La intervención
arqueológica en el Centro Cultural de España
en México se llevó a cabo durante la
construcción de un nuevo edificio ubicado en
Donceles núm. 97, en el Centro Histórico
de la ciudad de México. La superficie por excavar,
de 34 por 21 m, abarcaba un área de 714 m2.
Los trabajos a cargo del Programa de Arqueología
Urbana, adscrito al Proyecto Templo Mayor del INAH,
fueron coordinados por el arqueólogo Raúl
Barrera Rodríguez en colaboración con
los arqueólogos Gabino López Arenas
–responsable del proyecto–, y Cristina
Cuevas Carpintero, así como los pasantes Ulises
Lina Hernández, Rocío Morales Sánchez,
Alejandro Funes Salazar y el dibujante Ramiro Medina
Ortiz.
Asimismo, se estableció un proyecto de salvamento
arqueológico que evitara la pérdida
de información de un área tan relevante,
pues sabemos que ésta formaba parte del antiguo
recinto ceremonial de México-Tenochtitlan.
Los datos obtenidos han permitido conocer mejor las
modificaciones culturales tanto en este predio en
particular como su relación con el área
en general. Otra cuestión de nuestro interés
fue la posibilidad de confrontar los datos de la excavación
con la información que las fuentes históricas
proporcionan acerca de la probable ubicación
del calmécac en el área investigada.
Los
hallazgos
Durante la excavación en los primeros dos metros
de profundidad se detectaron rellenos de cascajo y
elementos constructivos modernos, como cableados eléctricos,
drenajes, cisternas y cimentaciones de concreto. De
la época colonial se localizaron restos de
pisos de ladrillo rojo y de piedra laja, así
como muros de tezontle unidos con mortero que formaron
parte de casas habitación.
En cuanto a la época prehispánica, se
encontraron elementos arquitectónicos que corresponden
claramente a dos edificios; en el que se relaciona
con el calmécac se identificaron al
menos tres diferentes etapas constructivas. Los primeros
y más superficiales hallazgos arquitectónicos
se hicieron en el extremo norte del predio, donde
el muro estucado, que corresponde a la parte posterior
del edificio de la última época, presentaba
un ligero talud. Al excavar en la parte central del
predio, lo primero que se observó fue un piso
estucado y el arranque de dos columnas, una de ellas
correspondiente a una de las esquinas del edificio.
Poco después se localizaron las huellas de
cuatro columnas más sobre el mismo piso, que
en su conjunto pertenecen a tres cuartos o aposentos.
En el interior de lo que fue el edificio se localizó
una banqueta que se introduce –hacia el oeste–
en terrenos del predio colindante. Una de las columnas,
la que hace esquina, presenta en la parte superior
una pequeña moldura remetida a manera de adorno,
que corresponde a las formas arquitectónicas
de las alfardas de la etapa VI del Templo Mayor, con
el típico adorno de moño. Con base en
esta característica es posible ubicar cronológicamente
su construcción entre 1486 y 1502 d.C., de
acuerdo con la propuesta cronológica de Eduardo
Matos. Las columnas soportaban la techumbre de un
conjunto de aposentos cuyas dimensiones eran, en promedio,
de dos y medio por tres metros. Estos cuartos estaban
sobre una plataforma con escalinata en su fachada
principal, que daba al sur.
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