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Vestíbulo de la tumba y
escalera de dos peldaños que conduce a las
cámaras funerarias. Foto: Juan Cervantes
/ DSA-INAH
A principios de abril de 2004 se descubrió
una extraordinaria tumba con pintura mural en un
terreno de la familia Romero Domínguez, en
San Juan Ixcaquixtla, Puebla. Un hallazgo de estas
características siempre causa conmoción
en todos los sectores de la sociedad. Las expectativas
son de diferentes tipos: científicas, históricas,
comunitarias, económicas o políticas;
sin embargo, no importa cómo se vea, se trata
de una oportunidad para conocer más acerca
de las culturas que se asentaron en el lugar y saber
cuál es su relación con las comunidades
actuales.
El INAH realiza en el sitio un proyecto de salvamento
arqueológico y conservación en el
que participan diferentes coordinaciones y el Centro
inah Puebla, con la finalidad de estudiar y preservar
la tumba.
ANTECEDENTES
San Juan Ixcaquixtla se localiza al sur del estado
de Puebla, en la Mixteca Baja, sobre una loma que
domina un valle.
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El pueblo
se encuentra sobre un impresionante sitio arqueológico
que, como muchos otros de la región, ha sido
paulatinamente destruido hasta casi desaparecer.
Aunque son pocos los restos arqueológicos que
se conservan, gracias a las investigaciones de Carmen
Cook de Leonard en los cincuenta del siglo xx, y de
Evelyn Rattray y Alejandro Sarabia a finales de la
década de los ochenta, sabemos que en el sitio
había numerosos montículos arqueológicos
(o teteles, como les suele llamar la gente
de la región) y construcciones de diversos
tipos, entre ellas plataformas o basamentos de tipo
piramidal, que se derruyeron al paso del tiempo. La
mayor se localizaba en el centro de la cabecera municipal:
tenía una altura de alrededor de 25 m y fue
demolida en los setenta, cuando se construyó
la Escuela Normal.
Pese a lo anterior, sigue habiendo hallazgos con frecuencia
cuando se realizan excavaciones, construcciones u
obras de infraestructura, como ocurrió con
el caso que nos ocupa: el piso del patio se hundió
ante el peso de un camión cargado con piedras
y quedó expuesta una parte de un conjunto funerario
que había permanecido intacto durante siglos.
LAS CÁMARAS DE LA TUMBA1
La tumba es un complejo conjunto funerario, localizado
a una profundidad de entre 22 cm y 1.52 m, que se
hizo perforando directamente en la roca caliza natural.
Consta de tres cámaras mortuorias, dispuestas
en cruz alrededor de un vestíbulo cuadrangular,
el cual tiene una escalera de dos peldaños,
adosada en su muro oeste, que lleva al nivel inferior.
Las puertas de las cámaras funerarias son rectangulares
y sus muros laterales fueron construidos mediante
rocas unidas con argamasa. Todas muestran un dintel
tallado en la piedra caliza, que en el caso de la
cámara principal sobresale varios centímetros
y forma una cornisa, y un umbral que se alza varios
centímetros por arriba del piso. |