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La
Mixteca de Oaxaca-Puebla es considerada por muchos
estudiosos una de las áreas más
pobres de México. En realidad, la Mixteca
es muy rica en recursos naturales, culturales
e históricos. Los mixtecos formaron una
de las civilizaciones más brillantes de
Mesoamérica, sobrevivieron a la Conquista
española y fomentaron una impresionante
tradición sincrética mixteco-europea
que perdura hasta la fecha.
Vasija trípode policroma.
Después de 950 d.C., en la Mixteca ocurrió
una revolución cultural y artística
que permitió a los mixtecos crear la delicada
cerámica policroma. MNA.
Foto: Marco Antonio Pacheco
/ Raíces
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Después
de la guerra de Independencia los hablantes de la lengua
ñu savi conservaron su identidad étnica,
sus costumbres, y consiguieron adaptarse a las circunstancias
del nuevo país, inicialmente en la Mixteca y
eventualmente más allá: en Puebla, los
Valles Centrales, el norte y noroeste de México;
en la actualidad, pueden encontrarse mixtecos en todas
partes de Norteamérica. La tenacidad y capacidad
de adaptación de este grupo por más de
3 000 años merece la atención de todos.
La cultura mixteca se ha desarrollado y mantenido durante
más de tres milenios en una extensa región
que abarca un territorio de 40 000 km2,
el cual se extiende del sur de Puebla a la costa del
Pacífico y del Valle de Oaxaca al este de Guerrero.
El
Preclásico en la Mixteca
Aunque hay muy pocas evidencias en el territorio al
sur del gran valle de Tehuacán, sabemos que hacia
5000 a.C. grupos de cazadores-recolectores habitaban
ya en la Baja y la Alta Mixteca. Más tarde, entre
3500 a.C. y 1500 d.C., se descubrió la agricultura
y se abandonó la vida nómada y aparecieron
pueblos sedentarios dependientes de la producción
de maíz, frijol, calabaza, chile y otras plantas
domesticadas.
Entre 1500 y 500 a.C., en el Preclásico, surgieron
docenas de pueblos en la Mixteca. La mejor evidencia
de ese periodo fue encontrada en las excavaciones de
Yucuita, Etlatongo, Santa Catarina Tayata y Santa Cruz
Tayata, en la Mixteca Alta (fase Cruz), así como
en la cuenca del río Verde, en la Mixteca de
la Costa (fase Charco). Sin embargo, hay claros indicios
de esta forma de vida sedentaria en docenas de pueblos
pequeños todavía inexplorados en todas
las Mixtecas. Solamente en el Preclásico Tardío,
como se ha hecho evidente en los sitios de Yucunama
de Teposcolula y Tayata, comenzaron a aparecer edificios
de probable uso “público”, ligeramente
diferenciados de las residencias comunes del pueblo.
Asimismo, al Preclásico Medio y Tardío
corresponden la cerámica decorada y las figurillas
comunes a toda Mesoamérica que tienen a veces
características “olmecas”. La cultura
del Preclásico en la Mixteca es muy similar,
casi indistinguible, de manifestaciones semejantes y
contemporáneas del Valle de Oaxaca, de Chiapas
o del sur de Puebla.
El
Clásico y la revolución urbana en la Mixteca
Después de la adopción de la agricultura
y la formación de pueblos permanentes, la siguiente
transformación de la cultura mixteca sucedió
durante la transición entre los periodos Preclásico
y Clásico. El Clásico es sinónimo
de urbanismo y del Estado político en Mesoamérica.
Los cuatro centros más importantes y representativos
de la “revolución urbana” en la Mixteca
fueron Yucuita, Monte Negro, Cerro Jazmín (Yanhuitlán)
y Huamelulpan.
Más tarde, alrededor de 300 d.C., encontramos
la época urbana bien establecida en sitios como
Yucuñudahui, Cerro de la Virgen y El Tambor (ambos
en Tlaxiaco), Yucudzahui (Huamelulpan), Tixa y Yucunindee
(ambos en Teposcolula), Cerro Nata y Río Poblano
(ambos en Coixtlahuaca) y Cerro de las Minas (Huajuapan).
Nuestro conocimiento del gran florecimiento de la civilización
mixteca es resultado de limitadas excavaciones y recorridos
intensivo-extensivos, aunque el periodo Clásico
en la Mixteca espera todavía estudios detallados.
El periodo de urbanismo en la Mixteca no es el de una
gran capital, como en los casos de Monte Albán,
Teotihuacan, Cholula o El Tajín. La Mixteca se
caracteriza por un patrón de cerca de dos docenas
de ciudades de tamaño mediano, todas limitadas
a una población de no más de 12 000 habitantes.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN
IMPRESA
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Ronald Spores. Etnohistoriador
y arqueólogo. Doctor en antropología por
la Universidad de Harvard. Profesor emérito en
antropología de la Universidad de Vanderbilt.
Director del proyecto arqueológico Yucundaa Pueblo
Viejo Teposcolula, Oaxaca. Autor y editor de varios
libros y artículos sobre la cultura mixteca.