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El conocimiento de la producción de muchos
de los materiales considerados preciosos por las
sociedades del México prehispánico
es sin duda un tema difícil de abordar. Éste
es el caso de las conchas de moluscos, lo cual se
debe en gran medida a que la mayor parte de los
objetos elaborados con este material se han encontrado
ya terminados, en contextos arqueológicos
rituales, como parte de ajuares funerarios o bien
de ofrendas enterradas en los edificios de los centros
ceremoniales. En la mayoría de los casos
se carece de evidencias de las que se puedan inferir
los procesos de manufactura, que son principalmente
las piezas descartadas por fallas o defectos y las
herramientas ya agotadas.
Para superar esta carencia de información,
desde 1997 se han desarrollado en el Museo del Templo
Mayor dos proyectos de arqueología experimental.
El llamado “Arqueología experimental
en materiales conquiológicos” tiene
como objetivo conocer cuáles fueron las técnicas
con las que se elaboraron las piezas de concha localizadas
en el interior de las ofrendas enterradas en el
principal edificio de culto de Tenochtitlan (fig.
1) y sus estructuras aledañas; el
de “Técnicas de manufactura de los
objetos de concha del México prehispánico”
se ocupa de otras regiones y periodos del México
prehispánico.
ARQUEOLOGÍA
EXPERIMENTAL Y TÉCNICAS DE MANUFACTURA
La arqueología experimental parte del supuesto
de que, en vista de que en las sociedades humanas
todas las actividades se encuentran sujetas a normas,
los artefactos son usados o producidos de acuerdo
a esquemas determinados, que les proporcionan características
específicas. Esto implica que al elaborar
o utilizar objetos similares, siguiendo los patrones
antiguos, deben presentarse las mismas características
encontradas en los objetos arqueológicos.
Así pues, se supone que el empleo de una
herramienta particular, hecha de un determinado
material, usada de una manera específica
y bajo ciertas condiciones, dejará rasgos
definidos y diferenciables. Ello da la posibilidad
de acercarse a las tecnologías antiguas imitando
las transformaciones hechas antaño, con los
procedimientos e instrumentos empleados entonces.
Las similitudes o diferencias entre los rasgos de
las modificaciones experimentales y los del material
arqueológico son las evidencias que ayudarán
a descartar algunas hipótesis y a proponer
otras.
En el caso de los proyectos del Museo del Templo
Mayor, el estudio de las huellas dejadas por las
distintas herramientas y los materiales, y su comparación
con los rasgos de los materiales arqueológicos,
ha permitido inferir las técnicas utilizadas
por distintas sociedades del México prehispánico.
Ello se ha hecho a simple vista o con la ayuda de
microscopía estereoscópica de bajas
amplificaciones (10 a 63 aumentos) y de microscopía
electrónica de barrido, con la que ha podido
llegarse hasta los 1 000 aumentos. Con esta última
técnica se ha logrado mayor precisión
en los análisis, ya que es idónea
para el estudio de las características superficiales
de los materiales.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Adrián Velázquez
Castro. Licenciado en arqueología y maestro
en historia y etnohistoria por la ENAH. Doctor en
antropología por la UNAM. Investigador del
Museo del Templo Mayor, donde realiza investigaciones
sobre materiales arqueológicos de concha. |