En este trabajo se resalta
el contenido histórico del Códice
de Huichapan que hasta ahora no ha sido aprovechado
por los investigadores. Se describe la organización
del códice y se dan ejemplos de algunos
episodios tratados en él entre 1403 y 1528.
También se señala la importancia
del documento para el estudio de la historia de
la lengua otomí.
El Códice de Huichapan,
escrito en otomí en el siglo XVII, fue
dado a conocer por Alfonso Caso en 1928 en el
XXIII Congreso de Americanistas realizado en Nueva
York; su ponencia fue publicada en las memorias
del congreso, en 1930. Lo que a Caso le interesaba
era el calendario otomí que contiene el
códice y posteriormente, en 1967, se volvió
a referir a éste en un libro sobre los
calendarios prehispánicos. Lawrence Ecker,
lingüista norteamericano sobre quien en seguida
hablaremos, hizo una traducción del códice
otomí en los treinta del siglo pasado,
pero su obra apenas salió a la luz en 2001.
Por el desconocimiento del contenido del códice,
dado que la mayoría de los especialistas
no comprenden la lengua, hay pocos trabajos al
respecto. Además de los estudios de Caso
(1930, 1967), Jacques Soustelle (1937) y Pedro
Carrasco (1950) mencionan el códice en
sus trabajos, sobre todo el calendario. Manuel
Alvarado (1976) realizó una traducción
parcial e incluyó algunos análisis
lingüísticos de los ff. 11-38, pero
en general el aporte histórico del códice,
sobre acontecimientos pre y posthispánicos
relacionados con Jilotepcc, no ha sido aprovechado
hasta ahora por los historiadores. Respecto a
la iconografía, se puede mencionar el trabajo
de David Wright (2000) sobre los glifos toponímicos,
aunque el bello documento merece mucho más
atención.
El códice se encuentra
en la Biblioteca Nacional de Antropología
e Historia y hay una excelente reproducción
facsimilar, publicada por Óscar Reyes Retana
(1992), que contiene una introducción hecha
por él donde se refiere al hallazgo de
Caso y a sus trabajos sobre el calendario, y a
las peripecias sufridas por el códice.
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