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racias a las investigaciones pioneras de Jorge R. Acosta
y Hugo Moedano, en los cuarenta se identificó una
plaza situada 800 m al noreste del recinto monumental
de Tula como un área de ocupación muy temprana,
que probablemente correspondía al centro llamado
Hualpalcalco, mencionado en las fuentes indígenas
como el lugar principal donde vivían los toltecas
antes que fundaran Tollan. Mediante el complejo cerámico
identificado en sus excavaciones en Hualpalcalco, Acosta
y Moedano definieron el llamado Periodo Antiguo, asociado
con alfarería de la tradición Coyotlatelco,
común en el Centro de México después
de la caída de Teotihuacan, en el siglo VII d.C.
Luego de 30 años se realizaron otros estudios sobre
Hualpalcalco. En los setenta, Eduardo Matos Moctezuma
dirigió el Proyecto Tula, realizó excavaciones
estratigráficas en la plaza que llamó Tula
Chico y comprobó que este recinto era varios siglos
más antiguo que la ciudad principal de Tula: “Tula
Chico fue el centro inicial, y a partir de ese núcleo
se expandió la ciudad” (Matos, 1974, p. 69).
Los estudios sobre el desarrollo urbano de Tula hechos
por Stoutamire y Healan, y Mastache y Crespo, indicaron
que Tula Chico funcionaba como el recinto monumental de
una pequeña ciudad del Epiclásico (siglos
VII-IX d.C.) y que abarcaba entre 4 y 6 km2.
Las excavaciones recientes del inah han ampliado nuestros
conocimientos acerca de la historia antigua de Tula Chico.
El plano del recinto tiene algunas semejanzas con la plaza
monumental de la gran ciudad, llamada Tula Grande, durante
el Posclásico Temprano (siglos X y XI d.C.). Asimismo,
la ubicación, en la plaza, del Juego de Pelota
principal de Tula Chico es muy semejante a la del Juego
de Pelota 2 de Tula Grande.
Las dos pirámides de Tula Chico se encuentran en
el lado norte de la plaza, misma ubicación de la
Pirámide B en Tula Grande. En el lado norte también
hay una gran plataforma rectangular con columnas que tiene
algunas semejanzas con el Palacio Quemado. La secuencia
arquitectónica de Tula Chico es compleja, y la
mayoría de las estructuras excavadas tienen entre
tres y cuatro etapas constructivas que abarcan las fases
del Epiclásico llamadas Prado (ca. 650-750 d.C.)
y Corral (ca. 750-850 d.C.).
ESCULTURAS
DE LA ELITE
Durante las temporadas de 2002 y 2003, gracias al proyecto
del inah se excavaron dos sectores de Tula Chico, donde
se rescataron importante esculturas relacionadas con la
elite. En la cima de la Plataforma Norte se exploraron
dos salas de la fase Corral muy dañadas por incendios
prehispánicos pero en las que, a pesar de eso,
se localizaron entre los escombros numerosos fragmentos
de lápidas con relieves de personajes de la elite,
con vestimentas muy parecidas a las representaciones de
nobles toltecas en el arte de Tula Grande.
En Tula Chico es probable que estas esculturas estuvieran
en los bancos de las salas y tal vez en los techos, como
decoraciones de los tragaluces. En varias lápidas
se retratan personajes de la elite ricamente ataviados
y en posición recostada, muy semejante a la de
los personajes que Acosta encontró en las salas
1 y 2 del Palacio Quemado.
ARTÍCULO COMPLETO EN
LA EDICIÓN IMPRESA
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• María Elena Suárez Cortés.
Arqueóloga por la ENAH. Ha colaborado en investigaciones
arqueológicas en la región de Tula durante
20 años. Elabora una tesis acerca de la arquitectura
y la cerámica prehispánicas de Tula Chico.
• Dan M. Healan. Profesor de antropología
en la Tulane University. Se especializa en arqueología
de Mesoamérica, sociedades urbanas, análisis
de la lítica y análisis estadístico.
Ha dirigido investigaciones en Tula, Hidalgo, y Ucareo,
Michoacán.
• Robert H. Cobean. Doctor en antropología
por la Universidad de Harvard. Investigador en la Dirección
de Estudios Arqueológicos del INAH. Ha colaborado
en proyectos arqueológicos en el área de
Tula, Hidalgo, durante más de 20 años.
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