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Gracias a la arqueología,
en Honduras se ha detectado la presencia de diversas
culturas pre-hispánicas, entre las cuales
las más representativas son mayas, lencas
y chorotegas, así como grupos de habla nahua
de los cuales se tienen referencias etnohistóricas
por los cronistas españoles del siglo XVI.
Asimismo, hay evidencias de interacción con
otras culturas, sobre todo en el Clásico
y el Posclásico. Así, en Copán
hay varios monumentos esculpidos y obsidiana verde
que muestran la influencia teotihuacana.
La presencia de la cultura olmeca en la Honduras
prehispánica no es tan clara; sólo
se han reportado algunos sitios con posible influencia
olmecoide, como Los Naranjos, situado al noroeste
del lago de Yojoa. En Puerto Escondido, en el valle
de Sula, cerca de La Lima, la Dra. Rosemary Joyce
y su equipo de investigadores descubrieron cerámica
con posible influencia olmeca. Gracias al Proyecto
de la Presa El Cajón, en la década
de 1980, se realizó el importante descubrimiento
de una placa de jadeíta con motivos olmecoides
esgrafiados. En Copán, en el sector de Las
Sepulturas (década de 1980), se encontraron
piezas cerámicas con motivos olmecas. En
una cueva de Olancho, en Peñas del Maniadero,
en el sitio de Guayape –en las riberas del
río Guayape–, se encontraron cráneos
humanos con deformación tabular erecta frontal
occipital, muy parecidos al cráneo encontrado
en El Pajón, Chiapas, en México.
Recientemente se registró otro sitio con
estas características: la Cueva Hato Viejo,
situada en la aldea Hato Viejo, municipio de Catacamas,
departamento de Olancho. El área oriental
del territorio hondureño, en especial el
departamento de Olancho, es una de las regiones
más ricas en recursos naturales y con numerosos
sitios arqueológicos, algunos poco estudiados
y otros en los que se han realizado investigaciones,
como las cuevas de Talgua. Se encuentran también
los que han sido reportados por arqueólogos
y otros más de los cuales sólo los
lugareños tienen conocimiento.
EL
ÁREA DEL OLANCHO
Entre los trabajos realizados en el área
de San Francisco de la Paz, Olancho, está
el del arqueólogo Erick Valles, quien en
2003 visitó Dos Quebradas, conocido también
como Guatemalita, y registró otros sitios
como Chichicaste, El Guachipilín y la Cueva
de Toribio o Aguacatal. Asimismo, reportó
sitios como El Higueral, en el municipio de Santa
María del Real, la Cueva de la Quijada y
Las Peñas del Maniadero, en el sitio de Guayape,
donde se encontraron unos cráneos.
Brady, Hasemann y Fogarty realizaron investigaciones
en la Cueva de Talgua, en la cual se encontraron
restos óseos calcificados y algunas vasijas
de mármol. En el interior se descubrió
un complejo de tres pasadizos, situados uno encima
de otro, en los que se encontraron 23 depósitos
de esqueletos humanos, de los cuales por lo menos
20 tenían múltiples individuos.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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• Óscar
Neil Cruz Castillo. Egresado de la ENAH, INAH. Jefe
de la Unidad de Arqueología del Instituto
Hondureño de Antropología e Historia.
• Ranferi Juárez Silva. Egresado de
la ENAH, INAH. Investigador de la Unidad de Arqueología
del Instituto Hondureño de Antropología
e Historia. |