arqueología mexicana
SALUD Y ENFERMEDAD, EN EL MÉXICO ANTIGUO


Portada: Representación de un enfermo. Cultura del Occidente. Clásico. Procedencia desconocida. Museo Regional de Tepic, Nayarit.
Foto: Michael Calderwood


ÍNDICE 74  
DOSSIER Spa: Salute per Aqua, el temazcalli

La obra de arte. Conservar el pasado
para fundamentar el presente

El cataclismodemográfico
de la conquista
Testimonios de las enfermedades La medicina tradicional indígena
Medicina y salud en Mesoamérica El ámbar de Chiapas. Una gema con historia
Las enfermedades en Mesoamérica MUSEOS: Regional de Nayarit, en Tepic
Las enfermedades de la aristocracia Maya La Guelaguetza y las Fiestas de los Lunes del Cerro
Las huellas de las enfermedades en los huesos GUÍA DE VIAJEROS: Teotihuacan, Edo. de México
El temazcal arqueológico CONCURSO DE CUENTO HISTÓRICO


SALUD Y ENFERMEDAD

El cataclismo demográfico de la conquista
Bernardo García Martínez

Mapa de Ameca, Jalisco. El despoblamiento no fue sólo obra de las epidemias, sino también del desgaste derivado de las demandas económicas de los españoles durante la primera mitad del siglo XVI. De Ameca (Jalisco) en 1579, por ejemplo, se lee: “Dicen los naturales que mucha parte de ellos murieron en las idas y venidas que hacían con cargas de las jarcias que llevaron al puerto de la Natividad, donde hicieron los navíos para la China”. Lo más temible y mortal era el duro e insalubre trabajo en las minas. Pero éste es un tema que debe tratarse detenidamente en otro lugar.
Tomado de René Acuña (ed.), Relaciones geográficas del siglo XVI, UNAM, 1987.

 

Mesoamérica fue víctima de tres devastadoras epidemias en el siglo XVI (1520-1521, 1545-1548 y 1576-1581), además de otras de menor magnitud, y como resultado murió más de la mitad de su población (incluso algunos cálculos sugieren que fueron nueve de cada diez personas). Hasta donde se sabe, nunca antes, en ninguna otra parte del mundo, había muerto tanta gente en un periodo tan corto. Este hecho, aunado a la naturaleza de las enfermedades involucradas, nos obliga a reconsiderar la imagen clásica de la conquista.

La imagen clásica de la conquista la hace consumarse con la caída de Tenochtitlan y la prisión de Cuauhtémoc. Es frecuente que el parteaguas entre el mundo prehispánico y el colonial se represente asociado de modo directo a ese acontecimiento y se ubique nítidamente en 1521. Pero al hacer esto se simplifica demasiado en aras de simbolismos políticos. La conquista fue un proceso muchísimo más complejo y dilatado en el tiempo que la simple toma de esa gran ciudad, y sus planteamientos de fondo fueron tan diversos como la realidad política y económica del mundo prehispánico. Además, su consecución no fue producto sola-mente de operaciones militares, a las que se da gran relevancia en esa imagen clásica, sino también de procesos menos vistosos que incluyeron maniobras políticas, aprovechamiento de la tecnología, presión económica y manipulación ideológica. También hubo circuns-tancias imprevistas que dieron ven-taja a los españoles, la más impor-tante de las cuales fue obra de un agente oculto y silencioso.
Este agente fue la viruela. Ésta y otras enfermedades introducidas durante o después de la conquista resultaron devastadoras en una tierra donde eran desconocidas y cuya población no tenía defensas inmunológicas ni recursos específi-cos para combatirlas.


A
RTÍCULO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Bernardo García Martínez. Doctor en historia; profesor de El Colegio de México. Autor de obras sobre pueblos de indios, sociedad rural, historia ambiental y geografía histórica. Miembro del Consejo Científico-Editorial de esta revista.







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