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Desde hace más
de medio siglo, el recinto ceremonial de la antigua ciudad
olmeca en La Venta es conocido en la literatura arqueológica
como Complejo A. Se trata del conjunto arquitectónico
más ampliamente investigado y el más pequeño
del sitio. En su última fase arquitectónica
(700-600 a.C.) el Complejo A constaba de nueve plataformas
construidas en su mayoría con tierra apisonada
y dispuestas simétricamente –con una orientación
de 8° al oeste– alrededor de dos pequeñas
plazas o patios. Entre los hallazgos asociados a la arquitectura
se encontraron cinco “ofrendas masivas”, únicas
en el mundo prehispánico, y más de 30 ofrendas
con cerca de 3 000 objetos –figurillas antropomorfas
y zoomorfas, joyería, cinceles y hachas, entre
otros– labrados en piedra verde y otros materiales,
así como 15 esculturas de piedra.
Estos hallazgos marcaron ineludiblemente la historia de
la arqueología olmeca y nuestra concepción
de lo olmeca en La Venta por casi medio siglo. Este conjunto
arquitectónico representa el ejemplo más
elaborado de un recinto ceremonial de la civilización
olmeca (1500-400 a. C.) y refleja el alto grado de organización
política, social, económica, ideológica
y religiosa de la civilización que lo creó.
Hoy en día el visitante puede apreciar poco de
ese impresionante recinto, debido a las severas alteraciones
que experimentó entre 1950 y 1980.
En 1926, Frans Blom y Oliver La Farge, de la Universidad
de Tulane, visitan La Venta y reportan una barda hecha
de columnas de basalto y, dentro de ésta, una enorme
escultura. Sin embargo, la mayor parte de la información
sobre el Complejo A proviene de las excavaciones arqueológicas
llevadas a cabo entre 1942 y 1943 por Philip Dru-cker
y Waldo Wedel, bajo la dirección de Matthew Stirling,
del Instituto Smithsoniano, al igual que de las realizadas
en 1955 bajo la dirección de Drucker, en colaboración
con Robert Heizer y Robert Squier, de la Universidad de
California en Berkeley.
Este conjunto arquitectónico –que abarcó
alrededor de dos hectáreas– ocupa un lugar
preeminente dentro de la ciudad por su cercanía
al principal basamento piramidal (Complejo C). A la sombra
de este gran edificio, el Complejo A fue construido a
lo largo de cuatro siglos (1000-600 a.C.). Lo que se apreciaba
en su última fase constructiva eran las dos pequeñas
plazas mencionadas anteriormente. El patio sur, que colindaba
con el Complejo C, albergaba tres plataformas (A-3, A-4
y A-5); dos de éstas eran de planta rectangular
y estaban dispuestas paralelamente, y entre ambas –hacia
el extremo norte y cerrando la plaza– se encontraba
la tercera plataforma (A-3). Las plataformas A-4 y A-5
medían más de 85 m de largo, 16 m de ancho
y más de 2 m de altura, mientras que el edificio
A-3 tenía 32 m en su eje norte-sur, 24 m en su
eje este-oeste y una altura de más de 2 m.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Rebecca B. González
Lauck. Investigadora del Centro inah Tabasco y responsable
del Proyecto Arqueológico La Venta. Antropóloga
por la Universidad de Tulane y doctora en antropología
por la Universidad de California en Berkeley. |