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LOS OTOMÍES,
UN PUEBLO OLVIDADO
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Portada:
Guerrero coyote, siglo XVI. Pintura mural en la Parroquia
de San Miguel Arcángel, Ixmiquilpan, Hidalgo.
Foto: M. A. Pacheco / Raíces
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ARQUEOLOGÍA
CAÑADA
DE LA VIRGEN, ALLENDE, GUANAJUATO
La casa de los trece cielos
Gabriela Zepeda García
Moreno
El
sitio arqueológico de Cañada de
la Virgen, llamado así por encontrarse
cerca de la
ex Hacienda Cañada de la Virgen, en Guanajuato,
abrirá sus puertas al público en
2006.
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La arqueología
mexicana persiste, en este nuevo milenio, en la importancia
de estudiar regiones poco conocidas, de fron-tera,
de convivencia entre grupos con una base económica
distinta. En este sentido, Guanajuato es un ambiente
privilegiado para los estudios arqueológicos,
pues sus tierras fueron asiento de pueblos sedentarios
y nómadas.
El panorama histórico de la región comienza
en el periodo Preclásico con la tradición
Chupícuaro, de gran importancia para Mesoamérica.
Esta tradición se caracteriza por un su avanzada
industria alfarera y sus complejas expresiones religiosas,
que nos indican la temprana consolidación de
un grupo en el poder. La tradición Chupícuaro
se estableció en los márgenes de los
ríos y se extendió a casi todo el territorio
de Guanajuato. Chupícuaro desapareció
cerca de 350 d.C. para dar lugar a la segunda tradición
de agricultores avanzados. |
La zona arqueológica de
Cañada de la Virgen, Guanajuato, vista
desde el oeste. Se ven el Complejo A y el estanque
o amanalli.
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Identificada
también como la etapa de desarrollo regional,
la tradición de los Patios Hundidos abarca
el Clásico y el Epiclásico, de 350 a
900 d.C. Se distingue por la innovación arquitectónica
de los patios hundidos o cerrados, asociados a estructuras
piramidales que alcanzaban alturas monumentales. Ésta
es consi-derada la etapa del desarrollo agrícola
avanzado y de la máxima expansión de
la frontera hacia el norte. Durante este periodo se
desarrolla en Guanajuato una organización y
una especialización del trabajo en los centros
rectores.
Aún fuertemente discutidas y vinculadas
al repliegue de la frontera agrícola, las
nuevas hipótesis sobre la presencia tolteca
proponen que ésta coincidió con el
arribo de los grupos prototoltecas a la Cuenca de
México, entre 900 y 1000 d.C., y no con el
colapso de Tula, Hidalgo, ocurrido hacia 1200 d.C.
Alrededor de 1350 d.C., ya colapsada la frontera
agrícola, estas tierras fueron escenario
del desarrollo de las llamadas tribus chichimecas.
De distinta filiación étnica, se ha
identificado a los guachichiles, los guamares, los
copuces, los guaxabanes, los pames y los otomíes.
Para este entonces, la frontera entre nómadas
y sedentarios era el río Lerma. Es en este
escenario cultural donde podemos situar el desarrollo
prehispánico de Cañada de la Virgen. |
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ARTÍCULO
COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Gabriela Zepeda García Moreno. Arqueóloga
por la ENAH y maestra en antropología social
por el ciesas-Occidente. Investigadora del Centro
INAH Guanajuato. Trabajó en Nayarit durante
14 años y es directora del Proyecto Arqueológico
Cañada de la Virgen.
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