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arqueología mexicana
LA Mixteca

ÍNDICE 90 Documentos pictográficos. Mixteca Baja
DOSIER: La cultura mixteca Mixtecos y zapotecos. Epoca prehispánica
Códices mixtecos prehispánicos Arquitectura colonial en Oaxaca
La Mixteca y los mixtecos El pueblo ñu savi. Los mixtecos
Huamelulpan, Oaxaca HISTORIA DE ARQUEOLOGÍA: Noticias de Herculano
Huamelulpan y Tayata, Oaxaca ANTROPOLOGÍA FÍSICA: Estudio antropológico
Cerro de las Minas, Oaxaca HISTORIA: El altar de Dolores
Nicayuju, Oaxaca PIEZA: Escudo de Acapulco, Guerrero
Teposcolula, Oaxaca MITOS Y CUENTOS: Origen del fuego
Tututepec (Yucu Dzaa) DOCUMENTOS: Códice de Santiago Tlacotepec
Códices de la Mixteca Alta CONCURSO: Miradas

DOSIER

La Mixteca y los mixtecos
3 000 años de
adaptación cultural

Ronald Spores

La Mixteca de Oaxaca-Puebla es considerada por muchos estudiosos una de las áreas más pobres de México. En realidad, la Mixteca es muy rica en recursos naturales, culturales e históricos. Los mixtecos formaron una de las civilizaciones más brillantes de Mesoamérica, sobrevivieron a la Conquista española y fomentaron una impresionante tradición sincrética mixteco-europea que perdura hasta la fecha.


Vasija trípode policroma. Después de 950 d.C., en la Mixteca ocurrió una revolución cultural y artística que permitió a los mixtecos crear la delicada cerámica policroma. MNA.
Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces

 

Después de la guerra de Independencia los hablantes de la lengua ñu savi conservaron su identidad étnica, sus costumbres, y consiguieron adaptarse a las circunstancias del nuevo país, inicialmente en la Mixteca y eventualmente más allá: en Puebla, los Valles Centrales, el norte y noroeste de México; en la actualidad, pueden encontrarse mixtecos en todas partes de Norteamérica. La tenacidad y capacidad de adaptación de este grupo por más de 3 000 años merece la atención de todos.
La cultura mixteca se ha desarrollado y mantenido durante más de tres milenios en una extensa región que abarca un territorio de 40 000 km2, el cual se extiende del sur de Puebla a la costa del Pacífico y del Valle de Oaxaca al este de Guerrero.

El Preclásico en la Mixteca
Aunque hay muy pocas evidencias en el territorio al sur del gran valle de Tehuacán, sabemos que hacia 5000 a.C. grupos de cazadores-recolectores habitaban ya en la Baja y la Alta Mixteca. Más tarde, entre 3500 a.C. y 1500 d.C., se descubrió la agricultura y se abandonó la vida nómada y aparecieron pueblos sedentarios dependientes de la producción de maíz, frijol, calabaza, chile y otras plantas domesticadas.
Entre 1500 y 500 a.C., en el Preclásico, surgieron docenas de pueblos en la Mixteca. La mejor evidencia de ese periodo fue encontrada en las excavaciones de Yucuita, Etlatongo, Santa Catarina Tayata y Santa Cruz Tayata, en la Mixteca Alta (fase Cruz), así como en la cuenca del río Verde, en la Mixteca de la Costa (fase Charco). Sin embargo, hay claros indicios de esta forma de vida sedentaria en docenas de pueblos pequeños todavía inexplorados en todas las Mixtecas. Solamente en el Preclásico Tardío, como se ha hecho evidente en los sitios de Yucunama de Teposcolula y Tayata, comenzaron a aparecer edificios de probable uso “público”, ligeramente diferenciados de las residencias comunes del pueblo. Asimismo, al Preclásico Medio y Tardío corresponden la cerámica decorada y las figurillas comunes a toda Mesoamérica que tienen a veces características “olmecas”. La cultura del Preclásico en la Mixteca es muy similar, casi indistinguible, de manifestaciones semejantes y contemporáneas del Valle de Oaxaca, de Chiapas o del sur de Puebla.

