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El presente
número aborda un tema de gran interés
general que ha sido solicitado frecuentemente por
numerosos lectores. Se trata de las lenguas y escrituras
mesoamericanas, uno de los más importantes
indicadores de la historia y la diversidad cultural
del México prehispánico y, por supuesto,
del México contemporáneo.
Es impresionante el número de lenguas habladas
en México. El destacado lingüista Leonardo
Manrique, fallecido el año pasado, escribió
al respecto que el número de lenguas de los
pueblos mesoamericanos llegaba a una centena y que
pertenecían a 14 familias de idiomas, algunos
tan distintos entre sí como ocurre entre
el español y el chino. A éstas hay
que sumar otras culturas, con sus respectivas lenguas,
que se encontraban al norte de Mesoamérica.
Agregó que hoy en día se hablan 70
lenguas nativas, aunque se diga que son 56.
La aparición del lenguaje es la gran creación
humana; la palabra es lo que permite al hombre comunicar
su mundo interior con el exterior, nos dice la Dra.
Ascensión Hernández de León-Portilla
en el artículo introductorio al tema. Añade
que la lengua hablada, como sistema de signos, genera
otros sistemas de signos, como la escritura, que
a la vez: nos comunica con absentes y con
los que están por venir (Nebrija).Por
otro lado y en otros espacios, el Dr. Miguel León-Portilla,
quien propuso el desarrollo de este número,
ha descrito como ventajas del habla sobre la escritura
que la oralidad es siempre una acción
viviente, que su traslado a la escritura la priva
de espontaneidad, así como de la posibilidad
de un acompañamiento musical o de lo que
podría haber sido su entorno sagrado o profano.
En este número, el autor escribe sobre cómo
se expresaron los topónimos a lo largo de
la historia cultural de Mesoamérica, los
cuales se pueden elucidar en parte gracias a disciplinas
como la lingüística comparada, la glotocronología
y la epigrafía.
Otros artículos abordan casos concretos de
lenguas y escrituras, como las de las culturas maya,
zapoteca, mexica, y se presentan ejemplos de paleografía
de textos coloniales, hechos después de que
los frailes introdujeran en el siglo XVI el alfabeto
en Mesoamérica, con las alteraciones y consecuencias
culturales correspondientes. Otro artículo
se dedica a la relación entre palabra e imagen
en códices nahuas, y se ofrece un texto del
profesor Leonardo Manrique sobre glotocronología
y arqueología, además de su semblanza.
Además de nuestras secciones fijas, se encuentran,
fuera del tema principal, un ensayo que cuestiona
al águila real como la identificada en diferentes
símbolos mexicanos; precisiones importantes
sobre la verdadera historia del monito de obsidiana
del Museo Nacional de Antropología; una interpretación
sobre el armamento entre los mexicas; el Museo Arqueológico
de Apaxco y, por último, la guía de
viajeros, dedicada a la región Puuc de Yucatán.
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