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Por décadas el mayor atractivo de la cultura
huasteca han sido sus extraordinarias esculturas;
sólo hasta tiempos recientes se han intensificado
los proyectos de investigación científica
que permiten conocer mejor su historia y sus características
sociopolíticas, información que se complementa
con algunos rasgos arqueológicos como la cerámica
y la arquitectura, de los que ya se tenían
noticias.
EL TERRITORIO
El vasto territorio huasteco se extiende por el sur
desde el río Cazones, en Veracruz, hasta el
río Soto la Marina, en Tamaulipas, por el norte;
la costa del Golfo es su límite natural al
este y por el poniente ocupa importantes zonas de
los estados de San Luis Potosí, Querétaro
e Hidalgo.
El territorio muestra una gran variedad ecológica:
costas, planicies, llanuras y estribaciones montañosas.
Sin duda, los huastecos prefirieron los climas cálidos,
a veces extremos, ya que sus asentamientos nunca rebasaron
los 1 000 msnm. La agricultura, principalmente el
cultivo de maíz, fue la base económica
fundamental de los huastecos.
LOS ORÍGENES
Los estudios en antropología física
y lingüística permiten ubicar en alrededor
de 1500 a.C. el establecimiento de los huastecos en
la región septentrional de la Costa del Golfo.
Como lo han planteado varios especialistas, la lengua
de ese pueblo está emparentada con la gran
familia mayense, que ocupa la península de
Yucatán y otras regiones del sureste mesoamericano.
Se ha planteado que su separación territorial
es producto de intromisiones de grupos nahuas y totonacas
que se asentaron posteriormente en el centro de Veracruz.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Felipe Solís Olguín.
Arqueólogo. Director del Museo Nacional de
Antropología, INAH. |