El Clásico y la revolución urbana en la Mixteca
Después de la adopción de la agricultura y la formación de pueblos permanentes, la siguiente transformación de la cultura mixteca sucedió durante la transición entre los periodos Preclásico y Clásico. El Clásico es sinónimo de urbanismo y del Estado político en Mesoamérica. Los cuatro centros más importantes y representativos de la “revolución urbana” en la Mixteca fueron Yucuita, Monte Negro, Cerro Jazmín (Yanhuitlán) y Huamelulpan.
Más tarde, alrededor de 300 d.C., encontramos la época urbana bien establecida en sitios como Yucuñudahui, Cerro de la Virgen y El Tambor (ambos en Tlaxiaco), Yucudzahui (Huamelulpan), Tixa y Yucunindee (ambos en Teposcolula), Cerro Nata y Río Poblano (ambos en Coixtlahuaca) y Cerro de las Minas (Huajuapan). Nuestro conocimiento del gran florecimiento de la civilización mixteca es resultado de limitadas excavaciones y recorridos intensivo-extensivos, aunque el periodo Clásico en la Mixteca espera todavía estudios detallados.
El periodo de urbanismo en la Mixteca no es el de una gran capital, como en los casos de Monte Albán, Teotihuacan, Cholula o El Tajín. La Mixteca se caracteriza por un patrón de cerca de dos docenas de ciudades de tamaño mediano, todas limitadas a una población de no más de 12 000 habitantes.
La vida en pueblos pequeños o aldeas pudo continuar, pero apareció la ciudad y este proceso de urbanización transformó la civilización mixteca. Surgió un sistema de ciudades, pueblos de tamaño mediano y menor cuyos terrenos y recursos naturales controlaban e integraban Estados políticos desde las ciudades capitales. Simultáneamente, encontramos especialización laboral, estratificación social (se formaron al menos tres clases sociales), religión formal (con sacerdotes), escritura, un calendario sofisticado, resplandeciente arte en miniatura, mercados y comercio interregional. Por supuesto, la Mixteca participó en el gran apogeo del Clásico en Mesoamérica pero, lamentablemente, por falta de estudios sistemáticos, los detalles de ese gran logro aún no se comprende bien.

