| Es sorprendente que Palenque sea la ciudad con mayor número de yugos y hachas votivas dentro de Mesoamérica, lo que parece indicar que la dinastía del sitio tuvo predilección por el uso de estas esculturas asociadas al juego de pelota.
La colección del Museo de Sitio de Palenque incluye un numeroso conjunto de yugos y hachas votivas, 52 ejemplares, que han sido localizados en diferentes edificios de Palenque. Durante las exploraciones que llevó a cabo Alberto Ruz en la década de los cincuenta del siglo pasado encontró una gran cantidad de este tipo de esculturas en el Palacio, a partir de lo cual planteó la posibilidad de que se hubiera llevado a cabo una invasión y conquista de la ciudad por parte de grupos provenientes de la Costa del Golfo, a quienes se atribuye esta tradición escultórica. Esta idea parte del hecho de haber localizado los yugos y hachas votivas mutilados, así como en contextos tardíos, aunque confusos, es decir, sobre la superficie de los edificios o entre el derrumbe de los mismos. En la actualidad es necesario revisar esta idea tomando en cuenta los hallazgos posteriores a Ruz, que plantean un panorama distinto.
Descubrimiento
El primer descubrimiento de este tipo de objetos fue realizado por Guillermo Dupaix, quien en 1831 publicó el dibujo de un hacha votiva con la representación de un rostro antropomorfo. Desafortunadamente, no reportó el lugar exacto del hallazgo y actualmente se desconoce dónde se resguarda tal pieza. A finales de mismo siglo XIX, Alfred Maudslay mencionó en su obra Biología Centrali-Americana que durante sus trabajos en Palenque encontró un fragmento de yugo en la pequeña cámara norte que delimita el Patio Noroeste del Palacio.
En 1935 Miguel Ángel Fernández realizó exploraciones en el Palacio y localizó un fragmento de hacha con el diseño de un rostro antropomorfo, justo en la esquina noreste de la Torre, muy cerca de donde se encontró el Tablero de los 96 glifos, obra lapidaria elaborada en 783 d.C. por órdenes de K’inich K’uk’-Balam II, uno de los últimos dignatarios de Palenque. Años después, en 1949, Alberto Ruz realizó excavaciones en el Palacio y encontró en el patio noroeste tres pequeños fragmentos de piedra, que resultaron ser el complemento superior del hacha votiva que Miguel Ángel Fernández había encontrado. Estos fragmentos fueron reintegrados en 2010 durante los trabajos de actualización de las colecciones del Museo de Sitio de Palenque.
El Palacio resulta de especial importancia pues es ahí donde se ha recuperado la mayor cantidad de yugos y hachas votivas en todo Palenque, hasta llegar a 22 ejemplares. Además de los hallazgos realizados por Alberto Ruz, la colección se incrementó durante el trabajo de los arqueólogos Jorge Acosta, entre 1967 y 1970, y Arnoldo González, en 1992. La mayoría de esas esculturas se localizaron en el Patio Noroeste, otro grupo en los Subterráneos del Palacio, y otras en las fachadas norte, este y oeste de la gran plataforma.
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José Luis Cruz Romero. Arqueólogo por la ENAH y estudiante del posgrado en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Director de la zona arqueológica y del Museo de Sitio de Xochicalco. |