Muchas son las evidencias
que han llegado hasta nuestros días acerca
de la presencia de enfermedades en el pasado.
El tema, además de apasionante, nos habla
de los padecimientos que en tiempos remotos sufrieron
diversos pueblos y de los remedios con los que
trataron de contrarrestarlos.
Las
evidencias de enfermedades de la antigüedad
han quedado registradas de diferentes maneras,
por lo que resulta indispensable establecer una
división que permita conocer las diversas
formas que nos llevan a obtener información.
En los siguientes apartados se abordan los principales
medios con que cuenta el especialista actual para
adentrarse en los padecimientos del pasado.
RESTOS ÓSEOS Y CADÁVERES
El cuerpo humano se constituye en uno de los mejores
medios para conocer las enfermedades que en él
dejaron su huella. Bien sabemos que no todas las
enfermedades dejan señales evidentes de
su presencia, pero algunas de ellas son posibles
de detectarse ya sea en huesos, en tejidos y aun
en vísceras, que se han conservado a lo
largo de cientos o miles de años, dependiendo
del mayor o menor grado de conservación
de los restos.
Tenemos, por lo tanto, buenos ejemplos que han
permitido analizar los males que afectaron a la
persona cuyos restos son encontrados por la arqueología.
Recordemos el caso de la princesa china, cuyo
cuerpo, por la manera en que fue enterrado y el
medio en que se hizo, se conservó de manera
impresionante, a tal grado que la piel tenía
flexibilidad y se pudo practicar la autopsia,
así como el análisis correspondiente
de órganos que indicaban lo que había
comido el día de su fallecimiento y la
presencia de tuberculosis en uno de los pulmones.