El Posclásico: la época dorada de la Mixteca
El apogeo y la culminación de la cultura mixteca prehispánica tuvo lugar entre 950 y 1520 d.C., durante el llamado Posclásico (fase Natividad). En esta época son mucho más visibles y reconocidos los grandes logros de los ñu dzahui.
Entre otros, los elementos más importantes de la cultura mixteca son: la organización política; el sistema de estratificación en tres grandes clases sociales: reyes (yya tnuhu o yya toniñe), nobles (tay toho) y gente común (tay ñuu o tay yucu, incluidos terrazgueros o tay situndayu); la escritura plasmada en manuscritos, objetos, monumentos, así como elementos arquitectónicos grabados o pintados; la ciencia astronómica y los calendarios; una religión avanzada que pone de relieve creencias, ofrendas y sacrificios, así como otros rituales enfocados a la fertilidad y las fuerzas de la naturaleza, la veneración de los ancestros y la permanencia del universo; un arte delicado plasmado en pintura,
alhajas, piedra, madera, cerámica y concha en miniatura; una notable tecnología agrícola, que incluye la ampliación y uso del gran sistema de terrazas coo-yuu; un patrón económico de mercados regionales y, por último, el comercio a larga distancia.
Durante el Posclásico surgió el asentamiento más grande de la Mixteca y una de las ciudades mayores de Mesoamérica: Inguiterria-Coixtlahuaca. Esta ciudad apareció repentinamente a ambos lados del río Grande de Coixtlahuaca, en el mismo sitio en donde estaría asentado San Juan Bautista Coixtlahuaca durante la Colonia, en la loma grande de Inguiterria. El área urbana original medía aproximadamente 6 km en dirección norte-sur y 3 km en la este-oeste, 18 km2 o 1 800 ha. Aunque muy grande y diversificada, no era tan monumental como las grandes ciudades del Centro de México. El centro cívico-ceremonial cubría no más de 10 ha y el resto de la ciudad tenía miles de casas de la gente común, una que otra casa de los nobles representantes de los reyes, plazas abiertas, caminos y terrazas agrícolas. Se calcula que esta ciudad surgió y se desarrolló apartir de 1250 d.C.; en algún momento fue puesto de recepción de tributo para el imperio culhua-mexica. Otros centros urbanos de la Mixteca fueron: Tututepec, en la Mixteca de la Costa; San Juan Laguna de Putla, Teposcolula, Tamazulapan, Yanhuitlán, Achiutla, Loma del Barrio, San Pedro de Tlaxiaco y Tilantongo, en la Mixteca Alta; y Santiago Huaxolotitlan, en la Mixteca Baja. Tututepec y San Juan Laguna fueron ciudades grandes y política y económicamente muy importantes durante el Posclásico.
Aunque la recién excavada ciudad de Yucundaa (Teposcolula) era más pequeña (más o menos 500 ha) que Coixtlahuaca, Tututepec y San Juan Laguna, era más monumental y diversificada.
Debe destacarse que desde el Clásico Temprano hasta el Posclásico y la llegada de los europeos, existía en la Mixteca el urbanismo y un sistema político de ciudades, pueblos, aldeas y “rancherías”, integrado por medio de alianzas matrimoniales, tratados políticos, anexiones, comercio y un patrón bien establecido de peregrinación y rituales religiosos y sociales.
Entre 950 d.C. y la conquista española ocurrió una revolución cultural y artística. Es la época dorada de los señoríos-Estados, de reyes y reinas como el señor 8 Venado o la señora 9 Zacate; de la gran convergencia de filosofía, religión, política, tecnología y sensibilidad estética, que dio lugar al “arte mixteco” de los códices, la cerámica policromada, el hueso grabado con figuras y textos finos, el arte lapidario, la joyería más impresionante de Mesoamérica y, además, el casi desconocido arte mural de la región.

La Colonia:
el gran convenio entre mixtecos y españoles

Llegaron los europeos y con ellos su gente, sus instituciones, sus ideas y sus desastrosas enfermedades virulentas. En lugar de una confrontación violenta prolongada, durante las primeras décadas de la Colonia se dio una adaptación mutua entre dos culturas. Las instituciones más eficientes fueron la religión cristiana, el sistema político, la economía regional, interregional e internacional.
De este gran convenio mixteco-europeo existen elocuentes ejemplos. Primero, la coexistencia de los idiomas mixteco y español en la región. Segundo, la persistencia de mercados y tecnología agrícola (como las plantas prehispánicas o el sistema de terrrazas coo-yuu), así como de indumentaria e implementos indígenas combinados con elementos europeos introducidos en toda la región. Tercero, el sistema político-administrativo introducido por los españoles pero adaptado a costumbres locales, como los consejos indígenas tradicionales. Cuarto, grandes edificios religiosos, además de costumbres y creencias europeas más tradicionales, que se expresaron en iglesias y monasterios, como los de Yanhuitlán, Teposcolula o Coixtlahuaca. Quinto, la adaptación del patrón español de planeación urbana a los pueblos y ciudades prehispánicos, como se refleja en las recientes excavaciones en Yucundaa, y en pueblos y ciudades de la región como Teposcolula, Tlaxiaco o Coixtlahuaca, en la Mixteca Alta; San Pedro y San Pablo Tequixtepec, Santiago Huazolotitlan, Silacayoapan o Tecomaxtlahuaca, en la Mixteca Baja; Tututepec, Jamiltepec o Jicayan, en la Mixteca de la Costa.
Nuestros estudios sobre los mixtecos, su cultura y su larga historia, nos permiten percibir seis importantes características sociales y filosóficas durante su odisea de 3 000 años:

