En la actualidad, los triquis del estado de Oaxaca
aseguran que la persona que come carne de jaguar
no tiene miedo de sus enemigos, pues de esta manera
tiene el poder de hipnotizarlos. Hace cinco siglos,
el tlatoani o rey mexica consumía un caldo
de carne de jaguar con el fin de volverse valiente
y obtener honores. Estos efectos atribuidos al
consumo de carne de jaguar forman parte de las
innumerables creaciones (iconográficas,
míticas, etc.) que el jaguar ha inspirado
a los habitantes de Mesoamérica, desde
la época olmeca hasta nuestros días
(fig. 1). En el marco
de la cosmovisión mexica, quisiera destacar
las principales asociaciones temporales y espaciales
del jaguar, señalar a las deidades con
las cuales se vinculaba y también analizar
sus nexos con diversos grupos sociales. Además
de las fuentes procedentes del México central
en vísperas de la Conquista, acudiré
a datos de otras regiones y otras épocas
que ilustran la amplia difusión de las
concepciones mesoamericanas sobre el jaguar.
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Guilhem Olivier. Doctor en historia, investigador
en el Instituto de Investigaciones Históricas
de la UNAM y encargado de conferencias en la École
Pratique des Hautes Études en París.
Especialista en religión prehispánica.