VISITA OTRAS PÁGINAS

LOS OTOMÍES, UN PUEBLO OLVIDADO

 


Portada: Guerrero coyote, siglo XVI. Pintura mural en la Parroquia de San Miguel Arcángel, Ixmiquilpan, Hidalgo.
Foto: M. A. Pacheco / Raíces


ÍNDICE 73  
DOSSIER Una vida en el Preclásico

Los otomíes en las fuentes del siglo XVI,
Precisiones sobre el término “otomí”

Cañada de la Virgen, Guanajuato.
“La casa de los trece cielos”
El centro de los otomíes Descripción de las antigüedades de Xochicalco
Lengua, cultura e historia de los otomíes MUSEOS: Guanajuato Alhóndiga de Granaditas
La presencia de Mixcóatl en el área tolteca otomí. Investigaciones recientes, Quintana Roo
El códice otomí de San Mateo Huichapan Francisco González Rul (1920-2005)
Zidada Hyadi, el venerado padre Sol, Ixmiquilpan, Hidalgo GUÍA DE VIAJEROS: Tzintzuntzan, Michoacán
Indumentaria otopame en el M NA CONCURSO DE CUENTO HISTÓRICO




IN MEMORIAM

Don Francisco González Rul (1920-2005)
Colaborador de Arqueología Mexicana

Mónica del Villar K.

La primera colaboración de “Don Paco” en la revista fue en el número 2, junio-julio de 1993, con un artículo no común para un arqueólogo, ya que no hablaba de proyectos, rescates, tepalcates y monumentos, sino del arte. Su singular artículo, titulado “La raíz profunda. Diego Rivera y la arqueología mexicana”, reflejaba una gran sensibilidad artística, como lo demostró en sus múltiples reproducciones de objetos prehispánicos (cuchillos de sacrificio, cráneos, máscaras, armas y otros artefactos, maquetas, vitrales y joyas, etc.), que se encuentran dispersas en museos y otras colecciones. De acuerdo con una de sus anécdotas, el propio Miguel Covarrubias no pudo distinguir claramente entre sus reproducciones y las piezas auténticas de jadeíta que formaban parte del ajuar de Pakal, señor de Palenque. Añadía que algún arqueólogo las calificaba como “falsificaciones honestas”.
De personalidad tímida pero con sentido del humor, sin ánimos de grandeza o de protagonismo pero con un enorme acervo de conocimientos y experiencias, Don Paco se convirtió en un propositivo escritor para la revista. Su temática abarcaba desde la arqueología en Tlatelolco hasta labores de salvamento, del tesoro de Axayácatl al penacho de Moctezuma. Sus trabajos y réplicas de Quetzalcóatl, con todo y su espléndida máscara, fueron generosamente obsequiados por él, entre otras cosas, para la colección de la revista.
Todavía lo recordamos cuando llegaba a la editorial, sin previo aviso, vestido con sus “caquis”, indumentaria clásica de arqueólogo, y se aposentaba a platicar sus ricas experiencias, sin ningún sentido del tiempo y de las prisas que implican las entregas en una publicación periódica. Era una actitud envidiable el no tener prisa, el darse su tiempo, el no correr y poder llenarnos de una parte de la valiosa historia de su mundo arqueológico y sus hacedores.
En su semblanza, realizada por él mismo, decía que su principal falla “ha sido el de ser confiado, ingenuo o miembro distinguido del pup y siempre he tenido el buen tino de jugar al gallo perdedor”. Esto lo escribió al inicio del texto incluido en La antropología en México (1988), donde comentaba que las biografías incluidas ahí eran como “obituarios destinados sólo a ensalzar la memoria de los ilustres difuntos“, sin darles realmente su dimensión humana cubierta de errores y aciertos.
Pues con todo respeto para Don Paco, le comentamos que su “obituario” también estará cubierto de halagos en su memoria, de reconocimiento a su labor y a su actitud, a su ejemplo, que sirve como recordatorio de que sí vale la pena luchar para poder volver a confiar, para tener posibilidades de que los conocimientos se publiquen y difundan. Nos quedaron muchas cosas pendientes por preguntarle, por aprenderle. Por ejemplo, que nos explicara un poco más su reflexión sobre qué haría si volviera a vivir: “haría casi lo mismo, pero sin perder ni un instante en cosas superfluas”, o tener la oportunidad de ver por quién vota, ya que decía “pensar tres veces antes de tomar partido”.
Su esposa, Judith Espinoza, y sus hijos Mariana y Gerardo, junto con nosotros, lo echaremos mucho de menos. Descanse en paz.


Francisco González Rul.


Francisco González Rul, el arqueólogo (izquierda), junto con Luis Aveleyra, 1954.


La gran sensibilidad artística de González Rul quedó plasmada en múltiples reproducciones de objetos prehispánicos, 1995.

ARTÍCULO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

ESPECIAL 27
VIGENTE
CHICHÉN ITZÁ

NÚMERO 92
VIGENTE
GUANAJUATO

ARTÍCULOS EN LÍNEA

Guanajuato en la historia
Beatriz Braniff C.
Zona de frontera entre Mesoamérica y lo que los españoles llamaron la Gran Chichimeca.


La arqueología de Guanajuato.
Trabajos recientes

Enrique Nalda
Mediante el recuento de los principales sitios en la región del Bajío se ofrece una síntesis de la historia prehispánica de Guanajuato.

HOME . Suscripciones . Ediciones atrasadas . Banco Imágene . En línea . Indice General . Próximo Número . CONTÁCTANOS
©1993 Copyright Editorial Raíces S.A. de C.V.