Las
fiestas de las veintenas y el calendario
Para interpretar el significado de las 18 fiestas de
las veintenas (“meses” de 20 días),
más los 5 días aciagos llamados nemontini,
que conformaban el año solar, es necesario determinar
en primer lugar si los mexicas utilizaban o no el bisiesto
en su calendario. Al igual que Alfonso Caso y Eric Thompson,
considero que jamás hubo bisiesto ni adaptación
del calendario al año real. Tanto los mexicas
como los mayas dejaron deliberadamente que su calendario
se desfasara a fin de no afectar su concordancia con
el calendario de 260 días y con los ciclos venusinos.
A partir de los nombres de las veintenas, algunos de
los cuales aluden a épocas precisas del año
(principio o fin de la estación de lluvias, por
ejemplo), se puede determinar la posición “original”
de las veintenas. En efecto, entre la posición
original de las veintenas y su posición en 1519
d.C. (cuando a su llegada, los españoles registran
estas fechas y su correlación con el calendario
occidental), el desfase fue de 209 días y, en
consecuencia, se desarrollaron 836 años (cuatro
veces 209) desde que ese calendario coincidía
con el “año real”, hacia 680-683
d.C.
A partir de esta reconstrucción, se pueden analizar
las fiestas de las veintenas que sí tenían
una significación estacional pero que estaban
desfasadas respecto del año real. Al deslizarse
un día cada cuatro años, el calendario
de las veintenas determinaba un año ritual, esotérico,
que tenía la imagen perfecta del año real
pero que le precedía siempre, de manera que podía
influir en los acontecimientos mediante sus ritos. Por
lo anterior, los sacerdotes reforzaban su dominio sobre
el pueblo y en particular sobre los agricultores, quienes,
como lo menciona fray Diego Durán, estaban obligados
a dirigirse a ellos para saber en qué momento
debían proceder a la siembra o a la cosecha.
La
fiesta de ochpaniztli
En su origen, la fiesta se desarrollaba del 3 al 22
de abril y con el desfase, en 1519, del 1 al 20 de septiembre.
En su concepción original, el año empezaba
al principio de la veintena de ochpaniz-tli,
nombre que significa “barrido”. En efecto,
como suele pasar en muchos calendarios de otras regiones
del mundo, durante el primer mes se procedía
a una limpieza general, se barría, se renovaba
todo, se pintaban de nuevo los edificios, etcétera.
La temporada seca asimilada con el día se terminaba,
el Sol y las estrellas se ocultaban, y penetraban la
tierra para fecundarla. Así, de la tierra nacía
el dios del maíz, quien era también Venus
como Estrella de la Mañana. La vegetación
renacía, era el principio de la noche asimilada
con la temporada de lluvias.
ARTÍCULO COMPLETO EN LA EDICIÓN
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Michel Graulich. Doctor
en filosofía y letras por la Universidad Libre
de Bruselas; profesor de arte y arqueología de
Mesoamérica en la misma universidad. Autor de
varios libros sobre esos temas.