI, cercana ya la Conquista, pues como mencionamos, el anverso del Bodley concluye con el matrimonio del señor 4 Venado, personaje que fue contemporáneo de la llegada de los españoles. Mientras que el Vindobonensis reverso registra una historia incompleta que parece haber sido realizada con mucho apresuramiento, tal vez a causa de la llegada de Cortés a la región (Jansen, 1998).
Por su parte, el Colombino-Becker presenta una tradición histórica y estilística que se aparta de los demás documentos. Narra la biografía del señor 8 Venado, Garra de Jaguar desde la perspectiva de la Mixteca de la Costa y debido quizá a esta procedencia, el códice conserva un estilo pictórico que no continuó en toda la Mixteca durante los siglos cercanos a la Conquista. Es decir, la tradición costeña parece haber sido la más rica en estilo e iconografía, pero no la encontramos en otros documentos provenientes de las regiones vecinas, a pesar de que podríamos ubicar dicho manuscrito hacia el siglo XIV.
Finalmente, el Códice Nuttall fue realizado en épocas distintas durante un largo intervalo. Lo que hoy conocemos como parte reversa o Lado 1 fue elaborado antes que la sección anversa o Lado 2, quizá incluso a principios del siglo xiv; mientras que el Lado 2 tal vez fue concluido a finales del mismo siglo.

Los señoríos mixtecos
Por medio de los códices podemos acercarnos a las formas de organización social y política que los propios grupos mixtecos dejaron plasmadas de manera indirecta en estos manuscritos, por lo que es factible llevar a cabo el estudio de la composición y naturaleza del señorío mixteco.
Sabemos que para el periodo Posclásico esos grupos estaban organizados en comunidades de diferentes tamaños y encabezados regularmente por un gobernante que pertenecía a una familia o a un linaje específico. Estas entidades políticas mantenían estrechos vínculos entre sí, pues existían cercanos lazos de parentesco que les permitían establecer alianzas más o menos duraderas. El término mixteco de yuvui tayu (yuvui, “estera”; tayu, “trono”) parece designar adecuadamente a ese tipo de organización que refería tanto al asentamiento mismo de la comunidad como a la pareja de gobernantes que la regía (Terraciano, 2001).
La extensa red de alianzas matrimoniales entonces existente en la Mixteca se constituyó como una de las principales dinámicas de interacción entre numerosos pueblos. Es posible que a partir de las lejanas o cercanas relaciones de parentesco que eran establecidas entre dos o tres señoríos importantes, se hayan regulado una serie de prerrogativas, deberes y derechos que mantenían el equilibrio tributario, político y militar de una pequeña región. Sin embargo, este frágil balance podía fácilmente desestabilizarse y conducir a una guerra entre varias comunidades.

