arqueología mexicana
La Cuenca de México

ÍNDICE 86 Posclásico Tardío
DOSIER: La Cuenca de México Conquista

Etapa Lítica

La Cuenca de México ayer y hoy
Preclásico Temprano y Medio
El reposo del fuego (fragmento)
Preclásico Tardío ICONOGRAFÍA: El juego de balón, Teotihuacan
Clásico ARQUEOLOGÍA: Exploraciones recientes, Campeche
Epiclásico DOCUMENTO: Tira de Tepechpan
Posclásico Temprano y Medio CUENTO HISTÓRICO: K’ux Elan Avo’nton

DOSIER

El reposo del fuego (fragmento)
José Emilio Pacheco


Luis Covarrubias, La isla de México en el siglo XVI.MNA.
Foto: AGUSTÍN UZÁRRAGA / Raíces

Brusco olor del azufre, repentino color verde del agua bajo el suelo.
Bajo el suelo de México se pudren todavía las aguas del diluvio.
Nos empantana el lago, sus arenasmovedizas atrapan y clausuran
la posible salida.

Lago muerto en su féretro de piedra. Sol de contradicción.
(Hubo dos aguas y a la mitad una isla.
Enfrente un muro a fin de que la sal no envenenara
nuestra laguna dulce en la que el mito abre las alas todavía, devora
la serpiente metálica, nacida en las ruinas del águila. Su cuerpo
vibra en el aire y recomienza siempre.)

Bajo el suelo de México verdean eternamente pútridas las aguas
Que lavaron la sangre conquistada. Nuestra contradicción –agua y aceite–
permanece a la orilla y aún divide, como un segundo dios,
todas las cosas:
lo que deseamos ser y lo que somos.

(Si se excavan unos metros de tierra
brota el lago.
Tienen sed las montañas, el salitre va royendo los años.

Queda el lodoen que yace el cadáver de la pétrea ciudad de Moctezuma.
Y comerá también estos siniestros palacios de reflejos, muy lealmente,
fiel a la destrucción que lo preserva.)

El ajolote es nuestro emblema. Encarna el temor de ser nadie y replegarse
a la noche perpetua en que los diosesse pudren bajo el lodo
y su silencio
es oro
–como el oro de Cuauhtémoc que Cortés inventó.

Prende la luz. Acércate. Ya es tarde. Ya es tarde. Se hizo tarde. Ya es muy tarde.
Abre la puerta. Hay tiempo. Hoy es mañana.
Dame la mano. No se ve. No hay nadie. No hay nadie. Sólo nada. Es el vacío.
O es el lodo que sube y nos envuelve para volvernos polvo de su polvo.

Tomado de Tarde o temprano (Poemas
1958-2000),
Letras Mexicanas, FCE, México, 1980b




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