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Los recientes trabajos en Calakmul
confirman que se trata de un gran centro regional
del Clásico Tardío e indican que jugó
un papel muy importante en el desarrollo de la región
desde épocas muy tempranas. La enorme extensión
del sitio, la monumentalidad de sus principales
estructuras y la gran cantidad de estelas encontradas
justifican lo primero; el reciente hallazgo del
friso estucado en una subestructura del Edificio
II, lo segundo. Foto: © Fulvio Eccardi
Las investigaciones
realizadas en los últimos tiempos en la península
de Yucatán han proporcionado un caudal de
información, que ha llevado a replantear
las ideas vigentes desde hace 50 años sobre
la historia de los antiguos mayas en esa región.
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Los
primeros textos de síntesis sobre los mayas
antiguos son de la primera mitad del siglo xx. El
más influyente de esos escritos pioneros es,
sin duda, The Ancient Maya, libro de Sylvanus Morley
cuya primera edición es de 1946. Funcionó
como texto de divulgación pero, también,
de síntesis del conocimiento acumulado hasta
esa fecha, y como transmisor de ideas sobre la historia
de los mayas, que fueron compartidas durante muchos
años por los académicos. Esas ideas
han tenido un curioso devenir: muchas han sido enteramente
desechadas, otras han regresado del olvido. De estas
últimas, la más importante es la idea
de que la agricultura maya era, fundamentalmente,
de tumba y quema, una técnica en la que las
parcelas se habilitan por corte y quema de la vegetación
en pie, se siembra entre las cenizas producidas al
quemarse la vegetación cortada, ya seca y,
después de dos o tres años de producción,
se abandona la parcela a fin de que el suelo recupere
su fertilidad.
Apoyados en gran medida en imágenes de foto
aérea y de radar, muchos mayistas llegaron
en los setenta a rechazar esta idea y a suscribir
la tesis alternativa de que la economía agrícola
de los mayas no era diferente a la de los habitantes
del Centro de México, que la técnica
de tumba y quema era sólo una estrategia más
dentro de una amplia gama de técnicas entre
las que se encontraba la de cultivo en campos
levantados, equivalentes a las chinampas de,
por ejemplo, el Lago Chalco-Xochimilco. Estudios recientes
han demostrado, sin embargo, que si bien los mayas
conocían y practicaban la hidroagricultura,
que llegaron a construir campos levantados, trazaron
sistemas de riego y de drenaje y, también,
terrazas para contener la erosión del suelo,
la técnica agrícola dominante y generalizada
fue, sin duda, la de tumba y quema. Esa técnica,
por su alta productividad y adaptabilidad a las condiciones
ambientales del área maya, fue base suficiente
para el desarrollo espectacular y complejo,
como lo fue de esas sociedades. |