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DOSIER
La cultura mixteca
Oaxaca
Es una de las regiones mesoamericanas de mayor profundidad
histórica. A lo largo de aproximadamente 3 000
años, en ese territorio se desarrollaron varias
tradiciones culturales, dos de las cuales, la mixteca
y la zapoteca, se encuentran entre las más importantes
de Mesoamérica por su longevidad y el alcance
de sus aportaciones. Hoy en día, esa extraordinaria
diversidad cultural se refleja en los numerosos grupos
étnicos que aún pueblan la entidad, en
lo que de hecho constituye el conglomerado indígena
más numeroso del país, con una notable
variedad de lenguas, así como de costumbres y
creencias con raíces prehispánicas.
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La
Mixteca
Los mixtecos habitaron una
extensa región que abarca la parte occidental
del actual estado de Oaxaca y parte de los estados
de Guerrero y Puebla. Aunque en su mayoría
es montañosa, la Mixteca comprende tres
zonas ecológicas: la Mixteca Alta –escenario
del desarrollo de los principales poblados de
esta cultura, como Tilantongo–, la Mixteca
Baja –o Ñuiñe (“Tierra
Caliente”)– y la Mixteca de la Costa.
Glifo de Tilantongo.
Códice Nuttall, lám. 68.
Reprografía: M.A.P.
/ Raíces |

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| Los
mixtecos: la gente de la lluvia

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La
cultura mixteca es una de las más relevantes
de Mesoamérica. Se distingue no sólo
por su profundidad y continuidad histórica,
sino por ser la fuente de algunos de los códices
prehispánicos más importantes que
se conocen, y por la extraordinaria calidad de
su arte. Las exploraciones en las distintas áreas
de la región han mostrado que la Mixteca,
al igual que la de sus vecinos zapotecos, era
una sociedad compleja. En la época prehispánica,
la región se encontraba dividida en señoríos
independientes inmersos en una complicada red
de relaciones económicas y políticas,
que lo mismo incluían alianzas por medio
de matrimonios entre miembros de la clase gobernante
que enfrentamientos bélicos.
Apoala, lugar de origen de los
mixtecos. Códice Vindobonensis, lám.
37.
Reprografía: M.A.P.
/ Raíces |
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Arte
mixteco
Los mixtecos se cuentan entre
los mejores artesanos del México prehispánico,
y sus creaciones fueron apreciadas en muchos otros
lugares. Esta maestría creativa se encuentra
plasmada en obras de todo tipo y realizadas con
diferentes materiales: figuras y herramientas
de obsidiana y cristal de roca; cerámica
policroma, decorada con un sinfín de motivos
geométricos, simbólicos y religiosos;
grabados en hueso y madera con representaciones
de escenas semejantes a las de los códices;
adornos en jade, concha y turquesa, así
como artículos de orfebrería, rama
en la que eran considerados los mejores de Mesoamérica.
Con el empleo de diversas técnicas como
el martillado, la cera perdida, la filigrana y
las aleaciones, elaboraron entre otros objetos:
collares, pectorales, anillos, orejeras y narigueras.
El mejor ejemplo de la maestría de esta
cultura en la fabricación de objetos de
oro, lo constituye la rica ofrenda depositada
en honor de un señor mixteco, en algún
momento del Posclásico, en la famosa tumba
7 de Monte Albán, cuando esa gran ciudad
zapoteca ya había sido abandonada y era
también considerada un lugar sagrado para
otros pueblos. |

Dios de la Muerte. Tumba 7,
Monte Albán.
Foto: C. Blanco / Raíces
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| Los
mixtecos
en la actualidad

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Los
hablantes de mixteco ascienden a 359 119: en Oaxaca
hay 242 050, en Puebla 6 694 y en Guerrero 110
375. Cantidades significativas de hablantes de
mixteco se encuentran en Distrito Federal: 12
337; estado de México: 21 278; Baja California:
12 843; Baja California Sur: 1 524; Sinaloa: 3
101 (inegi, 2005). Sin contar a los miles de mixtecos
que viven en Estados Unidos, cuya población
hablante de este idioma ascendía en 2005
a 410 202 personas.
Comisionados para visitar las
casas del
viento y la lluvia. Santa Cruz Mitlatongo.
Foto: Ma. del Carmen Castillo
/ p n e r i m |
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ESPECIAL
27
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EN
LÍNEA
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Los
mexicas ante el cosmos
Alfredo López Austin
La cosmovisión mexica
concebía que la realidad divina estaba traslapada
en el espacio de las criaturas, se creía en una
doble naturaleza del tiempo y del espacio.
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