arqueología mexicana
Tlatelolco

ÍNDICE 89  
DOSIER: Tlatelolco Códice de Tlatelolco

Breve historia de Tlatelolco

El Centro Cultural Universitario Tlatelolco
La arqueología de Tlatelolco
ARQUEOLOGÍA: El Tajín en el siglo XVIII
Exploraciones arqueológicas ANTROPOLOGÍA FÍSICA: Experiencias de vida. 2
Salvamento arqueológico en Tlatelolco MITOS Y CUENTOS: El mundo se hizo así
El Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco DOCUMENTOS: Códice Osuna
Caja de agua del Colegio de la Santa Cruz PIEZA: Máscara ceremonial de Tlatilco

Breve historia de Tlatelolco
Eduardo Matos Moctezuma
El Templo Mayor de Tlatelolco y la Iglesia de Santiago Tlatelolco, ciudad de México.
FOTO
: Boris de Swan / RAÍCES

Aunque en permanente conflicto con la ciudad de Tenochtitlan, Tlatelolco se convirtió en el último reducto de la heroica resistencia mexica frente a los españoles. Por su parte, el gran mercado de Tlatelolco –que provocó asombro entre los españoles y codicia entre los tenochcas– destacó por la organización de los diversos sectores en los que se comerciaban numerosos productos, entre ellos cerámica, mantas, cestería, comida y animales.

Diversas crónicas del siglo XVI se ocupan de los mexica-tlatelolcas, si bien hay que tener en cuenta que al formar parte originalmente del grupo azteca-mexica, la gran mayoría de los datos reportados por las crónicas comienzan a partir del momento en que ocurre la separación entre unos y otros una vez asentados en Tenochtitlan. Sin embargo, tenemos algunas noticias de los tlatelolcas antes de su llegada a la Cuenca de México. Fray Juan de Torquemada proporciona información, en el libro segundo de su Monarquía indiana, sobre los primeros pasos de los futuros tlatelolcas en relación con un suceso ocurrido una vez que parten de Aztlan. Refiere el fraile cómo Huitziton ofrece dos bultos: en uno de ellos se encuentra una fina piedra verde y en el otro, dos palos para encender el fuego. El primero se le otorga a los que más tarde conoceremos como tlatelolcas, mientras que el otro se entrega a los mexicas.
Desde entonces empieza a haber cierta disputa entre los dos grupos que años después, ya asentados en Tenochtitlan, desencadenará la separación. La disputa se prolongó durante la convivencia de las dos ciudades, Tenochtitlan y Tlatelolco, y se manifestó de distintas maneras: que si Tlatelolco se fundó antes que Tenochtitlan; que si Tenochtitlan tuvo rey antes que Tlatelolco o fue al revés; que si unos eran cobardes y los otros más aguerridos, etc. Tlatelolco destacó como ciudad comercial (quizá por eso se le entregó la piedra verde, el chalchihuite, que venía de lejanas regiones y servía, entre otras cosas, como moneda), y Tenochtitlan se erigió como cabeza de la Triple Alianza, una vez liberada de Azcapotzalco, es decir, tuvo el poder político y militar. Lo cierto es que la rivalidad entre ambas ciudades los llevó a la guerra, que culminó en el momento en que Axayácatl conquistó Tlatelolco y ésta quedó sometida a los designios de Tenochtitlan.

La fundación de Tlatelolco
Varias son las fuentes históricas que relatan que hacia 1337 un grupo inconforme decide trasladarse a un islote al norte de la recién fundada Tenochtitlan. El lugar escogido se conoce como Xaltelolco, “lugar del montículo redondo de arena”, donde fundarán la ciudad de Tlatelolco, “mon-
tículo redondo”. En el glifo que conocemos de la ciudad se ve un montón de arena sobre el que yacen un águila, un escudo, una lanza y una macana, o en ocasiones se muestra a un gobernante sentado sobre el montículo. Ambos casos se ven en las Ordenanzas del señor Cuauhtémoc, mientras que en el Códice de Tlatelolco se ve sólo al gobernante sentado encima del cerrillo de arena. Una forma simplificada muestra solamente el montículo, como se aprecia en varios códices.
En las Ordenanzas del señor Cuauhtémoc se describe el difícil inicio de Tlatelolco:

…vinieron a buscar su ciudad de Tlatelolco. Por primera vez obtuvieron tierras vuestros abuelos, allá donde fueron a mirar el lugar de descanso del águila que era su guía, entre las cañas y los tules, adonde habían ido ya, donde les había parecido bien. Allá fueron para descubrir en medio de las aguas lo que habrían de comer; por primera vez empezaron a pescar con redes, y atraparon diversas clases de animalillos, como pescados, moscos de agua, rana y aves, y éste fue el descubrimiento de los que al principio obtuvieron tierras, de los laguneros cazadores. Allá comenzaron a levantar sus jacales, a construir su ciudad, a tomar posición de su ciudad; y nadie se apropiará de ella, porque será la propiedad y la herencia de sus hijos en el futuro.

 

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Eduardo Matos Moctezuma. Maestro en ciencias antropológicas, especializado en arqueología. Fue director del Museo del Templo Mayor, INAH. Miembro de El Colegio Nacional. Profesor emérito del INAH.






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