| Como resultado de trabajos de salvamento arqueológico al sur del istmo de Tehuantepec, Oaxaca, se localizaron instrumentos musicales y objetos sonoros como un tambor, una flauta triple, vasijas tipo Tohil Plumbate con cascabeles y dos ocarinas de piedra, todos en contextos mortuorios, unos relacionados con el entorno ecológico y otros utilizados en rituales de tipo doméstico.
El istmo de Tehuantepec es la parte más estrecha del territorio mexicano con presencia humana desde periodos muy tempranos; el caso más notable es el de los olmecas, quienes alrededor de 1200 a.C. ocuparon la parte norte del istmo. A partir de la construcción de dos nuevas carreteras en el sur del istmo se emprendieron trabajos de salvamento arqueológico en sitios del valle de Jalapa del Marqués (Proyecto Salvamento Arqueológico Carretera Oaxaca-Istmo) y en el margen derecho del río Los Perros (Proyecto Salvamento Arqueológico Salina Cruz-La Ventosa). Del material recuperado destacan los instrumentos musicales y objetos sonoros que no habían sido identificados como tales en investigaciones anteriores (Wallrath, 1967). En este artículo mostramos los hallazgos más sobresalientes, entre ellos: un tambor, una flauta triple, vasijas tipo Tohil Plumbate con cascabeles y dos ocarinas de piedra, todos hallados en contextos mortuorios.
El Carrizal
La construcción del libramiento Salina Cruz-La Ventosa afectó al sitio El Carrizal, una aldea del Preclásico Tardío localizada en el margen derecho del río Los Perros. Su principal ocupación corresponde a la fase Kuak (100 a.C.-200 d.C.). Durante las exploraciones en las áreas residenciales se localizaron 61 silbatos zoomorfos manufacturados en cerámica con formas de aves; 11 ocarinas antropomorfas que portan sobre la cabeza una especie de casco, y otras que muestran a un personaje obeso con las manos colocadas sobre el abdomen; estas efigies posiblemente corresponden a jefes o sacerdotes de la aldea o tal vez representen a los jefes de cada familia. En la sierra Mixe, al oeste del istmo y en el Soconusco (Izapa), en la costa de Chiapas, se han encontrado silbatos y ocarinas similares a los de El Carrizal. Esto apoyaría la idea de la posible existencia de un estilo mixe-zoque en los materiales arqueológicos; el área comprende lo que Lowe (1977) denominó el Istmo Mayor, o Macro Istmo según Marcus Winter.
Durante las excavaciones recuperamos cinco figuras antropomorfas que funcionaron como cascabeles, tipo de instrumentos que no se habían reportado en investigaciones previas. Dos de esos cascabeles estuvieron asociados al entierro de un infante de aproximadamente dos años de edad. La ofrenda incluía otros materiales, como vasijas de cerámica y figurillas, y es posible que las figuras sean representaciones de los padres del infante. El cuerpo de cada figura es hueco y contiene en su interior una canica que al mover el objeto golpea las paredes, dando origen al sonido; tiene además dos orificios que permiten la liberación del aire. En esos objetos se representan los mismos personajes que se encuentran en las ocarinas y figurillas.
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• Gonzalo Sánchez Santiago. Maestro en antropología social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (VIESAS) y etnomusicólogo egresado de la Escuela Nacional de Música de la UNAM.
• Marisol Yadira Cortés Vilchis. Licenciada en arqueología por la ENAH. Desde 2004 colabora con el Dr. Marcus Winter en proyectos de investigación arqueológica en el sur del istmo de Tehuantepec. |