arqueología mexicana
Intrigas en palacio

ÍNDICE 112  
Tezcatlipoca contra Quetzalcóatl en la caída de Tula Paquetes sagrados en Guerrero
Sucesión en Azcapotzalco ARQUEOLOGÍA: Los jugadores de pelota de Uxul
Las intrigas del gobernador tarasco ANTROPOLOGÍA FÍSICA: El aspecto físico de los mayas
La muerte de Motecuhzoma II Las cofradías novohispanas
Los conflictos entre Atahualpa y Huascar HISTORIAS DE LOS CÓDICES: Lienzo de Zacatepec Núm. I
RITUALES: Las batallas rituales en Mesoamérica. Parte I DOCUMENTO: Manuscrito Tovar

El aspecto físico de los dioses mayas
modelado cefálico y otras marcas corporales
Ana García Barrios, Vera Tiesler


Figurilla femenina, jaina, Campeche

El amplio repertorio de formas cefálicas que aparece en el registro esquelético y las representaciones de la gente del periodo Clásico encuentra sorprendentes paralelos en los semblantes de los dioses venerados por los antiguos mayas.

 

 

 

 

 

Los mayas del Clásico modelaban el cráneo de las personas con tablillas libres, un dispositivo que constaba de dos tablillas de madera: una comprimía el cráneo en la parte frontal, otra en la posterior, y se ajustaban con cuerdas o vendas conforme la calota craneana se reclinaba hacia atrás, forma conocida como tabular oblicua. Las personas con este tipo de modelado fueron sometidas a este procedimiento cuando eran niños. Esta figurilla femenina tiene cara prominente, la cabeza fuertemente reclinada y la línea de inserción capilar retraída, producto del modelado del cráneo. Jaina, Campeche. Foto: Jorge Pérez de Lara / Raíces

En todas las culturas del mundo, los dioses son modelos a seguir o imitar por los humanos. Los católicos piensan que están hechos a imagen y semejanza de Dios. Seguramente, los mayas antiguos tenían una concepción similar y los distintos dioses que conformaban el panteón maya influyeron de forma decisiva en el aspecto físico de la población. Cada deidad se caracterizaba por rasgos propios, y el modelado de la bóveda craneana era uno de los atributos que las distinguía. En este sentido hay que resaltar que las variadas modelaciones cefálicas en el panteón de los dioses mayas del Clásico encuentran concordancia con el diversificado repertorio de las formas cefálicas logradas entre los antiguos pobladores, como se observa en los restos esqueléticos y en el registro iconográfico del área maya.
La modelación cefálica era común entre los mayas prehispánicos y se lograba empleando tablillas libres o cunas compresoras sobre el cráneo, con lo que se alcanzaba una gran diversidad, sin precedente durante el primer milenio de nuestra era. Esta costumbre corporal maya ya ha sido tema de varias aportaciones anteriores en esta revista, por lo que en este ensayo se ofrece una visión complementaria, centrada en los dioses mayas. Para ello, se ha revisado una extensa base de datos de imágenes “sacras”, en las que se advierte la forma cefálica particular que las convenciones artísticas de antaño atribuían a cada deidad.

Los dioses mayas
Desde que a principio del siglo XX, Paul Schellhas y Eduard Seler, entre otros, realizaron los primeros estudios sobre los códices del Posclásico, mucho se ha dicho de los dioses de esta etapa final de la cultura maya antigua. En ese momento, al no estar descifrados sus nombres, fue cuando se les asignó a cada uno una letra del alfabeto para poder distinguirlos. Con el paso del tiempo, los hallazgos arqueológicos y el avance en el desciframiento de la escritura jeroglífica maya, se observó que los dioses del Posclásico eran los mismos que los del panteón maya del Clásico. Así, el dios E de los códices es el dios del maíz del Clásico. El D es Itzamnaaj, dios relacionado con el conocimiento, la sabiduría y la escritura y que lleva la frente adornada con un lirio con el signo de oscuridad. El dios K es K’awiil, dios de la abundancia, entidad asociada con la magia y la adivinación a través de su pierna serpentina (Valencia y García Barrios, 2010). El dios B es Chaahk, dios del rayo, la lluvia y la guerra, quien siempre se muestra blandiendo su hacha-rayo (García Barrios, 2009). El dios G es K’inich, dios del Sol, que se distingue principalmente por la mirada bizca, el diente en forma de T y el signo cuadrilobulado de Sol o día, k’in, en su frente, brazos y piernas. Pero aún faltan por conocer los nombres exactos de otros dioses relevantes del Clásico, en especial de aquellos que tienen rasgos físicos de ancianos, como por ejemplo el del dios N, quien está asociado con el interior de la Tierra a través de la caracola; o el dios L, quien viste una larga capa con los diseños llamados chevrones, cubre su cabeza con un amplio sombrero de plumas sobre el que se asienta un gavilán y se ayuda de un báculo para caminar.

 

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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• Ana García Barrios. Licenciada en historia del arte y antropología de América. Doctora en antropología americana por la Universidad Complutense de Madrid. Profesora titular interina en la Universidad Rey Juan Carlos, Madrid. Se especializa en cuestiones políticas, religiosas y artísticas de la cultura maya.
• Vera Tiesler. Licenciada y maestra en arqueología por la ENAH; doctora en antropología por la UNAM; estudios en historia, medicina y antropología física. Profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán. Se especializa en bioarqueología, tafonomía y prácticas mortuorias entre los mayas.




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