arqueología mexicana
Guanajuato

ÍNDICE 92 El Cóporo, Guanajuato
DOSIER: Gto., historia y arqueología La cerámica de la cultura de Chupícuaro
Guanajuato en la historia Fray Diego de Chávez y el convento de Yuriria
La arqueología de Guanajuato ARQUEOLOGÍA: Más de cien años de exploraciones
Plazuelas, Guanajuato ANTROPOLOGÍA FÍSICA: A través de los huesos
Cañada de la Virgen, Guanajuato PIEZA: Portaincensario del dios GI. Chiapas
El Cerro Barajas, Guanajuato DOCUMENTOS: Códice Tudela
Peralta, Guanajuato CONCURSO: Mariposa sagrada

DOSIER
Guanajuato: historia y arqueología

La frontera mesoamericana


Cuna. Chupícuaro, Guanajuato.
Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces

En la época prehispánica, la región de Guanajuato fue habitada en distintos momentos por sociedades sedentarias y nómadas, y de hecho siempre fue una zona de frontera entre Mesoamérica y Aridoamérica. Desde el surgimiento de Chupícuaro en el Preclásico hasta el abandono de la región a principios del Posclásico, Guanajuato albergó una importante cantidad de asentamientos que a la par que desarrollaron sólidos estilos locales, en rubros como la cerámica y la arquitectura, mantuvieron una intensa interacción con las sociedades de las regiones mesoamericanas vecinas. Participaron en redes comerciales y establecieron relaciones políticas de diversa índole. En el Posclásico, la región estuvo habitada básicamente por grupos nómadas de cazadores-recolectores, que también mantuvieron algún tipo de relación con sus vecinos sedentarios.


El medio ambiente


Cañada de la Virgen, Guanajuato.
Foto: Esther James / inah

Las condiciones geográficas de la región y la variación ambiental de éstas a lo largo del tiempo influyeron de manera relevante en la conformación de las sociedades que la ocuparon. Mientras esas condiciones fueron propicias, se desarrollaron grupos agrícolas y sedentarios que dieron lugar a poblaciones de gran tamaño y con arquitectura pública de cierta complejidad. Hacia el comienzo del Posclásico se dieron condiciones de aridez en la región que, al inhibir gradualmente las posibilidades de obtener cosechas suficientes para el sustento de la población, provocaron el abandono paulatino pero constante de casi todos los asentamientos sedentarios. Para el Posclásico Tardío, la frontera norte del área mesoamericana coincidía con la zona donde el régimen de lluvias era suficiente como para permitir el cultivo y la vida sedentaria. Aunque también es posible que la desestabilización de grandes centros, como Tula, Hidalgo, haya ocasionado un reacomodo de las poblaciones de la región, al debilitarse los sistemas de intercambio.

CRONOLOGÍA

Preclásico

400-100 a.C. (Preclásico Tardío)
Primeras sociedades agrícolas en Chupícuaro. En este sitio se produce una cerámica distintiva que se encuentra en otros lugares a lo largo del río Lerma, los que aparentemente no competían entre sí. Algunos de ellos participaban con obsidiana en una red de comercio.
100 a.C.-300 d.C. (Preclásico Terminal)
Es un periodo poco claro en la arqueología de Guanajuato, en el que comienzan a proliferar sitios con cerámica Rojo sobre Bayo y Bayo-Café Inciso, tipos que se seguirán produciendo a lo largo del Clásico.

Clásico

200/300 y 900 d.C.
Durante esta época se da un notable incremento en la cantidad de asentamientos, algunos de los cuales llegan hasta el Gran Tunal, San Luis Potosí. Es posible que esto se debiera a movimientos poblacionales favorecidos por la aparición en esta época de un cambio climático, que hizo más propicias las condiciones para el desarrollo de la agricultura.
El comienzo del Clásico se corresponde con la fase Ahualulco de la tradición Teuchitlán de Jalisco. En Guanajuato se desarrollan varios sitios con la arquitectura característica de esa tradición.
Lo distintivo en Guanajuato durante el Clásico es la arquitectura de patios hundidos. San Bartolo Aguacaliente, ubicado en el extremo sureste de Guanajuato, es uno de los sitios más grandes con arquitectura de patios hundidos, posiblemente diez en total. A diferencia de las comunidades de la época en que se produjeron los materiales de Chupícuaro, las del Clásico en Guanajuato eran comunidades más complejas y –a juzgar por la forma en que distribuyeron sus asentamientos, en varios niveles jerárquicos– tenían centros de poder controlados por elites. Entre esos asentamientos se encuentran Plazuelas, Cerro Barajas, Peralta, El Cóporo y Cañada de la Virgen, sitios todos cuyo apogeo ocurrió en el Epiclásico.
Durante los siglos VI y VII algunos grupos del Bajío se trasladan al Centro de México y participan en la última época de Teotihuacan, estado de México, y en el surguimiento de Tula, Hidalgo.

Posclásico

900-1521 d.C.
Alrededor de 1000 d.C., el abandono de la región al norte del río Lerma por los grupos agrícolas es total, tal vez relacionado con un cambio en las condiciones climáticas, hacia una mayor aridez. La zona fue en adelante habitada por cazadores-recolectores nómadas, y agricultores ocasionales semisedentarios.






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