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En 1929, la antropóloga, ensayista
e historiadora del arte Anita Brenner publicó la
obra Ídolos tras los altares, en la cual hizo un
recuento del florecimiento cultural mexicano después
del movimiento revolucionario de 1910. El título
de esa obra se debió al reconocimiento de la práctica
indígena –en el periodo colonial– de
culto a sus dioses prehispánicos, agazapados tras
los altares cristianos. Aunque Anita prosiguió
sus investigaciones sobre el arte mexicano en 1931, buscando
sus orígenes en Guerrero, no conoció el
culto que se encuentra vigente en la región de
la Montaña. Si se hubiera acercado a él,
quizás hubiera titulado su obra con el nombre que
lleva el presente trabajo.
En este artículo queremos destacar la continuidad
de un culto con raíces mesoamericanas, que permite
adentrarnos en una de las peculiaridades de la religiosidad
indígena en el principal enclave étnico
de la entidad sureña. Veremos algunas expresiones
de dicho culto a partir de los San Marquitos, los tamales
tzoalli y otras expresiones de esa religiosidad.
EL CULTO A SAN MARCOS
En una resemantización (adaptación del sentido
de una cosa para permitir la continuidad del sentido original)
del mito mesoamericano sobre los orígenes del maíz,
San Marcos evangelista es la entidad sagrada que dio el
grano a los indígenas de la Mixteca nahua tlapaneca
en Guerrero. De ahí que él sea el principal
santo agrícola de los indígenas montañeros.
Pero esa advocación agrícola se nos presenta
en una dualidad significativa dentro de su religiosidad.
Por una parte, encontramos al santo católico tal
cual, aunque con atributos campesinos: porta su bule para
agua, su túnica verde –que simboliza la vegetación–,
una mazorca, una calabaza y está acompañado
invariablemente por un felino –un león–,
que los indígenas han resignificado en el simbolismo
del tigre/tecuani, presente en rituales agrícolas,
en complejos dancísticos vinculados a lo agrícola
y en la consecuente producción de máscaras,
así como en tradiciones y leyendas.
La contraparte de esa dualidad de sentido son los San
Marquitos, ídolos prehispánicos antropomorfos
o en forma de esferas, que representan gotas de agua o
de lluvia, según descripción del antropólogo
alemán Leonhardt Schultze Jena, a quien debemos
las primeras descripciones etnográficas de ese
culto. Estos ídolos se encuentran, en espacios
culturales, en la cima de montañas sagradas –donde
hay altares a la cruz del cerro y donde se realizan rituales
agrícolas, o donde también hay altares como
marcadores territoriales–, en altares domésticos
y en los graneros donde se guarda el maíz.

La dualidad en torno a la figura de
San Marcos se materializa en ídolos de tradición
ñuiñe. Esta tradición se originó
en la Mixteca poblana y su extensión ha sido documentada
para la región Puebla-Tlaxcala, aunque abarca también
la Mixteca oaxaqueña. Hoy en día, a partir
de algunas evidencias arqueológicas y sobre todo
etnográficas, sabemos de su presencia en la Montaña
de Guerrero.
INFORMACIÓN: SAMUEL VILLELA. ILUSTRACIÓN
DIGITAL: RAÍCES
El matiz mesoamericano de esa dualidad que se da en torno
a la figura de San Marcos se materializa –sobre
todo– en ídolos de tradición ñuiñe.
Esta tradición se originó en la Mixteca
poblana, según Paddock (en Rivas et al.),
y su extensión ha sido documentada para la región
Puebla-Tlaxcala, aunque abarca también la Mixteca
oaxaqueña. La tradición ñuiñe
se caracteriza por vasijas Anaranjado Delgado, un sistema
glífico propio, cabezas de piedra en miniatura
y vasijas antropomorfas con forma de cabeza para contener
líquidos, llamadas “cabecitas colosales”
(ibid.). Hoy en día, a partir de algunas
evidencias arqueológicas y sobre todo etnográficas,
sabemos de su presencia en la Montaña. Aunque no
se han encontrado piezas en contexto arqueológico,
su presencia en escenarios rituales bajo la forma predominante
de las cabecitas de piedra miniatura nos habla de un área
ñuiñe más extensa de lo que se pensaba
antes.
ARTÍCULO COMPLETO EN
LA EDICIÓN IMPRESA
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Samuel Luis Villela
Flores. Maestro en etnología por la ENAH. Profesor
investigador en la Dirección de Etnología
y Antropología Social (INAH). Coordinador del proyecto
“Guerrero”, dentro del proyecto nacional “Etnografía
de las regiones indígenas de México en el
nuevo milenio” (Coordinación Nacional de
Antropología/Conacyt).
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