Portada: Representación de
un enfermo. Cultura del Occidente. Clásico.
Procedencia desconocida. Museo Regional de Tepic,
Nayarit.
Foto: Michael Calderwood
La Guelaguetza
y las Fiestas
de los Lunes del Cerro
Danza de la pluma.
En las Fiestas de los Lunes del Cerro y la Guelaguetza
realizadas en julio
en la ciudad de Oaxaca lo esencial es el
coperar, recibir y corresponder en los mismos
términos.
Las Fiestas de los Lunes del Cerro
se celebran en la ciudad de Oaxaca durante todo julio,
con muestras gastronómicas, artesanales, deportivas,
exposiciones, conciertos y representaciones costumbristas
de diversas comunidades del estado. En el programa
destaca la Guelaguetza, que se efectúa los
lunes siguientes al 16 de julio y es organizada por
instituciones que difunden la cultura y el deporte
de Oaxaca.
Guelaguetza es una palabra zapoteca que se refiere
al acto de participar en una fiesta de la comunidad
o en una privada, en la que se coopera con algo de
lo necesario para la fiesta, con la obligación
moral de quien lo recibe de devolverlo en los mismos
términos llegada la ocasión; lleva consigo
la obligación de la reciprocidad.
LA GUELAGUETZA DE LOS LUNES DEL CERRO
Se trata de la ofrenda en bailes, música, comida
y artesanías que hacen grupos indígenas
y mestizos, ataviados con trajes de gala y provenientes
del interior del estado, a la ciudad de Oaxaca. Al
terminar, cada grupo distribuye entre el público
su Guelaguetza, formada por objetos característicos
de sus respectivas regiones. Estas festividades tienen
su origen en la época virreinal y están
relacionadas con la fiesta de la Virgen del Templo
del Carmen Alto, edificado por los carmelitas en las
faldas del Cerro del Fortín, donde se encontraba
el templo de la diosa del maíz maduro a la
que se hacían grandes honores y ofrendas.
ARTÍCULO COMPLETO EN
LA EDICIÓN IMPRESA
Información
y Fotos: Secretaría de Turismo del Estado de
Oaxaca
ESPECIAL
27 VIGENTE
CHICHÉN ITZÁ
NÚMERO 91 VIGENTE
LA REGIÓN MEXICA
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LÍNEA
Los
mexicas ante el cosmos Alfredo López Austin La cosmovisión mexica
concebía que la realidad divina estaba traslapada
en el espacio de las criaturas, se creía en una
doble naturaleza del tiempo y del espacio.