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Con frecuencia
se dice que Guerrero es una de las regiones mesoamericanas
menos estudiadas y por tanto menos conocidas. Esto es
cierto sólo en algún sentido, como lo demuestran
los artículos incluidos en esta entrega de Arqueología
Mexicana. Las últimas décadas han sido de
un intenso trabajo, el cual en buena parte ha corrido
a cargo del Centro INAH Guerrero, que –de manera
coincidente con esta publicación– celebra
25 años de existencia.
A la par de proyectos de rescate y salvamento motivados
por diversas obras de infraestructura –de los que
han derivado descubrimientos no pocas veces sorprendentes
por sus implicaciones para la historia no sólo
de la región sino de toda Mesoamérica–,
se han realizado investigaciones sistemáticas en
diversos sitios y regiones del estado. Esas investigaciones
proporcionan una mejor idea sobre una historia prehispánica
de una complejidad tal, que lo que resulta obvio es lo
mucho que falta por hacer. Aún así, hoy
sabemos que en territorio guerrense tuvieron lugar desarrollos
que se encuentran entre los más tempranos de Mesoamérica,
que la presencia olmeca en la entidad es tan importante
que ha llevado a replantear la naturaleza misma de esta
cultura, y que albergó significativos desarrollos
locales, como la cultura Mezcala. Además, como
en pocas regiones, en Guerrero se encuentra una continuidad
entre las expresiones prehispánicas, las coloniales
y las actuales, con lo cual se convierte en un lugar de
privilegio para el estudio de aquellos aspectos de las
sociedades mesoamericanas que resulta difícil investigar
basados únicamente en evidencia arqueológica.
Pensar en lo mucho que no se ha hecho en Guerrero puede
llevar a no dar su justo valor a la labor de numerosos
investigadores –arqueólogos, antropólogos,
historiadores– que enfrentaron con entusiasmo las
difíciles condiciones de la región y recuperaron
un notable cúmulo de información, sobre
la cual se basa en buena parte la imagen que tenemos de
su historia prehispánica. El presente número
muestra una visión que es resultado del trabajo
tanto de aquellos investigadores que en el pasado se aventuraron
a una región prácticamente desconocida como
el de los que ahora dedican sus esfuerzos a ampliar nuestro
conocimiento de la región.
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