El presente número se dedica al amplio tema de las flores del México antiguo. No hay flor que no merezca nuestra admiración y asociación con la belleza. Se pueden abordar desde numerosos puntos de vista, como especies y variedades, simbolismos y significados, usos ritual y cotidiano, como inspiración para poemas y cantares, entre ellos el famoso in xóchitl, in cuícatl (las flores y los cantos), así como las fascinantes representaciones en pinturas y esculturas. También se pueden abordar sus propiedades medicinales, culinarias o de ornato, así como las mœltiples referencias a ellas en diversas fuentes, que indican la importancia de las flores en la historia de las culturas.
La investigadora Doris Heyden, quien falleció el año pasado, dedicó parte de su vida al estudio de la flora prehispánica. En estas páginas se hace un reconocimiento a su trabajo, que inspiró el tema principal de la revista. Así, en Mitología y simbolismos de la flora en el México prehispánico (1983), Heyden nos abre camino al significado que guardan las flores:
En el México antiguo, la flora representaba la vida, la muerte, los dioses, la creación, el hombre, el lenguaje, el canto y el arte, la amistad, el señorío, el cautivo en la guerra, la misma guerra, el cielo, la Tierra, y un signo calendárico. Acompañaba al hombre desde su concepción y nacimiento hasta su entierro. Evidentemente, la flor fue uno de los elementos básicos en la comunicación simbólica prehispánica. Igual que la pluma de quetzal y la cuenta de jade, era sinónimo de lo "precioso".
Esperamos acercar a nuestros lectores a algunas de las facetas que componen el inmenso universo de la flora. "Hombres y mujeres anhelan las flores. Son su deseado atavío. Son su riqueza en la tierra", escribe el Dr. Miguel León-Portilla en su artículo sobre las flores en la poesía náhuatl.
Ana María Velasco y Debra Nagao abordan la mitología y el simbolismo de las flores; Ma. Teresa Uriarte escribe sobre las representaciones en la pintura mural teotihuacana y maya; las 20 plantas ornamentales que se encuentran en la obra del siglo XVI de Francisco Hernández son analizadas por Edelmira Linares y Robert Bye, y, por último, como ejemplo del arte indígena en conventos coloniales, se muestran las bellas imágenes florales en el convento agustino de Malinalco.

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