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LENGUA Y ESCRITURA
Códice Borbónico, lám.
4.
FOTO: M.A. PACHECO/RAÍCES
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DOCUMENTO
LINGÜISTICA
Y ARQUEOLOGÍA
Leonardo Manrique Castañeda

Proceso
de diversificación de una lengua. Es un
caso más o menos típico: en cerca
de 500 años un idioma relativamente uniforme
se convierte en una lengua claramente diversificada
en variantes regionales cuyos hablantes todavía
pueden entenderse entre sí; estas variantes
regionales son lo que se llama propiamente dialectos.
En unos 1 000 años (esto es, transcurridos
aproximadamente otros 500 años), los cambios
divergentes hacen que se pierda la posibilidad
de que, usando sus propias variedades de habla,
algunas personas de distintas comunidades se entiendan,
ya que hablarán lenguas distintas en las
cuales se habrá iniciado el proceso de
diversificación que da origen a nuevos
dialectos. En 500 años más (1 500
años en total) las lenguas distintas serán
todavía más diferentes y es además
muy posible que unas tengan dialectos menos marcados
que los de otras. El cambio lingüístico
y la diferenciación que acarrea siguen
operando: surgen nuevos dialectos y algunos de
los dialectos que hay se diferencian lo suficiente
como para convertirse en lenguas diferentes; las
que ya eran lenguas distintas se separan más
todavía, manteniendo sin embargo muchas
semejanzas.
Tomado de Manzanilla y López Luján,
2000
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Éstos son fragmentos de
un ensayo publicado en Historia Antigua de México
(coords. L. Manzanilla y L. López Luján,
INAH/UNAM, 2a. ed., México, 2000, vol. I,
pp. 53-93) con el título de Lingüística
histórica. Los criterios usuales para
la edición de obras ya publicadas no se siguieron
por varias razones: el artículo original
rebasa la extensión que podíamos darle
en este espacio; se incluyen las primeras secciones,
en las que el profesor Manrique plantea los fundamentos
para el análisis de las lenguas nativas de
México a lo largo del tiempo y, acompañando
a los mapas, la parte referente a la distribución
de las lenguas en los distintos periodos mesoamericanos.
Entre sus aportaciones, como lo señala la
Dra. Ascensión Hernández en su artículo
de este número, está el desarrollo
de una rama de la glotocronología que establece
una correlación entre las lenguas que se
hablaron y la secuencia de las culturas mesoamericanas,
desde el Preclásico hasta el Posclásico.
Las notas a pie de página y las referencias
bibliográficas y de otro tipo pueden consultarse
en el libro señalado al principio. Por último,
pero no menos importante, el profesor Manrique gustaba
de señalar siempre que se refería
a este artículo que debería llamarse
Lingüística y arqueología,
por lo cual, y para redondear el homenaje que por
esta vía le brindamos, nos tomamos la libertad
de cambiarle el título. Agradecemos a Otte
Eternod, viuda de Leonardo Manrique, y a su hija,
Jimena Manrique, la autorización y entusiasmo
para publicar este texto.
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