arqueología mexicana
los huastecos


El Adolescente, Tamohi San Luis Potosí. MNA

ÍNDICE 79 Erotismo y sexualidad entre los huastecos
Los huastecos ARTÏCULO GENERAL: Mesoamérica: una civilización originaria

La Huasteca: historia y cultura

REGIONES MESOAMERICANAS: La arqueología de El Salvador
Tamohi, San Luis Potosí DOCUMENTO: Códice Laud
La escultura huaxteca CONCURSO DE CUENTO HISTÓRICO: Periplos
Trabajos huastecos en concha GUÍA DE VIAJEROS: La región huasteca


 

Periplos (o tres episodios sobre un mismo asunto,
aunque sin aparente relación)

ODETTE MARÍA ROJAS SOSA
Categoría universitaria
Universidad Iberoamericana, licenciatura en historia

Los miembros del jurado premiaron este cuento, firmado por Saudade, que corresponde a Odette María Rojas Sosa, por considerar que es un texto que juega muy bien con el tiempo cronológico, a partir de los últimos momentos en la vida de fray Servando Teresa de Mier al lado de Miguel Ramos Arizpe. Junto con una acertada construcción literaria (diálogos eficaces, ambientación apropiada y estructura idónea), se consigue una muy buena ubicación histórica.

La muerte (que no nos deja a ninguno, 1827)
–Ego te absolvo, Servando, in nomine Patri et Fili et Spiritu Sancti.
–Amen.

– ¿Te sientes reconfortado? ¿Estás tranquilo?
– Sí, Miguel. Te lo agradezco. Es el último favor que le haces a este amigo tuyo.
– ¡Pero, qué cosas dices! Te ves entero, hombre, estoy seguro de que vas a vivir cien años y me vas a enterrar a mí y a varios más.
–No, no, ahora sí hablo en serio. Después de tanto andar de un lado para otro, me voy a quedar quieto para la eternidad, aunque hago constar que no es por falta de ganas sino por escasez de tiempo. En cuanto a ti, sospecho que aún vas a vivir mucho tiempo más, para ver cosas que tus ojos no quisieran.
–Ay, Servando, nunca cambiarás.
–Tú lo has dicho, y ya sabes que tengo boca de profeta. Pero hay algo que me huele muy mal.
–¿Qué será? ¿Las flores que mandaste traer y que se están pudriendo, el montón de velas de sebo, el incienso o quizá el federalismo triunfante? –y, tras decir esto, Miguel Ramos Arizpe ni siquiera intentó disimular la sonrisa.
–En parte, en parte, pero, ¿sabes, Chato?, creo que aquí, más bien, ya huele a muerto. Por favor, cuando salgas, no dejes entrar a nadie y si alguien insiste, aunque sea el mismísimo general Victoria, le dices que vuelva otro día, porque estoy muy ocupado tratando de bien morir.

NECROLÓGICAS

RIP
El día de ayer, 3 de diciembre de 1827, falleció en esta ciudad de México, el R.P. Servando Teresa de Mier, insigne ciudadano, patriota esclarecido, diputado y defensor de la causa de emancipación de la patria. Fue sepultado esta mañana en la Iglesia de Santo Domingo de esta capital. ¡Que la tierra le sea leve!

La ausencia (feliz el que se va y cuitado el que se queda, 1857)
Entonces, padre, me acuso de que a veces dejo que mi novio me dé unos besos cuando estamos en el zaguán, pero nada más, porque yo siempre le he dicho que soy una señorita decente y que se espere hasta que nos matrimoniemos; pero él cree que va a estar muy difícil encontrar cura, o luego me dice que nos casemos que por esa cosa nueva del civil y yo le digo que no, porque lo que vale es el casorio como Dios manda.
También me acuso de que cuando la señora me manda al mercado, yo luego me entretengo por ahí y le invento algo para que no me regañe. Pero la otra vez, ¿sabe qué pasó? Ya casi llegando a la casa después de mis mandados, vi mucha bola afuera de la iglesia de Santo Domingo y ya ve que rompieron medio lugar porque están abriendo una calle nueva, pero creí que a lo mejor había borlote como esos que luego arma la gente nomás porque sí, entonces fui a ver qué pasaba.
Bueno, pues resulta que lo que había eran muchos militares, y apenas entraron a la iglesia, luego luego empezaron a ver qué sacaban de provecho y se llevaron unas copas y hasta unas botellas de vino de consagrar.
Al rato que llega otro soldado y que se pone bien enojado que porque a él ya no le habían dejado nada; se puso a echar maldiciones (que no le digo por respeto a su persona) y se fue. Yo todavía me quedé un rato y ¿qué cree, padre?, que cuando abrieron otro boquete, salieron unos cadáveres. Me persigné bien rápido porque no eran calaquitas, sino que estaban casi como vivos, o más bien como si se acabaran de morir. El que más me impresionó fue uno que estaba vestido con una sotana. Otras señoras se pusieron a rezar y decían que era un milagro.

 

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA







Inicio . Ediciones anteriores . Número Vigente . Especial Vigente . Próximo Número . Suscríbete . Banco imágenes . Contáctanos
Quiénes somos . Otros productos . Anúnciate . Bolsa de Trabajo . Enlaces
©1993 Copyright Editorial Raíces S.A. de C.V.