Guerras y alianzas en el valle de Nochixtlán
Alrededor de los siglos XIV y XV, dos señoríos importantes parecen haber dominado el panorama geopolítico de la época: Yanhuitlán, en el extremo poniente del valle de Nochixtlán, y Jaltepec, en la parte suroriental del mismo valle. Para ese momento, Yanhuitlán no era todavía el poderoso cacicazgo que iba a prevalecer durante todo el siglo XVI, pero al menos había emprendido ya un notable despliegue de alianzas políticas y guerras que probablemente lo condujeron a la supremacía.
Jaltepec, por su parte, había establecido para entonces una muy importante alianza con su vecino y eterno rival, el siempre poderoso Tilantongo. De tal manera que entre ambos señoríos habían logrado una especie de dominio regional con dos centros rectores que controlaban la Mixteca Alta.
Al parecer, a principios del siglo XV, Yanhuitlán y Jaltepec crearon una fuerte alianza tras el matrimonio de 10 Mono, Lluvia que Baja del Cielo, señor de Jaltepec, con la señora 5 Agua, Ñuhu que Nace de la Joya, hija de los señores de Yanhuitlán. Precisamente en la página 14-IV del Códice Selden se muestra el topónimo de Yanhuitlán conformado por el glifo yodzo, “valle”, y kehe, “patio”, representado por un elemento circular rodeado de plumas, por lo que conforma el nombre de Yodzo Kehe, o Yodzo Cahi, “Valle Ancho”, “Valle Extendido”, el nombre mixteco de Yanhuitlán.
El matrimonio del señor de Jaltepec con una descendiente de los señores de Yanhuitlán iba a garantizar, sin duda, una sólida alianza entre ambos señoríos. Pero los problemas hereditarios que enfrentó el linaje de Jaltepec impidieron la consolidación de dicha alianza, lo que llevó inevitablemente a una guerra entre ambos pueblos. En primer lugar, el propio señor 10 Mono murió en circunstancias desconocidas, pues en el Códice Selden únicamente se menciona que su esposa tuvo que casarse en segundas nupcias con un personaje de otro pueblo, concluyendo así el vínculo entre Yanhuitlán y Jaltepec.
Afortunadamente para el señorío de Jaltepec, ya había nacido el heredero al trono; se llamó 3 Muerte, Pájaro Precioso, y tuvo que contraer matrimonio desde muy pequeño con su prima, llamada 3 Serpiente, Guirnalda de Flores de Cacao para asegurar la posesión del señorío. No obstante, a partir de ese momento Jaltepec fue atacado sucesivamente por varios pueblos, uno de los cuales fue quizá Yanhuitlán.
Alrededor del año 9 pedernal, 1424, el Códice Selden registra el primer ataque a Jaltepec por parte de un personaje de nombre 8 Águila, Águila que baja del Cielo. En la página 15-IV de ese manuscrito, se observa el combate entre 8 Águila y el señor 3 Muerte de Jaltepec, y aunque no se muestra el resultado de la guerra, es posible suponer que la defensa por parte de 3 Muerte resultó exitosa, ya que no hay indicios de que Jaltepec fuera conquistado. El motivo de esta guerra no es nada claro, pero al parecer fue provocada por el nacimiento del siguiente heredero al trono de Jaltepec, quien llevó por nombre 1 Mono, Lluvia-Sol (Jansen, 2000).
No obstante, es igualmente posible que el ataque a Jaltepec haya sido en contra del propio 3 Muerte, pues su posición política era todavía muy endeble y resulta natural que fuera un objetivo viable para otros señoríos que buscaban expandir sus dominios.
La situación de Jaltepec parece haberse estabilizado durante algún tiempo, pero en el año 3 pedernal, 1444, murió 3 Muerte y dejó ahora en el trono a 1 Mono. Sin embargo, nuevamente las pretensiones de señoríos aledaños respecto a la conquista de Jaltepec no se hicieron esperar, pues en el año 8 casa, 1449, un personaje de nombre 3 Mono, Jaguar de Fuego atacó al recién subido al trono 1 Mono. Es difícil identificar al señor 3 Mono, pero de acuerdo con algunas crónicas coloniales existió un cacique de Yanhuitlán llamado 3 Mono, que resistió la conquista mexica ordenada por Moctezuma I.
Como mera suposición, entonces, el ataque de 3 Mono sobre Jaltepec fue quizá un nuevo intento por parte de Yanhuitlán para dominar a su nuevo rival y extender así su dominio por la parte sureste del valle de Nochixtlán. Según el Códice Selden, Jaltepec nunca fue doblegado, pero otros pueblos sujetos a Yanhuitlán continuaron la guerra, por lo que es probable que paulatinamente Jaltepec perdiera el control y dominio de su región. Incluso, alrededor de 1538, Jaltepec sostenía un litigio en contra de Yanhuitlán por la posesión de la estancia de Zahuatlán, un pueblo que había sido conquistado por Jaltepec desde el siglo XIV.
En resumen, creo que podemos darnos cuenta de la enorme riqueza documental que proporcionan los códices mixtecos para comprender no solamente los procesos históricos, sino también las dinámicas de interacción que existieron en estas regiones y que nos ayudan a percibir una sociedad en continuo movimiento.

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Manuel A. Hermann Lejarazu. Doctor en estudios mesoamericanos por la UNAM. Investigador de tiempo completo en el CIESAS-DF. Se especializa en el análisis de códices y documentos de la Mixteca, así como en la historia prehispánica y colonial de la región. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

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