1. Un proceso constante de adaptación filosófica, tecnológico-económica, social y política a las condiciones y exigencias naturales y culturales de la Mixteca y, eventualmente, del mundo.
2. Una relación permanente con las fuerzas de la naturaleza y los elementos fundamentales de la fertilidad: la fuerza del sol y el ritmo del universo, el inframundo como fuente de agua y de fertilidad; el agua, las nubes, el viento, los animales, las plantas silvestres y domesticadas y los minerales. Esta orientación implicó un vasto sistema simbólico, manifestado en el concepto y representación de Dzahui. Con la Conquista española este convenio se extendió a los europeos, la cristiandad y su conjunto de creencias, rituales y símbolos, y al sistema político-económico español.
3. Un sentido de continuidad que los ha guiado siempre; reconocimiento del pasado, presente y futuro, veneración de los antepasados, la gran importancia de rituales, la santidad del mundo físico-espiritual mixteco y el vínculo perpetuo con la Mixteca y el pueblo natal.
4. La sociedad mixteca prehispánica y colonial reconoció y observó el principio de estratificación social y el reconocimiento de grupos sociales con diferentes características, posibilidades y privilegios. Esta conceptualización está bien representada en la evidencia arqueológica, los códices, la documentación histórica convencional y la lengua mixteca del siglo XVI.
5. Los mixtecos se empeñaron en el embellecimiento de la vida con el arte en miniatura, la escritura y la conservación de la naturaleza, así como con el respeto y admiración hacia montañas, ríos, cuevas, riscos y peñascos notables, llanos fecundos, el cielo, las nubes, las estrellas y los planetas.
6. Desde tiempos primordiales, los mixtecos se han adaptado a los cambios por medio del crecimiento y movimiento de la población, el mantenimiento de un complejo agrícola dependiente del cultivo de maíz, frijol, calabaza, chile y otras plantas, así como por la invención y ampliación de un sistema de agua y suelos representado por las terrazas coo-yuu o lama-bordo.

Conclusión
Desde el Preclásico Temprano hasta la llegada de los españoles es muy evidente que la Mixteca de Oaxaca constituye una variante regional prominente en la tradición mesoamericana. Gracias a abundantes recursos arqueológicos, históricos y lingüísticos, y algunos estudios que empezaron con los de Alfonso Caso en la década de 1930, algo podemos entender de la tradición mixteca y su evolución. Lo que sabemos, en realidad, es poco. Una nueva generación de estudiantes e investigadores encuentra el área muy atractiva y poco explorada, y reconoce que es campo abierto y receptivo para los recién llegados, lleno de retos y oportunidades para antropólogos, arqueólogos, historiadores, lingüistas e investigadores de otras disciplinas.
Esta área cultural abarca unos 45 000 km2, y no es tan reconocida como el Valle de Oaxaca, el Centro de México o la zona maya. Seguramente, en un futuro próximo, la Mixteca asumirá el lugar que le corresponde entre las más conocidas civilizaciones de Mesoamérica y del mundo antiguo. Además, hay que recordar que la cultura mixteca no desapareció con la Conquista, ni durante el periodo colonial, ni en las radicales transformaciones nacionales de los siglos XIX y XX. Existe hoy en la Mixteca, en todas partes de México y en cualquier parte del mundo adonde han llegado los mixtecos en su gran diáspora de adaptación. Muchos han abandonado la Mixteca, pero sus corazones, sentimientos y pensamientos permanecen en su tierra y su tradición. Como se refleja en la “Canción mixteca”, entre los múltiples grupos étnicos que forman la República Mexicana, quizás la nación más sentimental, nostálgica y leal a sus raíces es el ñu savi, la nación mixteca.

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Ronald Spores. Etnohistoriador y arqueólogo. Doctor en antropología por la Universidad de Harvard. Profesor emérito en antropología de la Universidad de Vanderbilt. Director del proyecto arqueológico Yucundaa Pueblo Viejo Teposcolula, Oaxaca. Autor y editor de varios libros y artículos sobre la cultura mixteca.


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