DOSIER
Guanajuato:
historia y arqueología
|
La
frontera mesoamericana

Cuna. Chupícuaro, Guanajuato.
Foto: Marco Antonio
Pacheco / Raíces
|
En
la época prehispánica, la región
de Guanajuato fue habitada en distintos momentos
por sociedades sedentarias y nómadas, y
de hecho siempre fue una zona de frontera entre
Mesoamérica y Aridoamérica. Desde
el surgimiento de Chupícuaro en el Preclásico
hasta el abandono de la región a principios
del Posclásico, Guanajuato albergó
una importante cantidad de asentamientos que a
la par que desarrollaron sólidos estilos
locales, en rubros como la cerámica y la
arquitectura, mantuvieron una intensa interacción
con las sociedades de las regiones mesoamericanas
vecinas. Participaron en redes comerciales y establecieron
relaciones políticas de diversa índole.
En el Posclásico, la región estuvo
habitada básicamente por grupos nómadas
de cazadores-recolectores, que también
mantuvieron algún tipo de relación
con sus vecinos sedentarios.
|
|
El
medio ambiente

Cañada de la Virgen,
Guanajuato.
Foto: Esther James / inah
Las condiciones
geográficas de la región y la variación
ambiental de éstas a lo largo del tiempo
influyeron de manera relevante en la conformación
de las sociedades que la ocuparon. Mientras esas
condiciones fueron propicias, se desarrollaron
grupos agrícolas y sedentarios que dieron
lugar a poblaciones de gran tamaño y con
arquitectura pública de cierta complejidad.
Hacia el comienzo del Posclásico se dieron
condiciones de aridez en la región que,
al inhibir gradualmente las posibilidades de obtener
cosechas suficientes para el sustento de la población,
provocaron el abandono paulatino pero constante
de casi todos los asentamientos sedentarios. Para
el Posclásico Tardío, la frontera
norte del área mesoamericana coincidía
con la zona donde el régimen de lluvias
era suficiente como para permitir el cultivo y
la vida sedentaria. Aunque también es posible
que la desestabilización de grandes centros,
como Tula, Hidalgo, haya ocasionado un reacomodo
de las poblaciones de la región, al debilitarse
los sistemas de intercambio. |
|
Preclásico
400-100 a.C.
(Preclásico Tardío)
Primeras sociedades agrícolas en
Chupícuaro. En este sitio se produce
una cerámica distintiva que se encuentra
en otros lugares a lo largo del río
Lerma, los que aparentemente no competían
entre sí. Algunos de ellos participaban
con obsidiana en una red de comercio.
100 a.C.-300 d.C. (Preclásico
Terminal)
Es un periodo poco claro en la arqueología
de Guanajuato, en el que comienzan a proliferar
sitios con cerámica Rojo sobre Bayo
y Bayo-Café Inciso, tipos que se
seguirán produciendo a lo largo del
Clásico. |
| Clásico
200/300 y 900
d.C.
Durante esta época se da un notable
incremento en la cantidad de asentamientos,
algunos de los cuales llegan hasta el Gran
Tunal, San Luis Potosí. Es posible
que esto se debiera a movimientos poblacionales
favorecidos por la aparición en esta
época de un cambio climático,
que hizo más propicias las condiciones
para el desarrollo de la agricultura.
El comienzo del Clásico se corresponde
con la fase Ahualulco de la tradición
Teuchitlán de Jalisco. En Guanajuato
se desarrollan varios sitios con la arquitectura
característica de esa tradición.
Lo distintivo en Guanajuato durante el Clásico
es la arquitectura de patios hundidos. San
Bartolo Aguacaliente, ubicado en el extremo
sureste de Guanajuato, es uno de los sitios
más grandes con arquitectura de patios
hundidos, posiblemente diez en total. A
diferencia de las comunidades de la época
en que se produjeron los materiales de Chupícuaro,
las del Clásico en Guanajuato eran
comunidades más complejas y –a
juzgar por la forma en que distribuyeron
sus asentamientos, en varios niveles jerárquicos–
tenían centros de poder controlados
por elites. Entre esos asentamientos se
encuentran Plazuelas, Cerro Barajas, Peralta,
El Cóporo y Cañada de la Virgen,
sitios todos cuyo apogeo ocurrió
en el Epiclásico.
Durante los siglos VI y VII algunos grupos
del Bajío se trasladan al Centro
de México y participan en la última
época de Teotihuacan, estado de México,
y en el surguimiento de Tula, Hidalgo. |
|
Posclásico
900-1521 d.C.
Alrededor de 1000 d.C., el abandono de la
región al norte del río Lerma
por los grupos agrícolas es total,
tal vez relacionado con un cambio en las
condiciones climáticas, hacia una
mayor aridez. La zona fue en adelante habitada
por cazadores-recolectores nómadas,
y agricultores ocasionales semisedentarios. |
|
|
|



|
|